La jornada en la Base comienza con un briefing que marca el estado de la flota y prioriza tareas entre revisiones programadas y averías imprevistas.
El mantenimiento combina planificación y reacción, organizándose por sistemas y equipos especializados. Cada intervención queda documentada y es revisada por Ingeniería y Calidad antes de autorizar el vuelo.
Con más de 6.000 componentes por aeronave, la responsabilidad es máxima y es garantizar horas de vuelo seguras para la formación de los alumnos. Cada mecánico, técnico y administrativo tiene un papel esencial en este proceso colectivo, cuyo objetivo final es formar pilotos preparados y mantener la operatividad de la flota.