El rector del Seminario: “Hay pocos seminaristas, pero entran con una vocación más auténtica que hace 20 años”

José Ángel Ávila explica que la crisis de la vocación viene derivada de una crisis de fe: “Hay una crisis de vocaciones en general, no solo sacerdotal. Crisis de vocación a la vida matrimonial o a vida religiosa. Es una crisis a la vocación cristiana”

 José Ángel Ávila toma posesión como párroco de Carbajosa de la Sagrada
José Ángel Ávila toma posesión como párroco de Carbajosa de la Sagrada

En Salamanca se encuentra el Teologado de Ávila, la comunidad de formación que prepara a los futuros sacerdotes de siete diócesis españolas (Ciudad Rodrigo, Salamanca, Ávila, Zamora, Segovia, Plasencia y Mondoñedo-Ferrol) y les acompaña en su discernimiento personal. José Ángel Ávila es el rector de este Seminario Diocesano desde hace cinco años, es la persona que conoce las inquietudes de aquellos que deciden ingresar en la Iglesia y dedicar su vida a Dios.

Actualmente, en el Teologado de Ávila en Salamanca se forman dos seminaristas salmantinos, una cifra que en un principio puede sorprender. Sin embargo, José Ángel Ávila explica que no ha habido un cambio tan grande en 15 años, cuando había entre 10 y 14 seminaristas. La cifra incluso ha llegado al cero algunos años, por lo que ha mejorado ligeramente. Para el próximo curso, añade, no hay previsión de que entre ningún estudiante, aunque hay cuatro que se plantean su entrada en los próximos años.

Como dato positivo, José Ángel Ávila señala el incremento de órdenes sacerdotales, ya que aquellos pocos que entran al Seminario finalmente llegan a la ordenación sacerdotal, un dato que atribuye a la fidelidad: “Son vocaciones auténticas. Hace más de 20 años entraban muchos más pero no entraban con tanta claridad vocacional, hoy entran con una vocación más definida”.

Explica el descenso en las vocaciones religiosas: “Dios sigue llamando, sigue queriendo sacerdotes. Lo que falta es que muchos chicos que puedan tener esa inquietud descubran esa llamada y acompañarles en un sentido de discernimiento”. Para esto, apunta, “falta que los sacerdotes tengamos comunidades cristianas que ayuden a los jóvenes a descubrir que Dios sigue llamando”.

Causas en el descenso de vocaciones religiosas

El rector del Seminario de Ávila subraya que a pesar de que falta una ayuda para que se susciten esas vocaciones, la sociedad también influye: “Hay una crisis en la propia persona, que ha perdido un poco su proyecto vocacional en la vida”. Señala que esta crisis de vocación viene derivada también de una crisis de fe, en la que también se puede hablar de una crisis de vocación a la vida matrimonial o a la vida religiosa: “Es una crisis a la vocación cristiana”.

“En el contexto materialista en el que vivimos se desplaza a Dios de la vida y tiene un proyecto con cada uno de nosotros. La manera de vivir que tenemos choca con el Evangelio, con Jesús y puede chocar con la vocación al sacerdocio”, añade.

En ese punto, la labor de la Iglesia, explica, es hacerse más visible: “Que la gente conozca el ser cristiano y ser sacerdote, el vivir la vida cristiana desde la iglesia. Hay prejuicios y no se conoce la vida sacerdotal y lo que aporta”.

Cambios en el perfil de los nuevos seminaristas

El rector del seminario explica que el perfil de los nuevos seminaristas ha cambiado radicalmente, ya que mientras hace años los alumnos entraban en los Seminarios siendo niños, debido al convencimiento de sus padres, actualmente se baraja otro perfil. Aquellos que hoy día se deciden por una vida religiosa son chicos con una edad superior a los 25 años, jóvenes que han terminado sus estudios universitarios e incluso llevan años trabajando. “Es un perfil que madura un poco más tarde y que viene con una mayor reflexión sobre lo que significa la vida cristiana y la vida sacerdotal. Entra en el seminario con mayor madurez y más convencido”.

Hoy, explica, la educación religiosa a los más pequeños está rebrotando gracias a la apertura de algunos seminarios menores –en Salamanca no hay ninguno–, en los que se siembra esa vocación a los niños. Esto, tal y como explica, tiene un alto porcentaje de éxito, ya que muchos de los que estudian en un seminario menor, posteriormente pasan al mayor y continúan su camino por la senda religiosa.

La formación de los seminarios, adaptada a los nuevos tiempos

La transformación en la sociedad ha venido acompañada de cambios en los Seminarios, donde se apuesta por una formación humana que constituya sacerdotes cercanos capaces de dialogar con la cultura actual. Esta humanidad, como apunta el rector, ayuda a que aquellos que están alejados de la Iglesia sientan que el mensaje del Evangelio es muy beneficioso para sus vidas. “Necesitamos que tengan un corazón magnánimo, generoso, que pueda llegar a atraer a los demás y que vean que el mensaje del Evangelio sigue vigente.”

Un momento nuevo para el sacerdocio

Como balance, José Ángel Ávila, considera que se trata de un momento nuevo en el que hay una escasez de sacerdotes y las comunidades cristianas están reducidas porque la gente se ha alejado de Dios y la fe: “Estamos ante una situación que requiere que los sacerdotes nos planteemos una vida con mayor autenticidad, más testimonio, más unidos entre nosotros, formando pequeñas comunidades cristianas donde vivamos de verdad la fe”.

Asegura que “Es un momento bonito que plantea retos”. A su alrededor, entre los jóvenes que se están formando, se ofrecen algunos testimonios: “Viven más entregados a su tarea, transmitiendo un rostro de Cristo que ama a los demás, que acoge a los demás, que se entrega por las personas que lo están pasando mal”.

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