Los anacardos, la mejor opción contra el colesterol

Nos ayudan a rebajar el LDL, a descansar mejor, a combatir la anemia e incluso proporcionan el ácido fólico necesario para el correcto desarrollo del feto

 Anacardos
Anacardos

Los anacardos, también conocidos como nuez de la India o marañón, son el nuevo fruto seco de moda. En realidad es una semilla que curiosamente llega siempre a nuestras manos pelada y tostada. De hecho, es muy difícil encontrarla en otra versión.

Es la semilla de un árbol originario de Brasil. Con el paso del tiempo, los colonizadores portugueses llevaron las semillas a la India y paulatinamente fueron introduciéndose en el sudeste asiático y África. Actualmente, sus productores más importantes son Brasil, la India, Costa de Marfil y Vietnam. Según informa el diario El Confidencial.

La semilla del anacardo se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene urushiol, una resina altamente tóxica que con un simple roce nos puede causar una dermatitis severa. Entonces, ¿cómo se saca el fruto? El método empleado es un tratamiento de calor. Así, se desprende el fruto de la cáscara con seguridad, pero en el proceso también se acaba tostando el anacardo. Esto explica la dificultad de hallar en el mercado anacardos crudos y mucho menos en su cáscara.

La moda por esta semilla está más que fundada, pues el anacardo exhibe sobradas razones nutricionales para que hayamos decidido hacerle un hueco en nuestra despensa. En concreto, podemos citar los minerales, como el cobre y el magnesio, que encontramos en abundancia en el anacardo. Cabe recordar que el cobre resulta fundamental en nuestra salud, ya que es esencial para el óptimo estado de los huesos, el cabello o la piel. También para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Igualmente, la alta presencia de hierro lo convierte en el alimento perfecto, sobre todo para las personas que padecen anemia y para neutralizar esa predisposición a la falta de hierro de las embarazadas. El remate lo aporta el ácido fólico, otra pieza clave para el correcto desarrollo del embrión y el feto. Además, esta semilla es rica en vitaminas B1, B2, B6, B9, A, C, E y D. Sin embargo, no hay que desmerecer a las proteínas, los hidratos de carbono y la fibra dietética del anacardo.

No es menester que tiremos de alimentos funcionales para rebajar nuestro colesterol, pues la sabia naturaleza ya ha dado con fórmulas magistrales. Un ejemplo de ello lo tenemos en los anacardos que consumidos de manera regular -con un puñado diario es suficiente-, reducen los niveles de colesterol alto al tiempo que incrementan el bueno. Todo ello gracias a su contenido en ácidos grasos insaturados, entre los que destacan el linoleico y el oleico. Los fitoesteroles del anacardo permiten mejorar los síntomas de la menopausia, convirtiéndolo en el snack ideal para afrontar los altibajos de esta época en la vida de una mujer. Uno de los aminoácidos esenciales más importantes es el triptófano y resulta que también lo encontramos en abundantes cantidades en el anacardo. Este elemento es precursor de los neurotransmisores serotonina y melatonina, y de la vitamina B3 o niacina. En definitiva, actúa como un bálsamo para el sistema nervioso y su inclusión en la dieta nos ayuda a descansar, además de mejorar nuestro estado de ánimo.

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