Salamanca generó un 9% menos de basura en 2020 a consecuencia del confinamiento y el parón en el sector servicios

Por otro lado, el Ayuntamiento alcanzó un nuevo récord en el reciclaje de envases y depósito de escombros en los puntos limpios

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Myriam Rodríguez, concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Salamanca
Myriam Rodríguez, concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Salamanca

La pandemia del coronavirus ha afectado a todos los sectores de la economía y la sociedad. Y cuando decimos a todos, es a todos. Uno de los efectos que nos ha dejado la crisis sanitaria ha sido un descenso en el número de residuos generados en Salamanca, una consecuencia lógica teniendo en cuenta que durante gran parte del año 2020 la población ha permanecido en sus hogares y el sector servicios -uno de los principales generadores de basura- se ha visto obligado a echar el cierre.

Este miércoles la concejala de Medio Ambiente, Miryam Rodríguez, ha presentado el Informe Anual de Reciclaje de Residuos en 2020. Dicha comparecencia deja un titular clave: la recogida de basura domiciliaria descendió un 9% hasta las 45.000 toneladas en 2020. El parón en las actividades comerciales y hosteleras, fruto del confinamiento y las diferentes medidas restrictivas impuestas desde las administraciones, ha sido la principal causa en este bajón en lo que a generación de residuos se refiere.

Por otro lado, el reciclaje de envases aumentó un 4%, pasando de 2.327 toneladas recogidas en 2019 a las 2.414 en 2020. También aumentó el número de usuarios que acudieron a los puntos limpios en un 5%. El Ayuntamiento de Salamanca también dispone de cuatro puntos limpios (La Aldehuela, Capuchinos, Chinchibarra y El Zurguén) que el año pasado registraron un hasta 47.962 usuarios. Por su parte, el Punto Limpio Móvil recogió 30.133 unidades de aparatos electrónicos, teléfonos, bombillas, pilas, aerosoles, cartuchos y radiografías, un 1,5% más que el año anterior.

Por el contrario, el número de toneladas de papel y cartón reciclado fue menor, descendiendo un 10% hasta las 3.931 toneladas. El vidrio también bajó un 6% respecto a la cantidad recogida en 2019. Cabe recordar que el Ayuntamiento ha sido distinguido con una doble ‘Pajarita Azul’ por la excelencia en la gestión, que otorga la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel).

La recogida selectiva a través de los 560 contenedores repartidos por la vía pública, puntos limpios y mediante el sistema de puerta a puerta ascendió a 8.334 toneladas.

Aceite usado, ropa y calzado

El informe del Ayuntamiento de Salamanca también muestra que durante 2020 se recogieron 51,58 toneladas de aceite vegetal usado (aceite de cocina), casi las mismas que el año anterior pese a las consecuencias de la pandemia sobre el sector hostelero. El principal objetivo de este sistema es reciclar este residuo como materia prima en la producción de biocarburantes, como el biodiesel.

En Salamanca hay distribuidos en torno a 70 puntos de recogida de aceite vegetal para facilitar a los ciudadanos el uso de este servicio. Estos recipientes son de color naranja, de unas dimensiones de 135 por 150 centímetros y en su parte delantera cuentan con dos huecos a través de los cuales se pueden depositar los recipientes de aceite de cocina usado.

Para el buen funcionamiento de este sistema es muy importante que los ciudadanos no olviden que siempre hay que depositar el aceite en una botella o recipiente de plástico, cerrada de forma correcta y nunca verterla directamente al contenedor. Se estima que cada persona genera al año entre 4 y 6 litros de aceite vegetal usado y que un litro de aceite vegetal contamina 1.000 litros de agua.  

Por su parte, la ciudad cuenta también con los mismo puntos repartidos por todos los barrios de la ciudad con contendedores destinados específicamente al reciclaje de ropa usada, textil y calzado de origen domiciliario. Son de color morado y blanco de unas dimensiones de 1,24 metros de ancho por 1,49 de largo y 1,64 metros de alto y que cuentan en su parte delantera con un hueco para depositar ropa usada, cualquier residuo textil o calzado.

El año pasado se recogieron 259,08 toneladas, también menos que el anterior debido a las consecuencias de la pandemia, que obligaron a interrumpir temporalmente este servicio durante el confinamiento domiciliario. La cooperativa Porsiete, encargada de gestionar el servicio, garantiza en todo momento la trazabilidad del residuo y de los elementos auxiliares, como pueden ser las bolsas, garantizando que la ropa usada, textil o calzado recogidos llega correctamente a su destino para su reutilización, ya que cuenta con todas las autorizaciones necesarias para la recogida y gestión de ropa y calzado y dispone de las instalaciones adecuadas para el desarrollo de la actividad.

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