Los secretos de las alergias de invierno desgranadas por expertos salmantinos: por qué se producen, soluciones y herencias

Las alergias de invierno llegan a dificultar severamente el día a día de las personas que las sufren, sin embargo, no son tan conocidas como las de primavera

Servicio de Inmunoalergia del Hospital de Salamanca
Servicio de Inmunoalergia del Hospital de Salamanca

“¿Tan pronto?”, esta es la pregunta que muchas personas afectadas por las alergias de invierno reciben cuando admiten que en invierno muestran síntomas. Una pregunta que llega por el desconocimiento de la población en general al entender que lo que están comenzando a tener esas personas son las primeras afecciones de las alergias de primavera, sin embargo, lo que desconocen es que hay personas que las sufren también en invierno.

Francisco Javier Muñoz Bellido es médico adjunto del servicio de Alergología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, allí trabaja junto a la bióloga Asunción García, ambos han atendido a Salamanca24horas para profundizar, desde su propia experiencia y conocimiento profesional, sobre las alergias en invierno.

Pregunta: ¿Cómo se producen las enfermedades alérgicas?, ¿Qué ocurre cuando un alérgeno penetra en el organismo de una persona alérgica?

Respuesta Francisco Javier Muñoz Bellido (F.J.M.): Podemos decir de una forma simple que la alergia es la respuesta exagerada del sistema inmunitario frente a moléculas que debería reconocer como inofensivas, llamadas alérgenos, que encontramos en nuestro ambiente como son los pólenes, ácaros, epitelios de animales e incluso alimentos, venenos de algunos insectos y medicamentos.

Las enfermedades alérgicas se desarrollan en individuos predispuestos genéticamente. Cuando un individuo con predisposición a ser alérgico entra en contacto con un alérgeno se sensibiliza a dicho alérgeno y, tras una segunda exposición, se desencadenan los síntomas: picor de ojos y nariz, estornudos, moqueo, obstrucción nasal y asma entre otros.

¿La alergia se hereda?

F.J.M.: Las enfermedades alérgicas tienen un componente hereditario muy importante, esto se ha comprobado en estudios con gemelos. La herencia de las enfermedades alérgicas sigue el patrón de las enfermedades complejas, no hay un único gen responsable de la enfermedad, sino que intervienen factores genéticos y ambientales. Esto es, que tanto los genes que se heredan y el modo de vida que tengamos influirán en el desarrollo de las enfermedades alérgicas.

Lo que no se hereda de ningún modo son las sensibilizaciones concretas que tiene cada individuo alérgico; es decir, los hijos de padres alérgicos no tienen predisposición para hacerse alérgicos a las mismas cosas que sus padres.

¿Por qué hay gente a la que las enfermedades alérgicas le aparecen a una edad adulta cuando nunca han sido alérgicos?

F.J.M.: No hay una causa concreta, pero lo que sí está claro es que los factores ambientales y la exposición al alérgeno son determinantes. Hay que tener en cuenta que aquellas personas que tienen una predisposición genética a desarrollar alergia tienen que estar en contacto con el alérgeno (polen, ácaro, epitelio, alimento, etc.) para sensibilizarse a él.

¿Por qué hay gente que tiene alergia en invierno y otras en verano?

F.J.M.: Las alergias estacionales son aquellas causadas por los pólenes que producen diferentes plantas en distintas épocas del año. En función del tipo de polen al que seamos alérgicos tendremos los síntomas de alergia en distintas épocas del año.

En invierno las plantas que producen polen que causa alergia en nuestra zona geográfica son fundamentalmente las distintas especies de la familia del ciprés, que polinizan de enero a marzo.

El plátano de sombra poliniza entre marzo y abril, el polen de gramíneas, de llantén y de olivo entre abril y julio y el polen de otras malezas entre mayo y septiembre.

En nuestra zona, el polen predominante es el de las gramíneas y los meses de mayor incidencia son mayo y junio.

Por otra parte, están los alérgenos perennes (ácaros del polvo, epitelios de animales) que pueden provocar la aparición de síntomas en cualquier época del año si la persona alérgica está expuesta a ellos.

¿En invierno, se puede tener alergia a la humedad?

F.J.M.: La humedad no causa alergia. Sin embargo, hay hongos o mohos que se desarrollan en ambientes de humedad (manchas de humedad en las paredes de las casas, humidificadores o filtros de sistemas de aire). Esos hongos producen esporas que se liberan al aire y pueden ser causantes de alergia. El hongo que más sintomatología alérgica produce es la Alternaria, que predomina en ambientes exteriores, alcanzando niveles máximos de esporas en verano y otoño.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que los ácaros del polvo proliferan más en ambientes húmedos, con lo cual, los alérgicos a ácaros también pueden empeorar en ambientes húmedos.

¿Cómo son las pruebas de la alergia?, ¿detectan todos los posibles tipos de alergia?

F.J.M.: Cuando la gente habla de “pruebas alérgicas” habitualmente se refiere a las pruebas que se hacen por punción en la piel con diferentes alérgenos y que son las más habituales. Estas pruebas tienen utilidad básicamente para detectar sensibilizaciones a alérgenos ambientales (ácaros, esporas de hongos, epitelios de animales, polen), alimentos, venenos de abeja y de avispas y algunos medicamentos.

¿Existe remedio para las enfermedades alérgicas? ¿Se pueden curar definitivamente?

