Vacunas para la alergia ¿Cuándo son el mejor tratamiento?

Las vacunas por comprimidos son poco conocidas, ya que se trata de los productos más innovadores en este campo, pese a su calidad, eficacia y seguridad

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Vacuna. EP
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¿Una vacuna podría ser también la solución para una alergia? ¿Por qué? La respuesta es que sí puesto que las vacunas de la alergia son tratamientos ya en marcha desde hace muchos años. De hecho, llevan empleándose más de 100 años, y son ya muchos los pacientes que se benefician de ello.

Así lo celebra en una entrevista con EP el doctor José María Olaguibel, alergólogo, e integrante de Grupo de Español para la Regulación de las Vacunas de la Alergia (GERVA), quien remarca que pueden emplearse para determinados tipos de alergias respiratorias habituales como el polen, o la alergia al polvo, e incluso a algunos animales, y también frente a otro tipo de alergias, siendo eficaces frente a la alergia por picadura de himenópteros (avispa, abeja), una enfermedad que puede ser en algunas personas mortal.

En concreto, este experto, que fue presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), explica que se trata de un tipo de inmunoterapia que se desarrolla con alérgenos (hay muchos tipos de inmunoterapia, no solo la hay para el cáncer), con un mecanismo de acción complejo y por el que se generan anticuerpos.

A día de hoy, según recoge el documento elaborado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos 'La alergia y su farmacoterapia', las vacunas para la alergia representan el "único tratamiento profiláctico y curativo de ciertas alergias, que trata la causa y permite evitar el agravamiento de los síntomas".

Es más, este trabajo defiende que un tratamiento de tres a cinco años a dosis progresivamente crecientes en intervalos regulares de tiempo consigue inducir la tolerancia necesaria a los alérgenos implicados para controlar la respuesta inflamatoria alérgica, al tiempo que evita que la persona afectada aumente su capacidad de respuesta alérgica, sensibilizándose a nuevos alérgenos o progresando a asma bronquial y otras complicaciones.

Así, el doctor Olaguibel, coordinador de la Unidad de Asma grave del Complejo Hospitalario Universitario de Navarra y actual presidente de la Comisión Nacional de Especialidad de Alergia, subraya que las vacunas en el caso de las personas alérgicas están indicadas para aquellos pacientes que ven muy mermada su calidad de vida diaria por esta patología, por ejemplo con un deterioro en la calidad del sueño, y para los que los tratamientos asintomáticos no son suficientes.

"En función de la intensidad hay unas escalas de tratamiento muy bien graduadas, así como unas guías de práctica médica para los médicos de Atención Primaria sobre cómo actuar y cuando referir a estos pacientes a los especialistas", agrega. Con ello, indica que lo primero que se realiza es un estudio previo sobre las alergias del enfermo, así como el nivel que tienen para seleccionar la vacuna más adecuada.

En concreto, el doctor Olaguibel menciona que hay dos tipos de vacunas fundamentalmente:

Vía subcutánea (inyecciones): se usan desde hace un siglo en una fase de iniciación semanal hasta llegar a la dosis máxima o de mantenimiento, que se repite de forma mensual.

Vía sublingual: desarrollada principalmente en esta última década, especialmente sobre el polen de gramíneas; se introdujeron en España en 2006 con un desarrollo clínico semejante al de cualquier otro fármaco; se sabe que son eficaces porque la intensidad de la enfermedad disminuye tremendamente, incluso hasta alcanzar la curación, y el efecto se mantiene durante muchos años.

"Se sabe que al menos se mantienen los efectos dos años, por experiencia clínica o incluso durante toda su vida. Con alergias muy graves igual es necesario otro ciclo de vacunas, pero suelen tener un efecto prolongado durante mucho tiempo", afirma el alergólogo, al tiempo que reconoce que todos los medicamentos no son efectivos al 100% en las personas y no todo el mundo responde igual frente a ellos.

Por otro lado, resalta que las vacunas por comprimidos son poco conocidas, ya que se trata de los productos más innovadores en este campo, pese a su calidad, eficacia y seguridad "garantizadas". "Las puede usar el paciente en su domicilio, no hace falta acudir al centro sanitario, mientras que con las pinchadas no, hay que acudir siempre a la consulta", agrega el experto del GERVA.

¿Cuál es la composición de las vacunas para la alergia?

Por otro lado, el doctor Olaguibel precisa que la composición de las vacunas puede variar de una persona a otra, suelen ser productos individualizados, si bien dado que la gran mayoría de enfermos su alérgeno más relevante es el ácaro de polvo o el polen de gramíneas, es decir, son sensibles a los mismos alérgenos, las vacunas para estos pacientes suelen contar con una composición semejante.

Cree que es verdad que hay mucha gente que no conoce la existencia de las vacunas para la alergia, a pesar de que llevan mucho tiempo con la enfermedad y les es muy latosa. Por tanto, este alergólogo anima a todos aquellos enfermos con síntomas muy intensos de alergia que condicionen su calidad de vida que soliciten un estudio en alergología, donde se pueda valorar su uso en vacunas

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