Los tradicionales puestos de castañas 'obligados' a cerrar tres semanas antes de lo habitual
La mayoría de casetas han cerrado debido a la "poca calidad" de las castañas, como consecuencia de las escasas precipitaciones y el poco frío que ha hecho a lo largo del año
Los tradicionales puestos de castañas abrieron en la ciudad a finales de octubre para dar comienzo a la temporada de frío. Sin embargo, las condiciones meteorológicas han truncado los planes sobre las ventas de castañas en Salamanca.
“Este año ha llovido menos, la castaña no ha creado tanta fuerza y como no ha hecho frío, no ha aguantado tanto”, ha explicado Miguel, el castañero de Puerta de Zamora, añadiendo que “hay menos producción de castañas” este año.
La situación que están experimentando los castañeros salmantinos es inusual ya que suelen mantener las casetas hasta pasado el día de Reyes y este 2022 se han visto obligados a cerrar “unas tres semanas antes”. Además, Miguel lamenta que “es un gran bajón” porque “ahora empiezan las fiestas y es cuando la gente está más libre, baja más al centro y le apetece comer unas castañas calentitas”.
Además, este año se ha reducido el número de castañeros en la capital. “La gente se piensa que es abrir un puesto y hacer castañas y no es así" este trabajo “son muchas más cosas” como “abrir todos los días esté lloviendo o esté nevando”. La clave de las ventas es “ser constante” porque “si abres un día y otro no, la gente deja de ir porque no saben cuándo abres”, expresa el castañero de Puerta de Zamora.
Del mismo modo, el oficio del castañero se está perdiendo porque es un empleo “sacrificado” y “frustrante” aunque no es “complicado” de aprender. “Hay castañeros que este año se han quedado sin abrir puestos que les habían tocado porque quizá a ellos no les salen tan factibles las ganancias” y apunta que “es difícil mantenerse” porque “se pasa frío y estás mucho rato sin vender”.
Miguel, cada año, ha abierto su puesto desde las 16:30 horas, el primero de todos los de la ciudad, aguantando hasta las 21:30-22:00 horas, excepto los días de Nochebuena y Nochevieja. No obstante, este año ha debido cerrar unos veinte días antes con motivo de la poca calidad de la castaña. “Se estaban poniendo malas y de cada diez castañas salían buenas siete”, explica y añade que él siempre busca dar “buena calidad” a sus clientes y si no puede “es mejor cerrar y que la gente se vaya contenta” con la producción que han ofrecido hasta la fecha.
“Este año he notado un pelín más de gente porque había menos castañeros”, cuenta, argumentando que ha sido “de los pocos” en abrir todos los días pese “a lo mucho que ha llovido estos días” y eso le ha favorecido porque “la gente busca lo que está abierto” aunque señala que cuando los días son tan lluviosos como se han dado “se vende menos” porque la gente “va con los guantes y el paraguas y no le apetece comer con las manos”.
En términos económicos, se estima que se han perdido en torno "al 40% de las ganancias totales" con respecto a otros años. “Me da mucha pena acabar tan pronto”, concluye, alegando que “es una ganancia que se puede hacer en un mes y no vamos a tener” y lamentando que “tenía muy buen puesto en el Toscano y como es a sorteo quizá no me vuelve a tocar hasta dentro de tres o cuatro años”.
“No abriremos más este año” ha finalizado. Sin embargo, en este tiempo que queda se van a dedicar a las catañadas de los pueblos y colegios destacando que “esto nos permitirá aguantar la temporada”.
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