Pizarrales contará con un polideportivo de referencia en Salamanca
Con 11,5 millones de inversión y 24 meses de ejecución, el futuro pabellón —duodécimo de la ciudad— combinará dos canchas transformables, 1.760 plazas en gradas y una intensa actividad semanal estimada en 2.000 usuarios
Pizarrales suma un nuevo hito a la transformación que viene experimentando en los últimos años. El barrio contará con un gran pabellón polideportivo municipal concebido para dar respuesta al crecimiento de la práctica deportiva, especialmente en el ámbito escolar y federado de base, sin renunciar a acoger competiciones de nivel alto gracias a su aforo y a la homologación de sus espacios. El proyecto se levantará en la parcela ubicada entre las avenidas Obispo Sancho de Castilla y Carmen Martín Gaite, un enclave que concentrará deporte, servicios y una notable mejora del entorno urbano.
El futuro polideportivo será el duodécimo pabellón de estas características en Salamanca y se incorpora a un mapa deportivo municipal ya amplio, con 3 pistas de atletismo, 9 piscinas, 14 pistas de tenis, 17 campos de fútbol y 42 pistas polideportivas exteriores. Aun así, la nueva instalación nace con vocación de singularidad: se plantea como un equipamiento altamente versátil, capaz de albergar simultáneamente múltiples disciplinas y diferentes niveles de competición. La previsión de uso —una media de 2.000 usuarios a lo largo de la semana, con 600 concentrados en sábado y domingo— anticipa un foco de actividad constante, especialmente en los momentos en que el deporte base llena calendarios de entrenamientos y torneos.
La inversión prevista asciende a 11,5 millones de euros y el plazo de ejecución es de 24 meses. El corazón del edificio será una cancha polideportiva central preparada para reunir a 1.600 espectadores. Este espacio podrá destinarse a disciplinas como baloncesto o voleibol, pero también transformarse para adaptarse a las necesidades de cada jornada. Su principal fortaleza será la capacidad de dividirse, si se requiere, en dos campos de fútbol sala, de baloncesto o de balonmano gracias a un sistema de gradas retráctiles que permite liberar superficie y reorganizar el espacio con rapidez.
A esa pista principal se sumará una pista multideportiva anexa con capacidad para 160 espectadores, diseñada igualmente para multiplicar usos. Podrá subdividirse en tres pistas destinadas a deportes como baloncesto, voleibol y bádminton. La combinación de dos espacios diferenciados —uno de gran formato y otro flexible en paralelo— permitirá simultanear entrenamientos y competiciones, algo especialmente valioso en jornadas de alta demanda, donde coinciden deporte escolar, deporte federado de base y actividades municipales dirigidas.
La polivalencia no se queda en una declaración de intenciones, sino que está incorporada en el diseño de funcionamiento. En la pista principal, por ejemplo, podrán entrenar hasta dos equipos de fútbol sala o dos de baloncesto a campo entero, separando los terrenos mediante una cortina divisoria que delimita áreas y evita interferencias. Esa misma solución se replica en la pista anexa, donde el elemento separador facilitará que distintos grupos trabajen a la vez en disciplinas diferentes. En competición, esa versatilidad se amplía: las cortinas y la capacidad de transformación del espacio harán posible compaginar, en una misma franja horaria, encuentros de deporte escolar con citas de deporte base provincial o autonómico.
La adaptabilidad también se traslada al graderío. Las gradas retráctiles se ajustarán a cada tipo de evento y a la ocupación real del espacio en cada momento, permitiendo que la instalación se “configure” según las necesidades de un campeonato, un partido, una exhibición o una jornada de entrenamientos con público. De este modo, el pabellón aspira a funcionar como un equipamiento dinámico, en el que la infraestructura acompaña a la programación y no al revés.
En cuanto a disciplinas, el futuro polideportivo de Pizarrales está pensado para acoger una oferta muy amplia: fútbol sala, baloncesto, gimnasia rítmica, balonmano, voleibol y bádminton, además de deportes de combate como judo, karate y kickboxing, sin olvidar el deporte adaptado. Esa variedad refleja una estrategia clara: concentrar en un mismo equipamiento la capacidad de atender perfiles muy distintos de usuarios, desde cantera y clubes hasta iniciativas inclusivas.
El proyecto incorpora, además, espacios complementarios para reforzar el carácter de “centro deportivo” más allá de la competición. La instalación contará con cafetería, un gimnasio de 200 metros cuadrados totalmente equipado y una sala polivalente de 150 metros cuadrados destinada a actividades físico-deportivas para adultos. En este último espacio podrán desarrollarse propuestas como mantenimiento, pilates o yoga, e incluso actividades virtuales. Con ello, el pabellón busca responder tanto al deporte federado como al uso ciudadano cotidiano, convirtiéndose en un referente no solo para Pizarrales, sino para el conjunto de la ciudad.
Otro de los puntos clave del proyecto es la homologación de las dos pistas para campeonatos de base autonómicos y nacionales en disciplinas como fútbol sala, baloncesto, balonmano, gimnasia rítmica, bádminton o voleibol, entre otras. El uso preferente para el deporte base se concibe como compatible con la posibilidad de albergar competiciones de alto nivel en la cancha central, especialmente por el aforo de 1.600 espectadores, que amplía las opciones de programación.
La actuación, sin embargo, no se limitará al edificio. El proyecto incluye una intervención integral sobre toda la parcela, de 14.768 metros cuadrados, con una mejora ambiental significativa: se creará un área verde de 4.550 metros cuadrados en la que se plantarán 109 árboles y 1.870 arbustivas. A ello se sumará un nuevo aparcamiento con 80 plazas y una pista polideportiva exterior para la práctica de baloncesto y fútbol sala, entre otros deportes. En conjunto, el entorno se reordenará para que el equipamiento no sea una “pieza aislada”, sino un punto de encuentro integrado en el barrio.
Transformación de Pizarrales
Este polideportivo llega, además, en un contexto de inversiones recientes en Pizarrales. Desde 2019, el Ayuntamiento ha invertido 19,07 millones de euros en el barrio, con actuaciones destacadas como la biblioteca Carmen Martín Gaite, dos promociones de vivienda protegida, la renovación de la carretera de Ledesma, la ampliación de la guardería municipal, los juegos infantiles de la avenida de Salamanca, la construcción de nuevos aparcamientos en ocho solares y la urbanización del PERI7 en el vecino Barrio Blanco. El nuevo pabellón se suma así a una hoja de ruta que combina equipamientos, vivienda y mejoras urbanas, con la idea de reforzar servicios y calidad de vida.
Con capacidad para reunir a miles de usuarios cada semana, una arquitectura pensada para transformarse según la demanda y una intervención urbanística que incorpora zonas verdes y aparcamiento, el futuro polideportivo municipal de Pizarrales se perfila como uno de los equipamientos deportivos más completos proyectados en el ámbito local. Una instalación destinada a ser punto de referencia para entrenar, competir y convivir en torno al deporte, en un barrio que continúa ganando centralidad en el mapa de la Salamanca del presente.
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