Salamanca participa en el lanzamiento de un protocolo de detección de violencia de género en mujeres con adicciones: "Muchas de ellas la sufren pero no lo verbalizan"
Un estudio de la UNAD con la USAL ha determinado que entre el 40 y el 70% de las mujeres con adicción ha habido casos de violencia
UNAD es una ONG sin ánimo de lucro en la que participan más de 200 entidades para observar las necesidades y los cambios sociales de las personas con adicciones, y poder ofrecerles tratamiento, programas de prevención, apoyo, e incluso luchan por hacer incidencia en el panorama político con respecto a esta problemática. Tras el estudio del perfil anual que publica la UNAD sobre los pacientes a los que atienden, observaron que la violencia de género era un patrón que se repetía en varios casos de mujeres adictas. Fue entonces cuando la organización contactó un amplio grupo de investigadores del Centro de Derechos Humanos y Políticas Públicas 'Diversitas' de la Universidad de Salamanca para crear lo que este martes se ha presentado como 'Protocolo de detección implícita de violencia de género en mujeres con adicciones'.
Tal y como ha explicado a este medio la directora de la UNAD, Felisa Pérez, entre el 40 y el 70% de las mujeres que son drogodependientes han sufrido algún tipo de violencia, incluso en casos de maltrato o abuso infantil. También en otras situaciones en las que ser mujer puede suponer ser una condición 'aprovechable'. Este es el caso de algunas mujeres en situación de exclusión social y economía precaria, que en muchas ocasiones, son forzadas a vender su cuerpo para poder comprar las sustancias. Otro caso presente, es la situación del género femenino en las dependencias penitenciarias en las que existe una probabilidad alta de que la mujer sufra violencia a la hora de encontrar los estupefacientes.
Ante esta problemática, se consideró crucial la elaboración de un protocolo que ayudara a identificar esos casos de violencia, pues "muchas de las mujeres que tratamos no verbalizan su sufrimiento", tal y como ha declarado Eva Picado, docente e investigadora de la Universidad de Salamanca. Un programa que ha sido diseñado por las propias víctimas y por los propios profesionales, y que tiene la particularidad de que, además de pretender prestar atención a estas mujeres, está enfocado a que los propios profesionales aprendan a "identificar esas situaciones de violencia en mujeres que no lo verbalizan para poder abordar con ellas esas situaciones de violencia".
Picado ha definido que es una herramienta “que identifique esa cifra más invisible” y no solo durante la primera atención que reciba una mujer, sino que es un protocolo para que lo interioricen los equipos profesionales “y que pueda ser utilizado en cualquier punto del proceso de intervención”.
Por su parte, la segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salamanca, Miryam Rodríguez, ha puesto el foco en que “las connotaciones sociales que se le atribuyen a la mujer que consume suelen ser mucho más graves, lo cual conduce más fácilmente a que la mujer esconda tanto su perspectiva de adicción como de violencia de género”.
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