​Proyecto Hombre hace un balance positivo de sus 15 años aunque “por desgracia” deben seguir trabajando

Con la misma ilusión del primer día pero con la necesidad de continuar haciendo cambios para atender todas las necesidades de la sociedad, los responsables de la asociación han presentado las diferentes actividades que realizarán por su aniversario

 Proyecto Hombre
Proyecto Hombre

Proyecto Hombre Salamanca ha hecho una valoración del servicio con motivo de su decimoquinto aniversario. Un análisis de los años vividos que era necesario hacer, sobre todo, para afrontar “los cambios que tendremos que continuar haciendo”, explicó el presidente de la asociación, Manuel Muiños.

Él mostró su deseo porque Proyecto Hombre pudiese cerrar aunque “hay que seguir caminando juntos, por desgracia”, y reiteró que su mayor ilusión sería “cerrar todas las ONG que dan respuesta al mundo de las adicciones”, algo que ve lejano puesto, si bien las estadísticas dicen una cosa, “la realidad es otra”.

Durante estos 15 años, el mayor trabajo de Proyecto Hombre, además de curar las adicciones, ha sido reinsertar a todos sus usuarios, algo que no era fácil puesto que “las etiquetas están grabadas a fuego”, aunque la solidaridad de los salmantinos durante este tiempo ha ayudado a esa reinserción sociolaboral.

Respecto a las actividades que se realizarán para conmemorar los 15 años, Muiños relató que la “más importante” se había producido el pasado 18 de febrero, día de facto del aniversario, cuando lo celebraron de manera “íntima y sentida” con las personas que son usuarias de Proyecto Hombre. Así, pudieron disfrutar de diferentes actividades.

En el futuro está prevista una comida y diferentes actos deportivos, así como se realizará una jornada de puertas abiertas después de Semana Santa en la que se dará a conocer la entidad, los objetivos y los espacios con los que cuenta.

También habrá un encuentro con las altas terapéuticas de estos 15 años y los usuarios realizarán el Camino de Santiago desde Tui en la segunda quincena de mayo. Esta será andando, puesto que la Escuela de Verano de Proyecto Hombre (abierta para los usuarios, para los voluntarios y para las familias) también recorrerá la ruta hasta la ciudad gallega.

Pero esta será de manera diferente, puesto que se realizará en motocicleta de baja cilindrada (50 centímetros cúbicos) y saldrá desde la Plaza Mayor de Salamanca hasta la Plaza del Obradoiro de Santiago, pasando por Tui y por Redondela, municipio de origen de Muiños y localidad con la que Proyecto Hombre está hermanada.

Durante el cuarto trimestre habrá unas jornadas formativas, un concierto y una cena solidaria, además de un evento deportivo que ya se está poniendo en marcha con clubes moteros de Guijuelo y de salamanca y que está abierto a todo el mundo “con el fin de hacer equipo”.

El objetivo de todo ello es “intentar normalizar la tarea que realizamos”, prosiguió Manuel Muiños, puesto que a veces la reinserción no está tan aceptada y acogida como parece, por lo que queda “camino por andar y por recorrer”. De hecho muchas veces se es solidario “hasta que se pone cara a la solidaridad”, y en esos momentos es necesario enfrentarse “y tocar nuestros sentimientos”, puesto que si la sociedad no reinserta a las personas “no es tan fácil”.

Manuel Muiños reflejó igualmente que el problema de las adicciones “está más cerca de lo que pensamos”, por lo que se antoja necesario “motivar a que se entienda la problemática y que se atienda a las personas que padezcan esta enfermedad” dándole un enfoque psicosocial y espiritual, puesto que a veces “no es sólo tema médico”, sino que la persona tiene problemas emocionales que se han de resolver.

2.250 personas atendidas, más del 84% hombres, aunque está en aumento el número de mujeres

Vicente García, uno de los responsables de Proyecto Hombre Salamanca, explicó que aunque el inicio oficial de la asociación fue el 18 de febrero de 2004, desde 1999 se llevaba trabajando con personas con adicciones, y que fue tras la formación pertinente cuando se comenzó la andadura.

