Los peligros de los alimentos ultraprocesados empujan a emprender a campañas sanitarias

Expertos en salud pública consideran que se deben emprender campañas sanitarias al estilo de las del tabaco para explicar a los ciudadanos todo el alcance de los daños de los alimentos ultraprocesados

EP

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Comprar en un supermercado. FOTO INFOSALUS
Comprar en un supermercado. FOTO INFOSALUS

Expertos en salud pública consideran que se deben emprender campañas sanitarias al estilo de las del tabaco para explicar a los ciudadanos todo el alcance de los daños de los alimentos ultraprocesados, sostienen en la revista de acceso abierto 'BMJ Global Health'.

A pesar de las sólidas pruebas que relacionan estos productos con graves consecuencias para la salud, el público no conoce los verdaderos peligros de estos "alimentos" y probablemente ha sido embaucado por las inteligentes tácticas de marketing de la industria, afirman los autores. Se necesitan más advertencias sanitarias y más contundentes para que los consumidores puedan tomar decisiones más saludables, instan.

Los alimentos ultraprocesados han sido transformados química o físicamente mediante procesos industriales. Tienen un alto contenido en sal, azúcar y grasas saturadas y suelen adoptar la forma de alimentos envasados listos para consumir, que contienen más de 5 ingredientes y tienen una larga vida útil.

"El procesamiento industrial, así como el cóctel de aditivos, aromatizantes, emulsionantes y colorantes que contienen para dar sabor y textura, hacen que el producto final sea hiperpalatable o más apetecible y potencialmente adictivo, lo que a su vez conduce a patrones dietéticos deficientes", explican los autores de la organización sanitaria mundial Vital Strategies.

Más de la mitad de las calorías totales que se consumen en los países de renta alta proceden de alimentos ultraprocesados, que se encuentran "entre los productos más promocionados y comercializados del mundo", y cuyas ventas crecen rápidamente en los países de renta baja y media. Por lo tanto, es probable que miles de millones de personas corran un mayor riesgo de padecer diabetes de tipo 2, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, depresión y muerte como consecuencia de ello, afirman los autores.

La investigación de los autores, en Colombia y Brasil, indica que, aunque la gente no reconozca el término "productos ultraprocesados", sí reconoce que estos productos son perjudiciales. 

Sin embargo, su propia investigación muestra que estos productos también se asocian con emociones positivas, como satisfacer antojos, ser sabrosos y traer alegría, todo lo cual podría ser el resultado de "décadas de marketing persuasivo por parte de la industria alimentaria", sugieren los autores.

"Al igual que los comerciantes construyen una marca, la comunidad de la salud pública necesita construir un significado en torno al término 'ultraprocesado'", algo que los expertos en este campo aún no han hecho. "La comunidad de la salud pública ha sido notoriamente negligente con los mensajes de salud pública y la creación de marcas", dicen, y citan como ejemplo el término "enfermedad no transmisible".

Se trata de "un término técnico y poco claro que define una importante categoría de enfermedades -cáncer, cardiopatías, diabetes y otras- por lo que no son, y es poco conocido fuera de los círculos de la salud pública", escriben.

Pero creen que el éxito del control del tabaco ofrece una lección útil sobre cómo abordar esta importante amenaza sanitaria, que consideran un "ejemplo brillante de grandes victorias políticas y una fuerte comprensión pública de las consecuencias del consumo de un producto peligroso". "Gran parte de este éxito es el resultado del uso de técnicas de marketing probadas y comprobadas, junto con una fiel adhesión a la ciencia de los daños del tabaco", explican.

"Es hora de invertir en establecer la identidad de marca negativa que merecen los alimentos y bebidas ultraprocesados. Podríamos empezar por tomar las lecciones aprendidas del control del tabaco para crear una conciencia pública y campañas que revelen la verdadera naturaleza de estos productos y la amenaza que se cierne sobre la salud de los consumidores", escriben. 

Además de la educación pública que relaciona directamente estos productos con enfermedades graves, las etiquetas de advertencia en la parte delantera del envase, ya adoptadas en algunos países, podrían reforzarse incorporando una etiqueta de advertencia ultraprocesada "para señalar una medida independiente y adicional de insalubridad", sugieren.

"Si queremos evitar la devastación de nuestro sistema alimentario y de nuestra salud, los gobiernos, con el apoyo de la comunidad mundial de la salud pública, deben aplicar urgentemente estrategias eficaces que conduzcan a la disminución del consumo de estos productos insalubres y permitan elegir opciones más saludables", insisten.

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