El sistema CAPA para los exámenes prácticos de los permisos de conducir llega a Salamanca con el rechazo generalizado de las autoescuelas

El objetivo, en teoría, es facilitar la organización del calendario de exámenes de conducir, optimizar recursos y reducir tiempos de espera. Los centros de formación temen un “cuello de botella”

Vehículos de la autoescuela CODASA | Foto cedida por CODASA
Vehículos de la autoescuela CODASA | Foto cedida por CODASA

A partir de este miércoles, 27 de enero, llega a la Jefatura Provincial de Tráfico de Salamanca el nuevo sistema CAPA, creado por la DGT (Dirección General de Tráfico) en 2017 y que, desde entonces, se ha ido implantando progresivamente por todo el territorio español.

Este sistema, que toma el nombre del acrónimo de Capacidad para las Pruebas de Actitud (CAPA), nació con el objetivo de facilitar la organización del calendario de exámenes de conducir, optimizar recursos y reducir tiempos de espera y, además, reforzar el aprendizaje y la preparación de los alumnos de forma adecuada.

La idea, por tanto, era dar respuesta a reivindicaciones históricas del sector, que pedía desde principios de siglo la posibilidad de tener un calendario así como una frecuencia de exámenes para poder planificar, de la mejor manera, cuántos alumnos pueden presentar a las pruebas de circulación.

Sin embargo, las autoescuelas no tienen del todo claro que los retrasos y problemas existentes se vayan a solventar con CAPA, sino todo lo contrario. Temen que el nuevo sistema provoque un “cuello de botella” por el que no puedan presentar a aspirantes a los exámenes al mismo ritmo que van estando listos, tal y como señala Miguel Ángel García, profesor y director de autoescuelas CODASA.

“En Salamanca, el sistema actual funcionaba más o menos bien, aunque por la pandemia hay un retraso que no había visto en mi vida”

El sistema de presentación a los exámenes prácticos ha ido variando con el paso del tiempo. En lo que concierne a Salamanca, en un primer momento, cada autoescuela examinaba un día a la semana y cada profesor podía llevar al número de alumnos que desease; posteriormente, se racionalizó y se limitó a cuatro aspirantes por profesor.

Ese límite fue impugnado por una asociación de autoescuelas canaria, que aseguraba que el límite de cuatro alumnos por profesor limitaba la posibilidad de generar riqueza para los centros de formación. El recurso llegó hasta el Tribunal Supremo, que les dio la razón, y por lo tanto volvió a cambiar el sistema de presentación de exámenes.

Así, hasta ahora las autoescuelas podían presentar a un máximo de 12 aspirantes, que es la capacidad máxima de un examinador en una jornada de trabajo, por profesor. Eso sí, no había una fecha establecida, y era Tráfico la que fijaba la misma. “Este sistema ha funcionado más o menos bien en Salamanca. En verano había más retrasos porque había más gente preparándose, pero en invierno no había problema”, indica Miguel Ángel García.

Sin embargo, como para todos los estratos de la sociedad, llegó la pandemia. Además de estar cerradas desde el 14 de marzo hasta el 8 de junio, cuando las autoescuelas retomaron la actividad, se encontraron con un retraso “que en 25 años que llevo trabajando no había visto en mi vida”, según relata el director de autoescuelas CODASA. Más concretamente, apunta que en verano sí era normal tener un retraso de un mes “porque era temporada alta”, pero con la llegada del otoño se normalizaba la situación “y a finales de octubre estabas examinando cada dos semanas o semana y media”. Pero ahora, el retraso típico de la época estival se ha expandido a todo el año hasta el punto de que cada centro de formación vial puede presentar aspirantes a examen sólo una vez al mes.

Por lo tanto, ese retraso está formando un tapón que puede agrandarse con la implementación del sistema CAPA. “Antes sabías que, aunque fuera una vez al mes, podías presentar a todos los alumnos que estuvieran listos para examinarse. Ahora, puedes llegar a tener comprometidos los exámenes de los próximos dos meses”.

“A medio plazo puede ser la ruina”

El sistema CAPA tiene en cuenta tres aspectos básicos a la hora de procurar exámenes. El primero es la bolsa de alumnos, es decir, la cantidad de aspirantes que hay preparados para presentarse al práctico después de aprobar el teórico (y la destreza en caso de las motos); el segundo es la capacidad de la Jefatura Provincial de Tráfico para realizar pruebas; y el tercero es el ciclo, que es el periodo de tiempo necesario para que todas las autoescuelas examinen una vez, que depende de la presentación de alumnos por las autoescuelas, y que en Salamanca se ha fijado en 8 días hábiles.

Este último punto ya ha traído polémica en la provincia, ya que en la reunión telemática que se celebró en diciembre y en la que el jefe provincial de Tráfico explicó el sistema CAPA a los responsables de las autoescuelas, a estos se les aseguró que el ciclo sería de 7 días hábiles. “Ese día extra que han metido parece una tontería, pero al final supone que nos quiten entre el 10% y el 15% de los exámenes a lo largo de un año”, apunta Miguel Ángel García.

También ha variado el tiempo (el CAPA funciona, como se explicará más adelante, por tiempo y no por aspirantes) que tendrá cada autoescuela en el primer ciclo de exámenes respecto a la estimación que se les dio en diciembre. “A nosotros, en concreto, nos han dado en torno a un 40% menos de capacidad de lo anticipado”, lamenta el director de autoescuelas CODASA.

