El sector transportes en Salamanca explota: parón en plena Navidad, huelga a la vista y posible desabastecimiento

Los camioneros autónomos señalan que "es mejor quedarse en tierra que perder dinero" por el alto coste de los combustibles

Camión de la empresa Martín Diego. Foto Martín Diego.
Camión de la empresa Martín Diego. Foto Martín Diego.

Durante las últimas semanas venimos escuchando que la crisis de desabastecimiento ya ha tomado un cariz global, con escasez de materias primas y productos de todo tipo a lo largo de todo el mundo, especialmente en lo que respecta a los artículos tecnológicos y los coches, los cuales requieren de microchips. Estos están llegando a cuentagotas debido a que las fábricas que los producen han estado paradas, o trabajando a medio gas, durante muchos meses como consecuencia directa de la pandemia.

Lo cierto es que la carencia de multitud de suministros está golpeando a la inmensa mayoría de los sectores, provocando un encarecimiento de los pocos recursos que sí llegan. No se trata de una crisis de producción dentro del sistema capitalista, ya suficientes problemas plantean este sistema económico ‘per se’, sino que todo responde a un atasco monumental en el transporte de mercancías, así como un retorno paulatino a la normalidad productiva. Los expertos lo describen como un reinicio del sistema, que requiere de un periodo de tiempo para volver a funcionar a pleno rendimiento.

Los transportes se encuentran en el centro de esta vorágine mercantil, ya que el regreso a la nueva normalidad les está exigiendo de un esfuerzo mayúsculo para cubrir la amplia demanda. El Comité Nacional de Transporte por Carretera, la patronal de los camioneros, ha anunciado un cese de actividad entre el 20 y el 22 de diciembre en toda España, en plena campaña navideña, lo que podría ahondar en la crisis de suministro que, de esta manera, sí que podría mutar en desabastecimiento. Un método de presión que no redundará en el jorna de los trabajadores -que recibirán su sueldo durante esas jornadas que las empresas pararán de forma voluntaria- pero que es la herramienta elegida por la patronal para denunciar el "abandono" por parte del Gobierno.

Salamanca vive su propia crisis: el nuevo convenio se encuentra paralizado

En Salamanca, el transporte de mercancías por carretera está viviendo un punto de inflexión, cuando no una crisis con todas las letras: los elevados costes por el precio de la energía y diferentes suministros que escasean se suman a una gran conflictividad laboral, los sindicatos se encuentran en plena negociación del nuevo Convenio Provincial de Transportes de Mercancías de Salamanca.  

“En la provincia hay, ahora mismo, una demanda de transporte fuera de lo normal”, comenta José Antonio Mateos, presidente de Astasa (Asociación de Transportistas Autónomos de Salamanca). Dicha necesidad de camiones se debe, sobre todo, a que en estas fechas coinciden varias campañas agrarias (patata, maíz, remolacha y restos de cereal) junto a la campaña de Navidad, la cual ya es una realidad en el mundo de la logística de Salamanca.

Claudio Sanz, responsable del Sector de Transportes de FeSMC-UGT de Salamanca, incide en esta cuestión: “Trabajo no falta, ni mucho menos; de hecho, ahora mismo se están requiriendo muchos más transportistas”. Una coyuntura que también corrobora David Martín, uno de los copropietarios Martín Diego SAL, una pyme con una flota de siete camiones que se encuentra trabajando a pleno rendimiento durante estas primeras semanas de noviembre.

La escasez de camioneros se explica desde una doble problemática: por un lado, las precarias condiciones laborales ofrecidas por las empresas del sector, según indican los sindicatos; y por otro lado, los costos derivados del aumento de precios en la energía, a lo que se suman algunos suministros fundamentales cuyo importe también se ha disparado a consecuencia de la carestía en el abastecimiento.

Los camioneros salmantinos amenazan con parar ante la negativa de la patronal a subir los sueldos

La huelga de transportistas en Salamanca, no confundir con el paro patronal a nivel nacional programado entre el 20 y el 22 de diciembre, está más cerca de lo que podría imaginarse toda vez que el conflicto por la negociación del nuevo convenio llegará al SERLA (Servicio Regional de Relaciones Laborales) a partir de la próxima semana, última oportunidad para llegar a un acuerdo entre trabajadores y patronal.

Claudio Sanz, de UGT, especifica que la posiciones entre ambas partes están alejadísimas: “Tan solo solicitamos una subida salarial del 2% cuando el IPC ha subido un 5,5%, mientras que la patronal nos ofrece una subida entre el 0,35 y el 0,8%”. Asimismo, los camioneros exigen a las empresas que el descanso sea de dos días por semana, que las fiestas laborables se disfruten fuera del periodo vacacional y que se incluya la subrogación obligada.

