Los virus intestinales buenos y malos

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, se caracteriza por una inflamación intestinal crónica y se cree que está causada por una combinación de genética, una respuesta hiperactiva del sistema inmunitario y desencadenantes ambientales

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Dolor de estómago. | FOTO EP
Dolor de estómago. | FOTO EP

Una nueva investigación publicada en la revista 'Science Immunology' y dirigida por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH), en Estados Unidos, indica que, mientras algunos virus intestinales favorecen la salud del intestino, los desequilibrios en la comunidad vírica del intestino -llamada viroma- pueden promover la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

La EII, que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, se caracteriza por una inflamación intestinal crónica y se cree que está causada por una combinación de genética, una respuesta hiperactiva del sistema inmunitario y desencadenantes ambientales.

Las investigaciones de los últimos años han demostrado las diversas funciones que pueden desempeñar las bacterias intestinales en la salud y la enfermedad, pero ¿qué pasa con las contribuciones de los virus, que, al igual que las bacterias, residen perpetuamente en el intestino humano?

"El viroma fecal está alterado en la EII, lo que sugiere un papel de los virus en la aparición de estas afecciones. Sin embargo, nos quedamos estancados en las correlaciones", dice la autora principal, Kate L. Jeffrey, doctora, investigadora del departamento de Gastroenterología del MGH y profesora asociada de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.

Cuando Jeffrey y sus colegas aislaron virus del tejido quirúrgico del colon de un paciente, descubrieron que los virus de un intestino normal tenían efectos antiinflamatorios y contribuían a un intestino sano. Por el contrario, los virus aislados de los intestinos inflamados de pacientes con EII provocaban inflamación. El equipo clasificó los virus exclusivos de los pacientes con EII para que sus hallazgos pudieran utilizarse en futuras investigaciones y estudios clínicos.

En otros experimentos, los ratones cuyos virus intestinales normales fueron sustituidos por virus de colones humanos sanos estaban protegidos de la inflamación intestinal; sin embargo, los ratones cuyos virus intestinales fueron sustituidos por virus asociados a la EII mostraron una inflamación exacerbada.

"El viroma intestinal se establece desde el nacimiento, se moldea a lo largo de la vida e incluye un gran número de virus conocidos y una copiosa 'materia oscura' que aún no podemos identificar --apunta Jeffrey--. Nuestro trabajo proporciona un eslabón funcional que faltaba para saber que nuestro viroma colectivo contribuye de forma importante a la salud humana, pero que cuando se ve perturbado provoca la inflamación en la EII y, posiblemente, en muchas otras enfermedades".

Jeffrey señala que los pacientes con EII podrían beneficiarse de terapias que aprovechen el viroma, ya sea mediante la eliminación selectiva -con vacunas o medicamentos antivirales- o la sustitución de los virus intestinales causantes de la enfermedad por otros que promuevan la salud, como las transferencias del viroma, similares a las transferencias fecales.

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