Salamanca, cada vez más vieja y con menos niños, pero con más extranjeros empadronados entre los que destacan los ciudadanos marroquíes

Es la primera provincia de toda Castilla y León en incremento porcentual de ciudadanos de origen extranjeros. La capital, por el contrario, sí aumenta su población

Una mujer acompañada de su hija | Foto: S24H
Una mujer acompañada de su hija | Foto: S24H

La frase puede parecer dura, pero es la realidad: Salamanca se muere poco a poco y hasta el momento las pocas medicinas que recibe solo hacen que ralentizar ese proceso. Esos remedios sanitarios apuntados en forma de metáfora son los ciudadanos de origen extranjero que siguen creciendo en la provincia salmantina, pero que no sirven para paliar la enorme pérdida de nacionales que sigue dejando tierras charras.

Una provincia con cada vez menos niños y más envejecida, es la radiografía que esgrimen los datos del padrón presentados el 21 de enero de 2021 por el INE y que corresponden al 1 de enero de 2020. Por tanto, también hay que tener en cuenta la incidencia de la pandemia del coronavirus en territorio salmantino y la gran lista de exceso de mortalidad que ha dejado a su paso, algo que no ha hecho más que poner una marcha más al ritmo de pérdida de población.

El 1 de enero del pasado año en la provincia de Salamanca había un total de 329.245 ciudadanos censados, tanto nacionales como foráneos.  Un número que es inferior en un 0,3% al del año anterior, perdiendo 874 habitantes, y siendo así una de las cuatro únicas provincias de Castilla y León donde la población ha bajado respecto al año anterior.

No le sucede lo mismo, eso sí, a Salamanca capital, puesto que su población ha aumentado un 0,4% llegando a los 144.825 habitantes censados, aunque tampoco es una ciudad joven.

Los ciudadanos de origen marroquí representan el número más alto de foráneos empadronados en Salamanca

La sangría poblacional del conjunto de la provincia salmantina se debe, principalmente, a una falta de natalidad, a un éxodo de trabajadores y a una población envejecida que ha perdido casi un 1% de la población nacional.

Así, a lo largo del año 2019 –recordemos: último dato recogido por el INE- la población nacional cayó en Salamanca un 0,8% dejando un registro de 314.352 personas españolas empadronadas.

Por suerte, aunque insuficiente, la llegada de personas extranjeras a la provincia se incrementó en un 12,1% respecto al año anterior, registrado un total de 14.893 foráneos. Precisamente, este porcentaje hace que Salamanca se la primera provincia de la Comunidad en este crecimiento. Aunque, cabe destacar, que Salamanca no es la provincia con más número de foráneos de Castilla y León; de hecho, es la quinta por detrás de Burgos, Valladolid, León y Segovia.

En cuanto los países mayoritarios de las personas foráneas en Salamanca, Marruecos se lleva la palma. Un total de 1.904 marroquís vivían a fecha 1 de enero de 2020 en la provincia de Salamanca, mientras que 1.386 portugueses hacían lo propio, al igual que 1.328 rumanos; siendo estas tres nacionalidades las más representativas de nuestra provincia.

Por otro lado, llama la atención que 18 personas de toda Salamanca son apátridas, es decir, que no tiene nacionalidad por diferentes motivos como la desaparición del Estado del que poseía la nacional y no se creó otro en su lugar como sucesor, que ha perdido la nacionalidad por decisión gubernamental o ha nacido en territorios disputados por más de un país, entre otros.

Crece la población adolescente, mientras bajan los niños

La natalidad de Salamanca sigue siendo un importante déficit. La población salmantina hasta los 14 años ha descendido respecto al año anterior. La provincia tiene 242 niños menos que en 2018 de edades comprendidas entre 0 y 4 años, 261 de niños de 5 a 9 años y 167 menos de edades de 10 a 14 años.

Sí sube, sin embargo, el número de adolescentes que cuenta con 264 personas más con edades de 15 a 19 años.

En el otro lado, la población anciana no para de crecer. Hay seis personas más (284) con más de 100 años en Salamanca y 174 más que en 2018 con edades entre 95 y 99 años.

Por último, en el baremo de 40 a 64 años existen 353 empadronados en Salamanca más que el año anterior.

Datos, que dejan una radiografía perfecta de lo que está sucediendo en Salamanca: menos natalidad, más exilio de jóvenes y, en definitiva, una población cada vez más envejecida.

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