Reivindicaciones que desde los sindicatos consideran “más que razonables”, pero que las grandes empresas del sector no ven con buenos ojos. José Antonio Gallego, secretario general de CCOO (Comisiones Obreras), afirma que en caso de ir a la huelga se tratará de “un paro patronal, ya que la responsabilidad del bloque del convenio es totalmente de la empresa”.

Camión tráiler en Salamanca en el Polígono Industrial Montalvo II.
Camión tráiler en Salamanca en el Polígono Industrial Montalvo II.

La postura de los sindicatos es ampliamente apoyada entre los transportistas autónomos y también las pequeñas empresas provinciales del sector como Martín Diego. “Nosotros iríamos al paro, sin duda, al final todas esas cuestiones que defienden los sindicatos nos acaban afectando a todos”, precisa David Martín, responsable de la pyme salmantina. Una visión que es compartida por los autónomos: “Seríamos tontos si no apoyamos este paro. Debemos hacer presión entre todos para solventar esta situación”, sostiene el presidente de Astasa.

“Ahora mismo es mejor quedarse parado que arruinarse por el coste del combustible”

El subidón en los precios de la energía, tanto la electricidad como el combustible, es el otro gran problema al que se enfrentan las empresas y, sobre todo, los autónomos dedicados al transporte de mercancías.

Los gastos relativos a los portes se han incrementado en tan solo un año entre un 25% y un 35% a consecuencia del acto precio del gasoil y el encarecimiento de otros productos como el AdBlue, un producto químico de uso obligatorio que ha duplicado su precio en tan solo un año y que se utiliza para que los gases contaminantes que expulsan los tráileres por el tuvo de escape sean menos nocivos para el medioambiente.

El AdBlue se produce con gas, pero debido al alto coste de este artículo muchas fábricas están dejando de producirlo porque no les resulta beneficioso en términos económicos. “Hace tan solo un año se podía conseguir por 0,25 euros el litro, ahora está por encima de los 50 céntimos; lo mismo con el gasoil, que si bien es cierto que a raíz de la pandemia se podía conseguir por 0,60 o 0,70 euros el litro sin contar el IVA, ahora ya está por encima del euro”, precisa José Antonio Mateos, presidente de Astasa.

Los transportistas explican que toda esta situación ha rebajado su margen de beneficios al mínimo, llegando incluso a tener pérdidas por realizar un porte: “Ha subido todo, el combustible, la luz, las ruedas, los talleres, todos sube, menos lo que nos pagan por hacer un transporte. El problema es que es un sector muy atomizado, con muchos autónomos, y las empresas se echan para atrás a la hora de subir el pago del porte. Estamos arruinándonos, y lo más triste es que nos estamos arruinando trabajando”, explica con profusión el representante de los transportistas autónomos de Salamanca.

Camión en un peaje. Foto ICAL
Camión en un peaje. Foto ICAL

La empresa de Martín Diego también se ha visto muy golpeada por el incremento en los precios de la engería: “Esta situación queda perfectamente reflejada en la cuenta de beneficios a final de mes, la cual se ha reducido notablemente respecto a 2020y 2019”.

Desde Astasa animan a los camioneros autónomos a negarse a realizar trayectos “si no nos pagan 60, 100 euros más o lo que suban los costes de los portes”. “No debemos de tener miedo a parar, a la empresa para la que trabaje el transportista tiene que decirle que el gasoil ha subido más de un 30%, y que si no le paga más no le puede prestar el servicio. Así de claro”, concluye José Antonio Mateos.

Peajes en las autovías, el último clavo en el ataúd para los transportistas autónomos

Todo parece indicar que a partir de finales de 2023 el Gobierno de España comenzará a cobrar un peaje por el uso de las autovías. La medida no ha podido ser más impopular, ya que la población en general y las empresas de transporte en particular consideran este gravamen tremendamente lesivo para su bolsillo.

La pequeña empresa Martín Diego ve los peajes en autovías como “un impuesto injusto, ya que ya pagamos el impuesto de circulación, por lo que sería como gravar doblemente un servicio por el que ya pagamos”.

Astasa, por su parte, considera que los verdaderamente afectados serían los consumidores, que son, en última instancia, “los que se verán obligados a pagar un incremento en los costes de producción que el transportista autónomo no puede asumir”.

Peajes en las autovías de Portugal, una realidad que podría darse en España a finales de 2023. Foto ICAL.
Peajes en las autovías de Portugal, una realidad que podría darse en España a finales de 2023. Foto ICAL.

 

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