Treinta y cinco años buscando la plena integración de los niños sordos

ASPAS es una asociación con una doble vertiente como hacer la vida más fácil para las personas sordas y buscar que cuenten con los recursos necesarios para ser autosuficientes. Cuentan con numerosos servicios para ayudar a las familias desde el primer momento “complicado” en el que se comunica que el hijo o hija puede ser sordo y les ayudan en su formación, así como en el ocio y educación de los afectados

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 Treinta y cinco años buscando la plena integración de los niños sordos
Treinta y cinco años buscando la plena integración de los niños sordos

La Asociación de Padres de Niños Sordos de Salamanca cumple 35 años con el mismo objetivo con el que comenzó: la integración de las personas con discapacidad auditiva en todos los ámbitos de la sociedad. El camino, arduo desde entonces, ha llegado a un 2017 con pocos avances y muchos interrogantes por delante, aunque con mucha más fuerza. Actualmente, la Asociación la forman más de 60 familias, que se han visto multiplicadas en los últimos años, como comentan Guadalupe Fernández, coordinadora del Servicio de Atención y Apoyo a la Familia, y Eva María Morales Vera, presidenta de la Asociación.

Entre ellos, además de compartir experiencias y ayudarse mutuamente, van consiguiendo paliar las dificultades que se encuentran por el camino. Cuentan con un gran número de servicios como la atención y apoyo a las familias, especialmente en los duros primeros momentos, la logopedia y atención temprana, servicio de promoción de la autonomía personal, así como charlas de sensibilización o asesoramiento en muchos aspectos.

Lo anterior lleva a un solo hecho, hacer la vida más fácil para los que deben sufrir esta problemática que, en muchos casos, pasa desapercibida; y luchar para, algún día, no tener que hacerlo porque existan los recursos suficientes para la autosuficiencia personal. Para ello, la sensibilización y el conocimiento de lo que verdaderamente se padece es muy importante desde el punto de vista de la sociedad y las administraciones.

Por eso cuentan con folletos, y lo amplían en las charlas de sensibilización, en los que reflejan cómo hablar a una persona con deficiencia auditiva. Recogen que se debe situarse a una distancia prudencial, hablando siempre de frente sin moverse mucho. Gritar no es lo solución pero sí vocalizar bien y no hacerlo muy rápido.

La importancia de sentirse integrado

La Asociación cuenta también con seis madres guía, que ayudan a las nuevas familias con los primeros miedos tras conocer la discapacidad auditiva de los hijos e hijas. En este sentido, Guadalupe Fernández y Eva María Morales Vera comentan la necesidad también de que tanto las familias como los afectados vean que hay más personas en su situación. La ayuda, desde el punto de vista moral, puede llegar a ser muy positiva.

Sin embargo, como confiesan, el primer momento siempre es complicado, también por la desinformación a la que se enfrentan los familiares. No en vano, el 95% de los niños y niñas sordos nacen en el seno de familias cuyos padres son oyentes por lo que la formación de estos también es importante, incluso en la lengua de signos. Requiere sacrificio, también por parte de los hermanos, ya que deben olvidar algunas de sus cosas para centrarse en aquel que requiere más atención.

Con esta idea también se realiza una ludoteca de verano para niños y niñas con personas con discapacidad y han acordado con la Diputación de Salamanca la itinerancia de un logopeda por el mundo rural para evitar desplazamientos a la ciudad de estos afectados

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