​Un pollo para once por falta de género o ir a clase sin saber el resultado de pruebas COVID, algunas de las quejas en el Rodríguez Fabrés

Los alumnos de este centro salmantino han querido exponer una larga lista de quejas en el centro que “ha cambiado radicalmente de un año a otro” y, además, apuntan que existe un gran déficit para cumplir las medidas sanitarias 

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 Instituto Rodriguez Fabrés (2)
Instituto Rodriguez Fabrés (2)

Todo ha cambiado de un año para otro. Esa obviedad que atañe a toda la sociedad se ha hecho aún más presente en el Centro Integrado de Formación Profesional Rodríguez Fabrés, situado en el Paseo del Tormes de Salamanca. O, al menos, así lo aseguran decenas de sus alumnos en forma de queja.

En este centro se imparten múltiples grados de diferentes niveles: Formación Profesional Básica, Grado Medio y Grado Superior; y la mayoría de sus integrantes comparten la idea de que no solo ha bajado la calidad, sino que las medidas sanitarias son escasas.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la realización de un gran número de pruebas de detección del coronavirus a todo el alumnado, al parecer, y según cuentan algunos de ellos, porque allí se están dando casos y “culpan a los asintomáticos”. Hasta aquí todo se podría entender como normal o algo hasta más que positivo, puesto que, invertir el dinero para realizar pruebas puede verse como algo provechoso si se detectan casos de los que no se tenía posteriormente en cuenta. Sin embargo, el cabreo entre el alumnado ha llegado por el procedimiento.

A todos ellos se les ha hecho firmar una documentación el lunes 16 de noviembre para que les realizasen unas pruebas de detección el martes 17, pero el problema ha llegado cuando los resultados no se han obtenido hasta la noche del jueves –colgados en la web y sin positivos- y mientras tanto los alumnos han tenido la obligatoriedad de acudir a clases, por lo que si entre ellos hubiera habido algún positivo no habría servido de nada la realización masiva de estas pruebas. Choca este hecho al tratarse de un centro dependiente de la Junta de Castilla y León, que, a través de su Consejería de Sanidad, insiste en la necesidad de guardar cuarentena preventiva si hay sospecha de coronavirus por sufrir síntomas o si se está a la espera del resultado de una PCR.

“Tenemos que traer cada día un rollo de papel de nuestra casa”

Las quejas en cuanto a la falta de materiales y de género para poder desarrollar con normalidad la tarea del aprendizaje, sobre todo en aquellos grados donde la práctica es vital –mecánica, cocina, restauración…-, se ha hecho latente en el centro, algo que según los alumnos no sucedía el año anterior y que algunos profesores les manifiestan que es por falta de dinero, algo que el jefe de estudios les niega rotundamente.

“Hemos estado un mes sin entrar en la cocina porque no tenían género. No tenemos material para hacer nada, por ejemplo, tenemos un pollo para once personas”, cuenta a SALAMANCA24HORAS.COM un alumno del grado medio de cocina. “Es más, tenemos que traer cada día un rollo de papel de nuestra casa para irlos almacenando en el centro”.

Otro alumno ha explicado a este medio que es algo que “ha cambiado de un año para otro. En los exámenes prácticos ahora tenemos que llevar la mayoría de cosas de nuestra casa si queremos hacer algo en condiciones”.

Como hay falta de espacio en los vestuarios algunos vienen cambiados de casa, algo completamente antihigiénico

Muchas otras quejas han llegado por parte del alumnado en referencia a las medidas sanitarias actuales por el coronavirus, unas medidas que creen que son muy escasas. “Hay profesores que no respetan ni el llevar la mascarilla correctamente puesta y se la bajan. Luego solo hay un vestuario para mujeres y otro para hombres y cuando nos juntamos no podemos entrar todos porque es un vestuario muy pequeño y algunos se cambian fuera y otros vienen cambiados de casa, es más, tenemos que compartir la taquilla”, lamenta un alumno de restauración que cree que no se han adaptado las circunstancias a todos los que son.

Del mismo modo, otros se quejan de la disposición de las clases, “nos meten en aulas muy pequeñas para que nos contagiemos más aún, menos mal que al menos hay algunos profesores que piensan en nosotros y nos ponen en aulas más grandes”, concluye otro alumno del Rodríguez Fabrés quien comparte la indignación por la falta de preocupación desde el centro “Aquí cumplen las normas cuatro”

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