Más de 700 trabajadores sanitarios han muerto en ataques a centros médicos desde 2017, según la OMS

Entre esos países se encuentran Etiopía, Yemen, Siria, Mozambique, Nigeria, el territorio palestino ocupado, Myanmar, la República Centroafricana y Somalia

EP

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Medicos durante una visita a una clínica en la localidad libia de Adjdabiya, que fue destruida en abril de 2021. Foto EP.
Medicos durante una visita a una clínica en la localidad libia de Adjdabiya, que fue destruida en abril de 2021. Foto EP.

Más de 700 trabajadores y pacientes han muerto y más de 2.000 han resultado heridos en ataques a hospitales, centros de salud y otras dependencias relacionadas desde diciembre de 2017, según un registro de tres años que ha publicado este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Sistema de Vigilancia de ataques a Centros de Salud entre 2018 y 2020 registra ataques a trabajadores de salud, pacientes, suministros, ambulancias e infraestructuras en 17 países afectados por conflictos y contextos de fragilidad. Entre esos países se encuentran Etiopía, Yemen, Siria, Mozambique, Nigeria, el territorio palestino ocupado, Myanmar, la República Centroafricana y Somalia.

"Estamos muy preocupados porque cientos de instalaciones médicas hayan sido destruidas o tenido que cerrar, que hayan muerto trabajadores de la salud o hayan resultado heridos, y porque millones de personas no reciben los cuidados médicos que necesitan", apunta el director de Intervenciones en Emergencias de la OMS, Altaf Musani.

Musani explica que "uno de cada seis incidentes llevó a la muerte de un paciente o trabajador de la salud en 2020". Estos últimos, los trabajadores sanitarios, son los más afectados, ya que representaron las víctimas de dos tercios de los ataques en 2018 y 2019 y la mitad de los registrados en 2020, por encima de los incidentes causados a las infraestructuras y suministros.

El informe advierte de que el impacto a los trabajadores va más allá de poner en peligro sus vidas, especialmente a la luz de la respuesta a la pandemia de COVID-19 que el mundo necesita.

"El impacto reverbera en la salud mental de los empleados y su deseo de volver a trabajar, así como en la voluntad de las comunidades de acudir a las instalaciones médicas. Además, reduce drásticamente la respuesta a las crisis de salud, entre otros efectos. El efecto domino de un solo incidente es enorme y tiene consecuencias a largo plazo para todo el sistema de salud", destaca Musani.

Así, el representante de la OMS ha intado a todas las partes en conflicto a asegurar que las instalaciones médicas son lugares seguros para poder dar los cuidados que se necesitan y pidió que garanticen un acceso seguro, libre de violencia, amenazas y miedos. "Un solo ataque es demasiado", ha resaltado.

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