Ramil Gurbanov, refugiado en Salamanca: “Es muy peligroso ser periodista en Azerbaiyán”

Tuvo que huir de su país natal por escribir sobre la corrupción y en defensa de la libertad de prensa. Asegura sentirse muy agradecido con el Gobierno español y con Cruz Roja por la acogida en Salamanca y espera poder volver a ejercer como periodista algún día

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La historia de Ramil Gurbanov, natural de la República de Azerbaiyán, periodista y refugiado de Salamanca, es un ejemplo de cada una de las historias que protagonizan los inmigrantes que vienen a España buscando una vida mejor, más tranquila, más segura.

En este Día Mundial de los Refugiados, Cruz Roja ha querido dar a conocer este testimonio en boca del propio Ramil para concienciar a la sociedad salmantina de que estos refugiados “eran antes personas y siguen siendo personas”, como ha explicado el presidente provincial de Cruz Roja en Salamanca, Jesús Juanes, quien espera que los salmantinos “tomen conciencia de la situación que viven estas personas, que vienen huyendo de unas situaciones de acosos, violencia y rechazo en sus países” y que “vienen a sumar y a incorporarse a nuestra sociedad”.

“Es muy peligroso ser periodista en Azerbaiyán”, ha destacado Ramil Gurbanov, quien ha asegurado tener muchos problemas con el Gobierno y la policía de su país por escribir artículos negativos sobre la corrupción y reivindicando la libertad de los periodistas que están arrestados. Ése es el motivo por el que Ramil tuvo que abandonar su hogar junto con su familia y buscar un futuro mejor en España.

Tal y como ha explicado, en Azerbaiyán hay más de quince periodistas y unos 150 activistas arrestados. El propio Ramil asegura haber sido detenido y golpeado por la policía y también sufrió amenazas de muerte. “Ellos mataron a cinco periodistas en Azerbaiyán”, una historia que Ramil contó como periodista en su momento.

La presión del Gobierno azerbaiyano, que según cuenta Ramil es una dictadura, llega a tal punto que, estando ya en España donde continuó publicando artículos negativos sobre su país, detuvieron durante tres días a su hermano, al que obligaron a firmar un documento rechazando a Ramil como hermano “para poder estar tranquilo”.

“Cuando llegamos a España estábamos en depresión porque no sabíamos qué vida nos esperaba”, ha señalado Ramil, quien asegura estar “feliz” en Salamanca porque “todos los españoles son muy amables”. Se siente muy agradecido con el Gobierno español y con Cruz Roja por la acogida y destaca que “tenemos seguridad aquí, aquí la gente nos gusta mucho, es muy amable y la vida es muy buena y tranquila”.

Ramil trabaja en Salamanca en el sector de la hostelería, como ayudante en una pizzería, aunque espera poder volver a trabajar algún día como periodista porque es su trabajo favorito. De hecho, a través de su página de Facebook aprovecha para escribir en su tiempo libre.

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