El trabajo en red entre el hospital de Salamanca y las comunidades terapéuticas, clave a la hora de tratar a los pacientes con drogadicciones

Los responsables del Servicio de Psiquiatría y de la Unidad de Patología Dual dan fe de la importancia que tiene la colaboración del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca con organizaciones como Cruz Roja, Cáritas o Proyecto Hombre, ya que permite un mejor tratamiento y seguimiento

 Cruz roja 3
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Pese a que el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca atiende, a través de varias unidades a todas las personas que sufren drogadicciones y patologías asociadas a estas, el trabajo que desarrollan con estos pacientes organizaciones como Cruz Roja, Cáritas o Proyecto Hombre se antojan clave a la hora de ofrecer un mejor tratamiento y seguimiento.

La doctora psiquiatra Ana Álvarez, jefa de la Unidad de Patología Dual (centro de referencia de la Comunidad), y el doctor psiquiatra Carlos Roncero, jefe de Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, destacan a SALAMANCA24HORAS la importancia que tiene la colaboración de estas organizaciones con el hospital de Salamanca para completar el tratamiento y favorecer a todas aquellas personas afectadas, especialmente por el alcoholismo.

Así, el “trabajo en red” que se desarrollan permite la fluctuación de pacientes entre los servicios ambulatorios y comunidades terapéuticas y las unidades de ingreso, lo que posibilita un mejor tratamiento para todas las personas que sufren drogadicciones y patologías asociadas.

Cuando llegan ya al hospital es porque tienen otro tipo de problemas asociados y no sólo el alcohol, ¿no?

Ana Álvarez: Sí, normalmente cuando llegan al hospital ya tienen problemas asociados físicos y psíquicos, los dos, y además un patrón de consumo patológico, ya sea de ‘atracones’ de fines de semana o de consumo diario.

Carlos Roncero: Depende un poco de qué parte del Complejo Asistencial, porque el Servicio de Psiquiatría tenemos distintos dispositivos donde se atiende a pacientes que consumen alcohol u otras drogas, empezando por la parte infanto-juvenil, que posiblemente hay más pacientes que hacen consumos puntuales o experimentales y que además tienen otros trastornos mentales, como un déficit de atención, hiperactividad, depresión, lo que sea; hasta los pacientes que ya atendemos en los dispositivos ambulatorios, en la UTA (Unidad de Tratamiento Ambulatorio de Alcoholismo), que tenemos cerca del hospital y que atiende pacientes con ya consumos patológicos y con una enfermedad desarrollada.

Ahí tenemos pacientes de todas las edades, hasta los pacientes de más gravedad, que van hasta la Unidad donde trabaja la doctora Álvarez, que es una unidad de ingreso de desintoxicación para pacientes con patología dual. O sea, que además también tienen un trastorno mental, que está en el hospital de Los Montalvos. Depende un poco de la parte del sistema, el paciente tiene mayor o menor gravedad en cuanto al consumo.

También en los equipos de salud mental que tenemos repartidos por la ciudad y por la provincia, en algunos casos, hay pacientes que, aparte de su depresión y de su esquizofrenia, pues hacen consumos patológicos más o menos complicados. Cuando eso supone un gran problema, es cuando se les atiende en la UTA o en algún otro dispositivo que está fuera del Servicio de Psiquiatría pero que existe en la ciudad de Salamanca, como pueden ser Cáritas, Proyecto Hombre o Cruz Roja

¿Son esas organizaciones las que les remiten a ustedes esos casos? ¿Cómo se les llega a atender en el Complejo Asistencial Universitario?

C.R.: El paciente puede ser remitido o bien por su médico de Atención Primaria o por su Pediatra cuando hablamos de niños; o motu proprio, si el paciente va a los dispositivos ambulatorios.

A los dispositivos hospitalarios se les remite desde los dispositivos ambulatorios o desde otras unidades, como la Unidad de Agudos, que está en el hospital Clínico, que también se remiten. Hay muchos pacientes que pueden pedir un acceso directo a tratamientos ambulatorios.

Es decir, que si alguien es consciente de que tiene un problema con el alcohol, puede acudir al servicio y solicitar ayuda.

C.R.: Sin ningún problema.

¿Y de qué manera potencia el alcohol otras patologías mentales, como puede ser la depresión?

A.A.: Desde luego, el alcohol es un factor muy habitual para desencadenar problemas psiquiátricos de todo tipo, entre ellos la depresión, que quizá sea de los más frecuentes. También problemas de ansiedad, pero la depresión es de las más frecuentes.

Y también encontramos el caso contrario, pacientes depresivos que empiezan a consumir alcohol de una manera ocasional y terminan desarrollando un consumo patológico del alcohol como ‘alivio’ a esa patología depresiva.

Sería esa gente que ‘bebe para olvidar’.

A.A.: Podríamos decirlo así, sí. Sería una manera de decirlo. Se dan las dos direcciones, gente que tiene un problema depresivo y secundariamente bebe; y gente que bebe y, como consecuencia de la alteración que se produce en todos los circuitos cerebrales, acaba desarrollando un cuadro depresivo, además de los sentimientos de culpa.

La colaboración con Cáritas, Cruz Roja y este tipo de organizaciones, ¿cómo es?

A.A.: Muy estrecha, muy buena y de mucha facilidad para que haya movimiento en las dos direcciones. Es decir, que ellos nos puedan derivar al paciente y nosotros a su vez podamos derivarles pacientes, ya sea a Cruz Roja, Cáritas, los equipos de Salud Mental o la Unidad de Tratamiento Ambulatorio de Alcoholismo (UTA).

Siempre hay una fluidez muy importante porque lo que se trata es de facilitar al paciente el tratamiento y la continuidad. Si a un paciente le das de alta y no le das una continuidad en el tratamiento, es mucho más fácil que pueda ‘perderse’.

C.R.: Trabajamos en red, con dispositivos ambulatorios, que es desde donde el paciente se refiere a la unidad de ingreso y, cuando sale de esta, sale a los dispositivos ambulatorios o a las comunidades terapéuticas. Y ahí es donde realmente se hace el tratamiento a medio-largo plazo, porque en 15 o 20 días, en un mes o dos, no se cura una adicción.

Lo que hacemos es, por tanto, estabilizarles, desintoxicarles y luego, en los ambulatorios, ya sea el nuestro o de otras entidades y provincias, se hace el seguimiento, la rehabilitación o la reintegración en la sociedad pues a base de tratamientos psicológicos, psiquiátricos, médicos, etcétera. Ahí es donde el paciente permanece durante meses o años recibiendo tratamientos individuales, grupales, rehabilitadores, con terapeutas…

En cada dispositivo hay profesionales, y eso es muy importante porque el paciente, para pasar a una situación de normalidad, necesita un tiempo largo. La Unidad de Hospitalización es una unidad de alta especialización en la que se estabiliza, se trata y se diagnostican algunas cosas, diríamos, difíciles de hacer a los pacientes. Pero es una parte del sistema, y luego el paciente sigue en otros dispositivos.

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