La sexta ola deja en Salamanca más del triple de muertes que la quinta y cinco veces más que la cuarta

La contagiosidad de ómicron no solo es más alta que las variantes reinantes en las otras olas, la letalidad también es mayor, pero podía haber sido peor si no es por las vacunas

Dos mujeres se abrazan en el Cementerio San Carlos de Salamanca | Foto: s24h
Dos mujeres se abrazan en el Cementerio San Carlos de Salamanca | Foto: s24h

Después del puente de octubre. Esa es la fecha en la que los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas de España y el propio ministerio coindicen en marcar el inicio de la sexta ola. Distinción que también comparte el actual consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Alejandro Vázquez, quien ha asegurado en múltiples ocasiones que hubo un claro cambio en la tendencia y en la incidencia que tuvo ómicron en la comunidad después del puente del Pilar. En concreto, el 14 de octubre está marcado como el inicio de esta última ola que actualmente sigue dejando en nuestra provincia un reguero importante de contagios.

Desde ese día hasta este viernes se han notificado en la provincia de Salamanca un total de 62.232 contagios. Una cifra infinitamente superior a la contabilizada en las anteriores olas en la provincia, puesto que la más cercana es la quinta, que registró un total de 23.547 positivos, un mundo entre ambas.

Afortunadamente, el alto nivel de inmunización con la vacuna que se ha llevado a cabo en toda España, y en concreto en Salamanca, ha hecho que ese ingente número de casos no se haya convertido en una desgracia aún mayor, incluso una masacre, puesto que, si se analizan con los mismos índices de mortalidad que en la primera ola (4.414 casos y 370 muertes, con un índice de letalidad del 8,38%) estaríamos contabilizando 5.216 muertes. No obstante, si se tiene en cuenta que en la primera ola el nivel de pruebas de detección era muy baja y que los casos, seguramente, serían muy superiores a los registrados de manera oficial, esa estimación de muertes estaría desvirtuada.

Sin embargo, ya en la segunda ola, con un incremento sustancial en el número de pruebas de diagnóstico COVID-19 y con 13.756 casos y 239 muertes (letalidad del 1,73%) nos daría una previsión más fiel a lo que pudiera haber ocurrido si las vacunas no hubieran llegado. La traducción en muertes de ese porcentaje de letalidad se traduciría en esta sexta ola en 1.674 decesos, es decir, una cifra de muertes mucho superior a la registrada en toda la pandemia en la provincia de Salamanca.

Ómicron, más contagios y más muertes

La alta contagiosidad de la variante ómicron ha quedado más que reflejada. Solo hay que echar la vista atrás en esta sexta ola, y eso que no ha llegado a su fin. Los datos no engañan: 62.232 casos ha sumado la provincia en solo 127 días, mientras que en la quinta y en la cuarta, se notificaron 16.233 y 23.547, respectivamente.

Esa gran diferencia en el número de contagios también se traduce en más muertes, y aunque la cuantía no es muy superior en proporción, sí que es cierto que el índice de letalidad es mayor.

En la cuarta ola, que se desarrolló entre el 15 de marzo y el 19 de junio de 2021, se notificaron 25 muertes en el Hospital de Salamanca. Así, en relación con los 16.233 contagios que se registraron se contabilizó una letalidad del 0,15% de las personas con COVID-19.

Un número algo superior en muertes también fue registrado en la quinta ola. Esta se extendió por 115 días, desde el 20 de junio al 13 de octubre, y se llevó la vida de 39 personas en el CAUSA. Si en este mismo periodo se sumaron 23.547 nuevos casos de coronavirus en la provincia, la tasa de letalidad de esta quinta ola fue ligeramente superior a la anterior con un 0,16%. Sin embargo, ambas olas han tenido una mortalidad inferior a la sexta.

Hay que matizar y recordar que en este periodo que se contabiliza desde el 14 de octubre de 2021 a este viernes, se han sumado 62.232 casos, lo que conlleva un alto porcentaje de la población salmantina contagiada entre las que, inevitablemente, se han visto afectadas personas vulnerables. No obstante, esas cifras han dejado un total de 130 muertes, que comparadas con el número de positivos registrados eleva la letalidad a un 0,208 %, es decir, ligeramente superior al porcentaje de la cuarta y la quinta ola.

Por tanto, esta sexta ola ha sido más letal que las dos anteriores y el principal culpable es la variante ómicron. Según los expertos su incidencia en el organismo es menor y no es tan virulenta como otras variantes como delta y alfa, pero su alta contagiosidad ha disparado la incidencia y se han multiplicado los casos, lo que ha llevado inevitablemente a un mayor número de muertes y un incremento en el índice de letalidad. La pregunta que habría que hacerse con estos datos es ¿qué hubiera pasado si no hubiera existido la vacuna?

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