Los transportistas se rebelan y comienzan su huelga: "Hemos pasado de estar en un sector con una gran competencia a tener que sobrevivir y perder dinero"

La Asociación Sindical de Transportistas Autónomos de Salamanca (ASTASA) se posiciona sobre la huelga que empieza este lunes. Su secretario general, Emilio Sánchez, asegura que, "si España para, Salamanca parará, pero Salamanca no parará antes que nadie porque eso supondría llevar a los transportistas a una situación de mayor riesgo"

Europa Press
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La prohibición de la participación de los conductores en carga y descarga, la reducción a la mitad de los tiempos de espera para descargar la mercancía en las plataformas logísticas, una cláusula de estabilización del precio del gasóleo, el compromiso de no implantar peajes sin consenso con el sector o la construcción de nuevos aparcamientos seguros para camiones. Estas son un sinfín de medidas que, pese a las esperanzas que arrojó al sector de transporte la resolución que se publicó el pasado mes de diciembre en el Boletín Oficial del Estado, todavía no han visto la luz en la práctica, tal y como aseguran los profesionales de un sector en el que el día a día se ha convertido en una verdadera agonía.

Si la tensión ya se podía palpar en el ambiente antes, ahora, con el conflicto bélico que está asolando a Ucrania por los ataques del ejército ruso y que ha conllevado a una subida del precio de la gasolina, la situación se ha vuelto insostenible. Este problema, junto al desdén que los transportistas sienten que están sufriendo en su rutina de trabajo desde hace ya bastante tiempo, ha provocado que la Plataforma de Defensa del sector del Transporte de Mercancías nacional e internacional haya puesto el freno de mano a la actividad laboral convocando un parón indefinido de todo tipo de transporte y de toda clase de ámbito a partir de este lunes, 14 de marzo.

Los transportistas, que ya “perdonaron” la huelga que se iba a llevar a cabo a finales del pasado mes de diciembre, quieren volver a hacerse escuchar con la principal reivindicación de que, para ellos, es trascendental que se proceda a la reducción del impuesto de los hidrocarburos para compensar la escalada de precios del combustible.

Pese a que el pasado 2 de marzo, se procedió a la publicación del Real Decreto-ley en el que se anunciaban nuevas medidas para la mejora de la sostenibilidad del transporte de mercancías por carretera, por ahora, en el Gobierno central, únicamente impera el silencio respecto al incremento del precio de la gasolina, que, según el Boletín Oficial del Estado, ha sido de un 32% desde octubre de 2020 hasta ahora. En Salamanca, muchos harán parón y otros tantos harán efectiva su decisión de darle un voto de confianza al Gobierno para que ponga en funcionamiento las últimas medidas anunciadas. Así mismo lo aseguran desde la Asociación Sindical de Transportistas Autónomos de Salamanca (ASTASA), en continuas reuniones con la Asociación de Empresarios Salmantinos de Transportes Discrecionales (AESTRADIS) para rebajar la tensión existente ante una situación que ya califican como “crítica”.

“La situación del sector es crítica porque estamos en un momento en el que, con los incrementos continuos del precio del combustible, se hace imposible trabajar. Pese a ello, también entendemos que, de momento, los puntos que se están solicitando ya están aprobados. Ahora, falta que se pongan en funcionamiento. Desde ASTASA, hemos llegado a la posición de que el transportista tiene libertad absoluta para decidir qué hacer en cada momento. Nosotros siempre hemos dicho que, quien quiera trabajar, puede hacerlo. Quien no quiera, puede parar. Con lo que no estamos de acuerdo es con que se obligue a parar a la gente que no quiere parar”, asegura su secretario, Emilio Sánchez, al ser preguntado por la opinión generalizada que se tiene en la asociación sobre la huelga convocada a partir de este 14 de marzo.

“La opinión de los transportistas respecto a la subida del precio del combustible es muy variada. Todos estamos en la misma coyuntura de que el precio y la situación son insostenibles, pero no es menos cierto que cada transportista está intentando negociar con sus respectivos clientes y con sus respectivos proveedores el incremento del precio del transporte en función al incremento del precio del combustible. El problema es que es algo muy difícil porque, en España, hay un total de 300 empresas de transporte y cada una tiene su forma de trabajar, sus costes de explotación y su rentabilidad financiera. En este sector, el problema que ha habido siempre es la división existente”, ha recalcado Emilio Sánchez a Salamanca 24 Horas, reivindicando, además, que será importante que no haya coacciones y que haya acuerdo y respeto dentro del sector de cara a conseguir que muchas de las cosas que se han venido pidiendo en los últimos meses se pongan finalmente en práctica.

“Nuestra postura es la de la libertad absoluta y la de la prudencia. Queremos ver si realmente hay un parón. No permitiremos coacciones por parte de los transportistas que no quieran trabajar. Si España para, Salamanca parará, pero Salamanca no parará antes que nadie porque eso supondría llevar a nuestros transportistas a una situación de mayor riesgo”, ha anunciado el secretario general de la Asociación Sindical de Transportistas Autónomos de Salamanca (ASTASA).

“El parón se da porque, del acuerdo histórico que hubo en diciembre, no se ha llevado a cabo ninguna medida. Ha sido un acuerdo histórico y un acuerdo de cara a la galería”. Así mismo lo asegura David Martín, un transportista autónomo de Salamanca, perteneciente a la empresa Martín Diego, que no dudará en parar su camión a partir de este lunes porque cree que, tanto él como sus compañeros, están viviendo una situación insostenible dentro del sector hasta el punto de estar trabajando y sentir que se están arruinando: “Las empresas de transporte están parando porque, ahora mismo, el gasoil no se puede pagar al coste que ahora mismo tiene. El sector para porque los costes fijos se han vuelto imposibles”.

David Martín no confía mucho en el Real Decreto-ley aprobado el pasado 1 de marzo por el Consejo de Ministros porque asegura que las medidas que se anunciaron en el pasado mes de diciembre tampoco han visto la luz. “El Gobierno catalogó ese acuerdo de acuerdo histórico y no es así porque, hasta lo que yo sé, los conductores siguen cargando y descargando los camiones y no hay ayudas por ninguna parte”, asegura, recalcando, además, que se ha llegado a una situación de colapso en el sector hasta el punto de que parecen estar abocados a la quiebra: “El gasoil es uno de los gastos más importantes que tiene el sector del transporte. Para nosotros, su subida está suponiendo tener pérdidas diariamente. Hemos pasado de estar en un sector sobredimensionado y con una gran competencia a tener que sobrevivir y perder dinero”.

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