La vacuna contra la leishmaniosis, imprescindible si tienes un perro

Los veterinarios aconsejan que esta vacuna se suministre, al menos, una vez al año para reducir la incidencia de la enfermedad y evitar así la posibilidad de infección

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Una de las cosas que se tienen que tener en cuenta cuando decides adoptar o tener un perro es que se tiene que ser completamente responsable con la cartilla de vacunación del mismo. Esta es la única forma de que evitemos enfermedades graves y crónicas como la leishmaniosis, que puede llegar a ser letal si no se detecta con tiempo.

Esta enfermedad es transmisible de animales a personas y es provocada por un parásito que, si pica, podría provocar consecuencias letales e irreversibles en los perros en el caso de no pillarse con tiempo suficiente o de no ser tratada con la medicación adecuada, puesto que estamos hablando de una enfermedad crónica y que ya quedaría de por vida. Entre los síntomas más destacados que se dan cuando contraes esta enfermedad, hay que destacar que hay dos tipos: los que se manifiestan de forma cutánea y los que se manifiestan de forma visceral. En primer lugar, el perro empezará a tener llagas por toda su piel y también manifestará quejas por dolores en órganos internos como el bazo, el hígado o la médula ósea.

Esta enfermedad, más común en países tropicales y subtropicales, además de que también se da en el Sur de Europa, tiene que ser contrarrestada con una vacuna que tiene que suministrarse a los seis meses de edad del nacimiento del perro. Tal y como aconsejan los expertos, hay que suministrarla con anterioridad y cuando antes mejor, ya que, cuanto más tiempo se espere, más probabilidad tendrá el animal de pillar la enfermedad. Además, los veterinarios aconsejan que esta vacuna se suministre, al menos, una vez al año para reducir la incidencia de la enfermedad y evitar así la posibilidad de infección.

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