Cómo aprovechar la fruta madura para no desperdiciarla ni tirar el dinero

Aunque muchos optan por tirarla, estos productos de aspecto feo suelen ser los ideales para lograr recetas más sabrosas y apetecibles

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En unas semanas marcadas por la Cumbre del Clima, celebrada en Madrid, las formas de consumo han vuelto a protagonizar los debates más gastronómicos. Y es que el desperdicio de alimentos es la tercera fuente generadora de CO2 en el mundo. Un problema de gravedad que, sin embargo, viene de la mano del nuevo siglo, pues nuestros abuelos eran unos auténticos expertos en alargar la vida útil de cualquier sobra, ya fuese mediante la conservación o transformándola en alguna de las muchas recetas que recoge la cocina de aprovechamiento, entre las que abundan los postres.

Aunque el helado siempre es una buena opción, con la bajada de las temperaturas, es mejor optar por otras recetas más invernales, pero igualmente sencillas, según se muestran en el diario Heraldo. Así, además de aprender a utilizar las frutas de temporada cuando ya están maduras, uno puede iniciarse en el complejo, pero delicioso, mundo de la repostería y sorprender a padres y amigos cuando vengan de visita.

Smoothie con hielo: Hacer un smoothie es cuestión de segundos y, a diferencia de los batidos de leche o nata, son una opción muy saludable de la que se puede disfrutar en cualquier momento del día. Así, solo hay que cortar la fruta madura en trozos pequeños y añadirla al vaso de la batidora con hielo picado (una taza por cada cuatro piezas); para triturarla hasta conseguir una textura suave y espumosa, pero consistente, que permita beberla o disfrutarla a cucharadas.

Bizcocho casero: Las frutas más carnosas, como el plátano o el caqui, son ideales para dar consistencia y cremosidad, al mismo tiempo, a un buen bizcocho invernal. Para hacerlo, solo hay seguir la receta del yogur (ideal para lograr un postre rico en pocos minutos), pero cambiando este lácteo por la pulpa de la fruta seleccionada. Además, se le pueden añadir a la masa algunos frutos secos, como las nueces, y, después, elaborar un 'frosting' rápido de mantequilla, azúcar glas y leche, para asegurar una cobertura deliciosa.

Mermelada en conserva: Aunque para muchos hacer conservas caseras es cosa de mayores, saber sacar partido a la fruta en forma de compota es un acierto seguro que nos ayudará a ahorrar dinero. Además, preparar una mermelada de naranja, por ejemplo, tampoco nos robará mucho tiempo, pues solo hay que nuestra fruta, agua, azúcar y el zumo de un limón a ebullición para, después, dejar que se cuezan a fuego lento y los sabores se mezclen. Su inconfundible sabor será motivo más que suficiente para que repitas, una y otra vez, esta receta. 

Tortitas: Aunque la receta americana con harina y huevos es la más famosa, este postre versátil admite una serie de variaciones que asegura el éxito (y no romper nuestra rutina 'realfooder' e 'instagramera'). Así, se puede cambiar el trigo por salvado de avena y mezclarlo con una fruta carnosa, huevos y virutas de chocolate negro, para, depsués, hornear la mezcla en forma de obleas. 

Gelatina: Si bien es cierto que la gelatina como postre es algo que pertenece al siglo pasado, esta delicia a base de frutas es ideal para culminar una tarta de queso o para decorar unas galletas. Para hacerla, solo hay que hervir la fruta seleccionada (ya sea en zumo o a trozos) en agua con azúcar y con varias placas de gelatina bien hidratadas, remover, añadir a la receta elegida y dejar que solidifique.

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