A punto de llegar a las manos en El Rastro de Salamanca por la colocación inesperada de vallas para guiar a los visitantes a determinados puestos: “De aquí va a salir el virus”

La mayoría de los comerciantes de El Rastro repudian una acción que creen que está basada en intereses económicos con una nueva y reducida organización de vendedores ambulantes integrada en CES

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A punto de llegar a las manos en El Rastro de Salamanca por la colocación inesperada de vallas para guiar a los visitantes a determinados puestos: “De aquí va a salir el virus”
A punto de llegar a las manos en El Rastro de Salamanca por la colocación inesperada de vallas para guiar a los visitantes a determinados puestos: “De aquí va a salir el virus”

En la mañana del domingo, 18 de abril, los nervios estaban a flor de pie en el aparcamiento de La Aldehuela, lugar donde se sitúa el tradicional Rastro de Salamanca. La tensión se mascaba en el ambiente y los gritos, amenazas y alboroto copaban el protagonismo en torno a las 9:30 horas de la mañana.

El culpable de tanto movimiento era la colocación de unas nuevas vallas en el acceso al recinto, ya de por sí vallado por la pandemia, que dirigían directamente a los ciudadanos que se acercaban hasta los puestos situados en la calle 1, donde se colocan los vendedores de una nueva asociación creada y vinculada a CES, obligando a todos los asistentes a pasar por allí desde el primer momento.

Un acto que no ha sentado nada bien al resto de vendedores que ocupan las otras cinco calles. Luis Bermúdez, que ha atendido a SALAMANCA24HORAS.COM, ha sido junto a Abel Vázquez -ambos pertenecientes a la asociación de Vendedores Ambulantes Salmantinos-, quienes han tenido que mediar para que las cosas no fueran a más, puesto que el ambiente estaba “muy caliente”.

Todo comenzó a las 9:30 horas de la mañana del domingo cuando Luis Bermúdez, conocido entre los vendedores como ‘Bambi’ y representante de la asociación de Vendedores Ambulantes Salmantinos, comenzó a recibir múltiples llamadas de los comerciantes más madrugadores quejándose del nuevo sistema que había dispuesto la Policía Local de Salamanca.

“Me llamaron por teléfono: Bambi vente que no sabemos qué coñ* está pasando que han puesto unas vallas. Llegué allí y había un problema muy fuerte. La gente muy alborotada”, cuenta Luis Bermúdez a SALAMANCA24HORAS.COM. “La misma Policía no sabía qué estaba ocurriendo. Yo nada más llegar me encuentro esas vallas, que estaban atadas con cinta elástica y disponían un carril que iba directamente hacia la calle número 1. Es una cosa hecha de la noche a la mañana y sin hablar con nosotros”, argumenta muy molesto ‘Bambi’.

Cuando Luis preguntó a la Policía Local le aseguraron que no sabía por qué estaban puesta allí esas vallas, pero que tenían la identificación del propio cuerpo. “Una confusión tremenda, la gente se puso en pie de guerra porque solo beneficiaban a una calle ¿Por qué son más privilegiados que nosotros?”, explica sobre una nueva medida que, al ser competencia de la Policía Local, debe ser tomada por el concejal Protección Ciudadana, Tráfico y Transporte Fernando Carabias.

Una nueva asociación que se ve beneficiada por este nuevo vallado

El Rastro de Salamanca se divide en seis calles, la primera es la número 1. La 5 y la 6 son las laterales y el resto las horizontales. En la número uno están situados los comerciantes que forman parte de Avasa, una organización de reciente creación integrada en CES que, según Luis Bermúdez, “representan una minoría de todos los vendedores del Rastro”.

Está asociación incluye a unos 40 comerciantes y durante este mes se han reunido con el concejal de Protección Ciudadana, Tráfico y Transporte del Ayuntamiento de Salamanca, Fernando Carabias, para pedir que se abra un acceso directo a la calle 1, puesto que consideraban que se veían afectados por la reorganización de los accesos derivado de la situación epidemiológica, con una única entrada por la zona de la parada del autobús.

Con la nueva organización que se ha visto ya este domingo en El Rastro parece que el concejal ha escuchado las peticiones y las ha ejecutado, pero sin reunirse con el resto de vendedores, algo que no ha sentado nada bien.

“Llevamos trabajando durante mucho tiempo con el Ayuntamiento de Salamanca y con la Policía Local de Salamanca. Somos los que damos la cara y llevamos con la asociación, que abarca a todos los vendedores de la provincia, muchos años. Sin embargo, de golpe surge otra asociación de unos 30-40 vendedores que es una mínima parte de los 287 comerciantes de El Rastro de Salamanca y ya pasan estas cosas”, cuenta Luis Bermúdez.

‘Bambi’ se siente decepcionado porque ha sido su asociación quien se ha encargado de controlar que en El Rastro se cumplieran todas las medidas sanitarias, siguiendo las recomendaciones del Ayuntamiento de Salamanca: “Se han abierto tres puertas en el mercado. Han hecho una alambrada a todo el recinto y hemos tenido mucha precaución porque el Ayuntamiento nos hizo estar al día de las medidas sanitarias y tuvimos que estar con mucho ojo a causa de la pandemia para que la gente no se aglomerara, que no se agolparan en las mesas o tener gel. Así mismo tuvimos que cuidar para que se guardara una separación entre puesto y puesto y tenemos seis personas controlando los accesos desde las 9:30 horas a las 14:00”.

Por este motivo, no entiende que se hayan hecho nuevas cosas sin consultarles ni hablar con ellos: “No entiendo a qué viene esto. Obligas a la gente a pasar por unos determinados puestos, es como si entras en un centro comercial y te obligan a ir a una tienda. Digo yo que cada uno podrá ir donde quiera en función de lo que busca, si uno busca calzoncillos, hablando un poco vulgar, irá a la sección de calzoncillos”

"De la noche a la mañana crean una asociación y de un día para otro nos encontramos las vallas que dirigen directamente al público a la calle 1"

Luis Bermúdez cree que está nueva asociación, que solo la forman los vendedores de la calle 1, está detrás de estos cambios: “Con el cambio de la entrada principal, estos vendedores dicen que no les entraba gente, cosa incierta porque el mercado es como un recinto común y cada persona va donde quiere. Se quejan de que por su calle no entra nadie, incierto también porque se podía comprobar como normalmente la gente entra. Lo cierto aquí es que de la noche a la mañana crean una asociación y de un día para otro nos encontramos las vallas que dirigen directamente al público a la calle 1, quedando nulas la 2, la 3 y la 4. Por ese motivo se formó todo el alboroto porque los mimos vendedores se ponen en pie de guerra”.

No obstante, ‘Bambi’ ya se ha puesto en contacto con el concejal del Ayuntamiento para que le explique esta nueva situación de El Rastro. Un acto que él cree que perjudica gravemente a los clientes y asistentes al mercadillo porque da sensación de inseguridad “Han hecho una entrada donde se hace un cuello de botella. No ha pasado nunca nada con el coronavirus aquí y ahora es cuando va a pasar, porque allí se junta todos. Es una pena que casi al final de la pandemia vuelva a surgir el virus desde este recinto, no quisiéramos, pero lo mismo ya ha comenzado a suceder este domingo”.

Precisamente explica que está medida también afecta a las visitas “Había gente que he veía la situación y no entraba, se daban la vuelta. No sé de quién habrá sido tan mala idea, pero la gente pasaba a codazos por allí”, concluye Luis Bermúdez, representante de la asociación de Vendedores Ambulantes Salmantinos.

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