"Yo no he oído a nadie hablar bien del sistema CAPA"

Miguel Ángel García desconoce si se debe a que hay algún examinador de vacaciones y si esta capacidad va a ser algo puntual pero, de mantenerse, “a medio plazo va a ser la ruina”, y lo ejemplifica de la siguiente manera: “Cada profesor tiene una jornada laboral de 7 horas al día, que en total son unas 9 clases. Esto significa que puedes tener entre 10 y 12 alumnos que, antes o después, van a estar preparados para examinarse. Pero, si sólo pueden presentarse dos, ¿qué haces con los demás?”.

Ese es el “cuello de botella” que tanto temen las autoescuelas, puesto que puede suponer que incluso se llegue a paralizar la actividad. De hecho, indica que con el ritmo del primer ciclo, cada profesor tendría comprometidos los exámenes de los próximos dos meses, algo que los centros de formación no se pueden permitir.

Un problema de falta de examinadores y de infradotación de un servicio público que genera superávit

El director de autoescuelas CODASA valora otro aspecto muy importante: “Igual, si el CAPA se implementara cuando no hubiera retraso, pues todo se vería con otra perspectiva. Pero ahora mismo, no salen las cuentas”. Con esto se refiere a que la pandemia ha provocado una demora a la hora de realizar los exámenes que queda fuera de toda lógica.

El problema de este retraso es, para Miguel Ángel García, la falta de examinadores. “Hay una infradotación de un sistema público que, además, genera superávit. Pero no sólo en Salamanca, sino en toda España. De hecho, hay provincias con problemas mucho más serios que aquí”, indica el director de autoescuelas CODASA, coincidiendo en opinión con CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas), quienes también rechazan el CAPA.

Sea como fuere, parece claro que, desde la pandemia, los retrasos se han vuelto algo habitual. “Y si antes teníamos la posibilidad de presentar 12 aspirantes por profesor al mes, ahora, con el CAPA, si tenemos siempre los mismos números por ciclo que en este primero, vamos a poder presentar a 6 o 7 alumnos por profesor al mes”, reitera Miguel Ángel para mostrar su valoración de por qué se debería potenciar más Tráfico. “Pasa con todos los servicios públicos, que la tasa de reposición ha sido mínima en los últimos años y están infradotados”.

Asimismo, cree que para valorar correctamente el CAPA hay que esperar un tiempo prudencial, pero pone el ejemplo de otras provincias donde se ha implementado con anterioridad. “Hablas con gente de Vizcaya o Gipuzkoa o de Valladolid y te cuentan barbaridades. En un trabajo como el nuestro, con cierta estacionalidad, puede llegar a ser imposible examinar en verano”, según teme. Y es que "yo no he oído a nadie hablar bien del sistema".

Y lo resume aún más: “Si una autoescuela tiene a 40 alumnos listos para examinarse y sólo puede presentar a la cuarta parte, ¿a quién lleva? Va a ser muy complicado”. Además, insiste en que es un problema “generalizado” que afecta tanto a los centros de formación grandes como a los más pequeños, ya que la capacidad de minutos dada es “ridícula e insuficiente para nuestras capacidades”.

En definitiva, el CAPA puede ser un freno económico para un sector que ya se vio golpeado por la crisis del 2008 y, actualmente, por la pandemia. “Hemos estado cerrados tres meses, tenemos que invertir en gastos materiales para garantizar la seguridad, desinfectar el coche entre alumno y alumno…”. Exigencias obvias en un tiempo de pandemia a las que no se ponen pegas, asegura, pero que ya han supuesto un perjuicio económico a unas autoescuelas que pueden recibir el golpe de gracia con un nuevo sistema que puede causar un embudo. “Me da miedo, pero hay que verlo rodar”, emplaza Miguel Ángel García.

¿Cómo funciona el sistema CAPA?

El sistema CAPA asigna a cada autoescuela un cupo de aspirantes que pueden ir al examen de circulación en función de la cantidad de alumnos que tengan aprobado el examen teórico o la prueba de destreza (pista). Esto es lo que se conoce como “bolsa de alumnos”.

Asimismo, el cupo que se da a la autoescuela no va en función de las personas, sino que se les asignan unos minutos determinados que cada centro de formación deberá dividir según sus aspirantes. Una prueba del permiso de coche dura 30 minutos; la de moto, 35; y la de vehículo pesado (camión, bus o tráiler), 50 minutos. La capacidad de examen de cada Jefatura se designa también en función de esos minutos. Un examinador puede, al día, realizar 12 pruebas del permiso B, lo que supone 360 minutos.

Otro aspecto llamativo es que el cupo de las autoescuelas no será siempre el mismo, sino que se verán premiadas o penalizadas si su media de aprobados está por encima del de la provincia, recibiendo, en función de ello, más minutos cuanto mayor sea su porcentaje de aprobado o viceversa. El ratio también se verá penalizado por no informar a la jefatura de la ausencia de última hora de algún aspirante.

Lo que sí parece que finalmente se ha modificado es que Tráfico pueda adelantar la fecha del examen. Precisamente, el sistema CAPA trata de fijar con antelación para el aspirante una fecha y que no dependa de la fluctuación del calendario. Sin embargo, en varias provincias se llegó a adelantar la fecha de la prueba, con el perjuicio que eso suponía para el alumno. Ahora, según parece, ya no se hace.

Para más información se puede consultar la siguiente página.

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