En un principio se inició como una comunidad terapéutica que atendía a las personas con adicciones cuya demanda era más alta, por aquel entonces una mezcla de cocaína y heroína. Pero paulatinamente vieron que era necesario atender otras demandas, por lo que cuando los Jesuitas les cedieron un espacio en Salamanca ciudad, empezaron a trabajar el problema del alcohol. Desde 2010 también atienden a personas con patología dual.

Así, en estos 15 años han atendido a un total de 2.250 personas, de los cuáles un 84,3% eran hombres, si bien el número de mujeres ha ido aumentando en los últimos años, y en 2018 la cifra ascendió al 22,4% del total, relacionadas en su gran mayoría a una patología dual con afectación del alcohol.

La manera de atender de Proyecto Hombre es sencilla: primero se hace una valoración de la persona, se valora su situación personal, psicológica y médica, y se le deriva al recurso más adecuado, sea de la entidad, a otro recurso de asistencia o a otras sedes de Proyecto Hombre.

El 42% de las personas que llegan ingresan en la comunidad terapéutica, mientras que el resto acude de manera ambulatoria. El primer recurso está destinado, principalmente, a las personas que no tienen estructura laboral, familiar o social, y que muchas veces llevan junto a sí problemas judiciales o médicos “bastante serios”; el segundo recurso es para aquellas personas que sí tienen una estructura “y que continúan siendo parte activa de la sociedad, pero con ayuda nuestra”.

La principal adicción sigue siendo la cocaína, seguida del alcohol, aunque esta última se da en un patrón de policonsumo (el 88% de los pacientes consumían ambas sustancias). Mientras, la heroína no se encuentra en niveles altos (un 3% de las atenciones de manera exclusiva).

Trabajo de prevención y de atención a las familias

Igualmente, Vicente García destacó el importante trabajo que hacen de prevención desde el inicio de Proyecto Hombre y que ha llegado a más de 8.000 personas, gracias en parte al Programa Moneo de la Diputación de Salamanca, con la que colaboran estrechamente.

Precisamente, Manuel Muiños quiso valorar de gran manera la presencia de dicha institución, puesto que fue una de las que primero apostó de manera decidida por su proyecto para así tener cabida en el mundo rural (donde se debería incluso aumentar la atención, porque las necesidades existen).

Además, Vicente García también resaltó el trabajo de los voluntarios, una “pieza fundamental” ya que ayudan a que los usuarios de los programas de la entidad se sientan integrados. Y no sólo ellos, sino también las familias que acompañan a todas estas personas, y que ascenderían en todos estos años a un total de 5.000, atendidos por estos voluntarios como por los 15 trabajadores de la entidad.

Esto lo resaltó de la misma manera el presidente de Proyecto Hombre Salamanca, ya que “a veces no somos conscientes lo que implica ese trabajo con las personas”, puesto que no sólo se mejora su calidad de vida sino también la de su entorno.

La ludopatía y la adicción al sexo, otras de las problemáticas a tratar

Manuel Muiños reflejó que otras de las problemáticas que en Proyecto Hombre ven necesario tratar son la ludopatía, y especialmente las campañas publicitarias a las que habría que poner coto para no fomentar la adicción entre los jóvenes; y la adicción al sexo “en todas sus modalidades”, especialmente a través de los móviles y las redes sociales, que tienen un mayor alcance.

El presidente de Proyecto Hombre amplió datos, como que las adicciones, contrariamente a lo que se piensa, alcanzan a todas las edades y perfiles posibles, también la ludopatía. Así, nos podemos encontrar “al chaval que apuesta al fútbol en la liga africana sin conocer a los jugadores o al pequeño comerciante que se aburre y juega al póker online”.

Lo mismo ocurre con el resto de las adicciones, “que siempre las enfocamos a la juventud, y no”. Además, el que el número de personas afectadas no baje y vaya a más significa que la sociedad está haciendo algo mal, especialmente cuando se está produciendo una normalización del consumo.

Por ello, Muiños consideró que a las instituciones todavía les queda trabajo por hacer, aunque reconoció que se ha ido “de menos a más”, y pidió mayor colaboración con todas esas ONGs que dan respuesta “donde no pueden llegar las instituciones”.

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