Salamanca alcanza la ratio de un árbol por habitante tras un impulso histórico a su infraestructura verde urbana
Las zonas verdes de titularidad municipal cuentan con más de 127.000 árboles y 55.000 arbustos
Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Bosques, el Ayuntamiento de Salamanca ha apostado por un incremento de la masa arbórea local.
Esta apuesta se enmarca en el desarrollo del Plan Especial de Protección de Infraestructura Verde y la estrategia Savia Red Verde, que ha permitido la plantación de más de 32.000 ejemplares en los últimos meses. En la actualidad, las zonas verdes de titularidad municipal cuentan con más de 127.000 árboles y 55.000 arbustos, lo que supone un crecimiento del 45 por ciento respecto al inicio del presente mandato.
El despliegue de vegetación abarca más de 2.900.000 metros cuadrados de espacios públicos, una cifra de 20 metros cuadrados de zona verde por cada habitante. Este dato duplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para garantizar un entorno de vida saludable.
Si a estas cifras municipales se añade la masa forestal presente en la ribera del río Tormes, competencia de la Confederación Hidrográfica del Duero, así como la vegetación del campus universitario Miguel de Unamuno y los espacios privados, el término municipal de Salamanca supera ya la proporción de un árbol por cada ciudadano. Esto ha valido a la capital charra el reconocimiento internacional 'Tree Cities of the World' durante los años 2024 y 2025, un galardón otorgado por la FAO y Arborday Foundation que premia la gestión del arbolado urbano. A este hito se suman el Premio Árbol de 2022 y la posición de Salamanca como una de las ciudades con mejor calidad del aire en el continente, según la Agencia Europea del Medio Ambiente.
La estrategia de naturalización ha priorizado el uso de especies autóctonas y variadas para evitar los riesgos del monocultivo, como las plagas o enfermedades de alta virulencia similares a la grafiosis. Entre las especies introducidas destacan ejemplares de arces, castaños, acacias, alisos, madroños, abedules, cedros, avellanos, cipreses, fresnos, alcornoques, encinas y robles, además de árboles frutales como nogales, almendros, cerezos y perales. La selección de esta amplia biodiversidad busca no solo crear sumideros de carbono eficientes frente al calentamiento global, sino también potenciar la presencia de insectos polinizadores y de la avifauna local, atrayendo a especies como gorriones, mirlos o jilgueros.
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