La compañía estadounidente Pfizer ha informado esta semana que su vacuna contra el COVID-19, desarrollada junto al laboratorio alemán BionTech, podría tener una efectividad de 90%, según los resultados preliminares anunciados este lunes, certificados por un comité independiente externo, según informa el diario digital 20minutos

El análisis preliminar de los resultados de la fase III de ensayos clínicos, que comenzó el pasado 27 de julio, ha certificado que el equilibrio de contagiados entre los que habían recibido un placebo y los que habían recibido la vacuna muestra que se habían prevenido un 90% de contagios.

En total, solo se infectaron en esta última fase de los ensayos 94 de los 45.538 participantes. Presumiblemente, la práctica totalidad de los infectados habrían recibido el placebo y no la vacuna. Cada participante recibió dos dosis pero sin saber si era la vacuna o el placebo.

Algunos de los participantes en esos ensayos han explicado a la agencia de noticias Press Association los efectos secundarios que han sufrido. "Ha sido con una tener una fuerte resaca después de una noche de fiesta", dijo Glenn Deshields, de 44 años y natural de la localidad tejana de Austin, quien desarrolló anticuerpos, por lo que que recibió una dosis real de la vacuna.

Para otros participantes, como Carrie, de 45 años y originaria de Missouri, la sensación fue como tener una gripe, con dolores de cabeza y malestar en general, pero admitió que la infección no fue a mayores.

Por su parte, Bryan, un ingeniero de 42 años que reside en Rome, en el estado de Georgia, dijo que se sintió "un poco orgulloso" al escuchar la noticia, pero agregó que participar en el estudio era "lo mínimo que podía hacer para ayudar", ya que "mucha gente está sufriendo el virus "en América. Él no desarrolló anticuerpos, por lo que cree que le suministraron placebo. 

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