El Zurguén, del campo de fútbol al ¿centro de salud?: 20 años de historia de un barrio en continuo crecimiento

Desde que en 1997 se erigieran los primeros pisos de protección oficial del barrio han pasado 21 años en el que el barrio ha sumado nuevos servicios y vecinos. Actualmente, es un barrio residencial y dormitorio en el que habitan millares de personas y que sigue pidiendo un centro de salud

 Zurguén
Zurguén

Pese a que la población de Salamanca sigue en caída libre, la expansión de la ciudad ha sido un hecho en estos últimos años. No con la crisis, cuando todo se ralentizó, sino antes. Salamanca era una ciudad más pequeña pero más poblada. Había fases y barrios todavía en proyecto y la ciudad contaba con cerca de 160.000 habitantes. 

En 2017, últimos datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística, hay en Salamanca, en cambio, 144.000 personas. Son 16.000 menos pese a que los barrios se han reproducido en los últimos 20 años. El alfoz ha ido ganando terreno a la capital mientras la población total, eso sí, ha seguido cayendo en la provincia. 

Pero mientras esto ocurre a nivel general, barrios como el Zurguén han ido surgiendo de la nada, de descampados y solares inservibles a un barrio residencial con millares de personas residiendo de todas las edades y (casi) todos los servicios disponibles. 

Hay un campo de fútbol de hierba artificial, colegio, guardería, supermercados, bares, zonas infantiles y plazas. Hasta una residencia de ancianos o una iglesia hay en el barrio, como también una pequeña cancha de fútbol y baloncesto, que también tardó en llegar más de lo que a unos niños les hubiera gustado. En los 2.000, con el barrio en plena expansión, cuatro de los que estaban haciendo su vida allí, incluso recogieron firmas para entregarlas al Ayuntamiento que, recuerdan, comandaba Julián Lanzarote, quien ni siquiera les recibió. 

Después, cuando estos niños ya no podían disfrutar de esta pista, pero sí todos los que llegaron detrás, se construyó esta pista, justo al lado de una zona de ejercicios para personas mayores y de movilidad reducida. En definitiva, un barrio dormitorio, sí, pero donde se puede hacer una vida apacible sin necesidad de mucho más. 

Pero esto ha ido llegando poco a poco desde que en 1997 la Junta de Castilla y León promoviera la construcción de hasta 120 viviendas de protección oficial. Este fue el inicio de todo y, casualmente, se encuentra junto a tres de los más novedosos servicios: la pista polideportiva, el campo de fútbol y el colegio. 

A partir de ahí se comenzaron a construir, no necesariamente por orden, el resto de edificios de una primera fase que se levantó en tiempo record, como todo lo que se hacía por aquella época en la construcción. Con ella llegaron las zonas infantiles, que se utilizaban como campos de fútbol improvisados ante la desesperación de los padres y madres de los niños más pequeños, que debían lidiar con los balones yendo y viniendo. "Idos a jugar al campo de fútbol", les comentaban. Un campo de fútbol pedregoso, demasiado grande para los partidos entre pocos que se jugaban en los parques y donde entrenaba el equipo del barrio, El Zurguén, ahora convertido en Ribert. 

Sus vecinos, además, debían hacer la compra en San José o más lejos ante la falta de supermercado, que acabaron llegando y por partida doble. Las pequeñas, lo mínimo, se hacía en los quioscos del barrio, que siguen desde su comienzo e, incluso, se han ampliado a una nueva zona, la segunda fase del Zurguén, donde se ha quedado el barrio pese a que en un primer momento se contemplaban hasta cinco, cuatro después de descubrir la Vía de la Plata. 

Son 21 años desde aquel momento y el crecimiento es evidente. Las misas se celebraban en un pequeño local en la calle Virgen del Cueto hasta la llegada de la iglesia. Las comuniones y bautizos se realizaban en la iglesia del Arrabal ante la falta de una.

Pero no solo en servicios ha crecido el barrio que, eso sí, lleva un tiempo parado. También lo ha hecho en espacio, precisamente desde la zona de la avenida Virgen del Cueto, donde también se sitúa un punto limpio y la guardería, hasta la autovía. Esa segunda fase de caracter 'europeísta' por el nombre de sus calles todavía recuerda a la primera en sus inicios. Edificios, muchos semivacíos, estrictamente residenciales. Le falta algo en un solar que destaca incluso por encima de la altura de las viviendas. Le falta un centro de salud que el vecindario pide hace años y que, además, ha estado presupuestado. Mientras, la mayoría acuden al de Castro Prieto, en San José. 

Será este el remate no final de uno de los barrios más nuevos de Salamanca que no escapa de la tradición. No en vano, en las zonas de las siguientes fases se sigue celebrando la hoguera de San Juan. Allí donde finalmente no se construirá un campo de fútbol pero que, a buen seguro, sí servirá para que Salamanca, si las circunstancias acompañan, siga creciendo a la orilla del arroyo del Zurguén. 

Tienes que iniciar sesión para ver los comentarios

Destacados
Lo más leído