Las viviendas salmantinas suspenden en eficiencia energética: solo el 1,6% logra una A en los certificados

El 80 por ciento de las certificaciones que realizan los técnicos se centran en la capital y el alfoz y la mayoría de ellos en viviendas en bloque

La mayoría de las certificaciones energéticas se concentran en la capital
La mayoría de las certificaciones energéticas se concentran en la capital

Es un documento obligatorio para vender o alquilar una vivienda desde el año 2013 que además determina cómo es el consumo energético de tu vivienda y cómo puedes mejorarlo. Es el certificado energético, una herramienta muy útil para determinar si tu vivienda aprovecha al máximo su potencial de ahorro energético o si puede mejorar y en esta materia, los salmantinos suspendemos ya que casi la totalidad de las viviendas salmantinas que han realizado la certificación no son eficientes. Solo un 1,6 por ciento consigue la máxima categoría, una A. La mayoría se sitúan por debajo de la mitad de la tabla de calificación, según los datos del Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Castilla León actualizado a finales del mes de marzo.

Además, la certificación no llega a todos los sitios por igual. El 80 por ciento de los certificados energéticos que se han expedido en Salamanca se concentran en las zonas urbanas, es decir en la capital y los municipios del alfoz. El resto de la provincia de Salamanca apenas suma un 19,3 por ciento.

Travesía Castellanos de Moriscos (8)
Los pueblos del alfoz concentran el 25 por ciento de las certificaciones de la Salamanca Rural 

Pero ¿para qué sirven estos certificados? Para determinar qué capacidad energética tiene una vivienda y cómo puede mejorar para ser más eficiente y, por tanto, permitir un mayor ahorro económico. El certificado establece qué fortalezas y debilidades existen en un inmueble y qué margen de mejora hay, es decir, puede convertirse en una magnífica herramienta para ahorrar en consumo energético y más en este momento con la escalada de precios de la energía que nos afecta desde hace meses.

El tipo de tipología de vivienda o la menor actividad de compra-venta puede ser un factor fundamental a la hora de emitir este tipo de certificados, ya que la mayoría de las viviendas son unifamiliares y los datos de la Junta establecen que el 71,8 por ciento de las certificaciones se producen en las viviendas en bloque. En concreto han sido 19.142 pisos certificados frente a 2.562 viviendas unifamiliares adosadas, 1.279 viviendas unifamiliares aisladas o 643 viviendas pareadas.

El número de locales que también han expedido un certificado de estas características es considerable, ya que son 1.511 en toda la provincia. También certifican otro tipo de inmuebles como bloques completos de viviendas, centros docentes, hoteles, residencias o instalaciones deportivas, entre otros.

En cuanto a los municipios que más certificados han registrado, tras Salamanca capital que cuenta con un 64,3 por ciento del total, con 17.132 certificados está Santa Marta de Tormes con 1.271, Béjar con 772 y villamayor de Armuña con 689. La cabeza de la lista de municipios que más certifican incluye a los del alfoz y las cabeceras de comarca, como es lógico ya que son los que aglutinan mayor población, pero los más pequeños también cuentan con certificaciones. Así, tras los más grandes, está Encinas de Abajo con 103 certificados, Calvarrasa con 101 o Galindo y Perahuy con 81.

Grafico por calificación de energía primaria en Salamanca
Grafico por calificación de energía primaria en Salamanca

Viviendas poco o nada eficientes en Salamanca

El grado de eficiencia de una vivienda es establece por categorías, al igual que las que se aplican a los electrodomésticos. Van de A a la G, siendo la A la mayor eficiencia, es decir, la que establece el menor consumo posible en una vivienda y G la de peor calificación. En este punto, toda la provincia suspende ya que solo el 1,66 por ciento de todos los certificados expedidos han logrado categoría A. Son un total de 445 viviendas frente a las 15.228 que han conseguido una E.  

Esto indica que la mayor parte de las viviendas certificadas en Salamanca tienen capacidad de mejora y que pueden aumentar su ahorro. Pero ¿qué mide el certificado? Lo primero que determina es la zona climática en la que está en inmueble, algo fundamental para determinar qué criterios se han de aplicar. Después, la superficie de la vivienda, cómo es la envolvente del inmueble y en qué estado se encuentran los cerramientos como puertas y ventanas. También tiene en cuenta las instalaciones con la que cuenta una vivienda como iluminación, calefacción o refrigeración.

Aunque la categoría más común es la E, las posteriores tienen un elevado número de viviendas logrando la peor calificación, la G un total de 3.622 inmuebles.

los certificados también determinan cuantas emisiones de CO2 emite a la atmósfera una vivienda y siempre han de ser emitidos por un técnico competente ya que son un documento oficial que tiene una validez de diez años.  

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