Salamanca ha vivido dos atentados terroristas.

El primero de ellos tenía lugar miércoles 2 de septiembre de 1992, cuando una bomba lapa adherida al Opel Kadett de Antonio Heredero, coronel del Ejército que trabajaba en el desaparecido cuartel de caballería Julián Sánchez, ‘El Charro’, explotaba en la rampa del garaje situado en el número 38 del paseo de la Estación, causándole la muerte en el acto. Nunca se ha dado con los autores del suceso, pero una glorieta con su nombre recuerda al fallecido en la confluencia de la avenida de Portugal con el paseo de la Estación.

El Ayuntamiento recuerda al coronel Antonio Heredero Gil, asesinado por ETA hace 25 años

El segundo acaecía el viernes 10 de noviembre de 1995. A las 8:23 horas, una bomba lapa colocada por la banda terrorista ETA explotaba en el coche (un Fiat Regata) de Juan José Aliste, capitán de Infantería que reside desde 1987 en Salamanca, mientras circulaba por la avenida de San Agustín, junto a la plaza de toros de La Glorieta. Como consecuencia de este hecho, Aliste, natural de Zamora, perdía las dos piernas.

ABC

“La situación en la que quedé hace que eso esté siempre presente, pero hay que aprender a convivir con ello”, explica a SALAMANCA24HORAS casi 25 años después del suceso y con motivo del Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo.

Juan Josu00e9 Aliste

Ahora es presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León y desea que su historia sirva de ejemplo a quien lo está pasando mal para superar una delicada situación: “No es sencillo. Hay momentos en los que estás peor. El apoyo de la familia y de la gente de la calle es fundamental. Siempre hay que ir con la sonrisa por delante”,


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