F.J.M.: En cualquier enfermedad alérgica, como es lógico, la primera medida que podemos tomar es evitar la causa; pero esto no siempre es posible. Cuando aparecen los síntomas, tenemos al alcance distintos fármacos (antihistamínicos, corticoides, broncodilatadores, etc.), que son muy útiles para un correcto control de esos síntomas. No obstante, si tenemos en cuenta que en la base de las enfermedades alérgicas está un funcionamiento anómalo de nuestro sistema inmunitario, el tratamiento de fondo más eficaz es la inmunoterapia. Sólo las vacunas específicas son capaces de conseguir que la persona alérgica adquiera tolerancia frente a aquello a lo que se haya sensibilizado, reduciendo incluso totalmente, tanto los síntomas como la necesidad de medicación.

¿Ojos rojos e incremento de estornudos y ‘moquillo’ son los únicos síntomas de la alergia?

F.J.M.: No. Si pensamos en una alergia ambiental, posiblemente esos sean los síntomas más frecuentes, habitualmente asociados a síntomas oculares (ojos rojos, picor de ojos, lagrimeo), pero no podemos perder de vista la posibilidad de que aparezcan también síntomas de asma. No obstante, en la alergia a alimentos, a medicamentos o a venenos de abeja o de avispa, por ejemplo, pueden aparecer síntomas cutáneos, digestivos o de afectación cardiovascular, siendo la manifestación más grave la anafilaxia que puede provocar situaciones de riesgo vital.

¿El uso de la mascarilla puede ayudar a reducir las consecuencias de la alergia producidas por las plantas?

F.J.M.: Y no sólo de la alergia al polen. En general, todos los alérgicos a alérgenos ambientales (ácaros, esporas de hongos, polen, epitelios de animales) están más protegidos de la exposición a esos alérgenos cuando utilizan correctamente la mascarilla. De hecho, desde que su uso ha sido aconsejable u obligatorio, muchos de esos pacientes alérgicos han mejorado de sus síntomas y así nos lo hacen saber en sus revisiones.

¿Hay relación entre tener alergia a ciertos alimentos y tener alergia al polen?

Respuesta Asunción García (A.G.): Cuando una persona tiene alergia al polen presenta sensibilización a alérgenos concretos, que pueden encontrarse también en frutas u otros vegetales puesto que tienen un origen común. En esos casos, decimos que el paciente tiene alergia a un alimento por reactividad cruzada, puesto que el paciente reconoce el alérgeno del polen en el alimento. Lo más frecuente en este sentido son los casos de personas alérgicas a polen que presentan síntomas cuando consumen algunas frutas.

¿Cuáles son las alergias más raras que han visto cómo profesionales?

A.G.: En las consultas de Alergología estamos acostumbrados a plantearnos como posibles reacciones alérgicas algunos cuadros que, desde otro punto de vista, podríamos pensar que son inverosímiles. Los casos más llamativos habitualmente nos los encontramos en relación con algunos alimentos o con animales de compañía poco habituales, así como en relación con reactividades cruzadas insospechadas y con algunas actividades profesionales o de ocio.

¿Puede existir alergia a uno mismo, por ejemplo, a su propio pelo o sudor?

A.G.: No. La autoinmunidad es un problema médico que engloba múltiples manifestaciones clínicas y que implican mecanismos diferentes a los de las enfermedades alérgicas.

La alergia a los animales ¿Se debe al pelo o a otras cosas?

A.G.: La alergia a los animales se produce por el contacto o la inhalación de pequeñas partículas de caspa, orina, saliva u otras secreciones que contienen los alérgenos que causan la rinoconjuntivitis o el asma, e incluso urticaria por contacto.

Comúnmente se habla de alergia a los ácaros del polvo, ¿Se debe a una falta de limpieza?

A.G.: Los ácaros del polvo son el principal alérgeno de interior. Pertenecen a la familia de los arácnidos y no son visibles al ojo humano. Se alimentan de escamas de piel humana y pueden encontrarse en los colchones, sofás, sábanas, almohadas, alfombras, cortinas, peluches y otros textiles del hogar. Las mejores condiciones ambientales para su proliferación son una temperatura entre 25-35º y una humedad relativa entre el 50-75%. Son por lo tanto habitantes naturales del entorno doméstico, por lo que la presencia de ácaros no es sinónimo de poca higiene del hogar, sino de unas condiciones ambientales muy concretas. Para minimizar el efecto de los ácaros en las personas alérgicas se recomienda la ventilación de las habitaciones y el lavado habitual de los textiles del hogar a altas temperaturas, así como el aspirado de tapicerías, colchones y almohadas.

La inclusión de los purificadores de aire ¿Es un remedio para las alergias en el hogar o simplemente una moda sin efecto?

A.G.: No hay ninguna medida de control ambiental que sea definitiva para controlar o evitar la alergia a alérgenos de interior. No obstante, todas pueden servir de ayuda en mayor o menor medida.

Existen vacunas para paliar los síntomas de las enfermedades alérgicas, ¿Cómo funcionan?

A.G.: Como ya hemos comentado anteriormente, las vacunas (la inmunoterapia) son una parte muy importante del tratamiento de la alergia a alérgenos ambientales. Básicamente consisten en la administración repetida de pequeñas dosis del alérgeno o de los alérgenos que provocan la alergia, siguiendo unas pautas muy concretas que buscan la eficacia sin perder de vista la seguridad del paciente. Esa administración controlada y repetida pretende que el sistema inmunitario del paciente alérgico “se acostumbre” a tener contacto con esos alérgenos sin reaccionar de forma exagerada contra ellos y, de esa forma, se reduzca o desaparezcan los síntomas.

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