Los disturbios que hace 90 años acabaron con tres muertos en Salamanca

En Mancera de Abajo, unos meses antes del golpe de estado que inició la Guerra Civil, una manifestación obrera acabó con un niño, una mujer y un obrero asesinados

El Adelanto  Diario político de Salamanca Año 52 Número 15922   1936 marzo 19
El Adelanto Diario político de Salamanca Año 52 Número 15922 1936 marzo 19

Derechas frente a izquierdas. El Frente Popular, una coalición de izquierdas, gobierna tras las elecciones del 16 de febrero del 1936. La tensión de las dos Españas que meses después irían la guerra se respira en todo el país, también en las calles de Salamanca y en los pueblos a pesar de que en la provincia se registraron menos incidentes que en otros puntos de España.

En este clima un tanto hostil, los disturbios más graves tienen lugar en un pequeño pueblo de la comarca de Peñaranda. El saldo son tres muertos, entre ellos un niño, y una huelga general en la capital unos días después. Se trata de Mancera de Abajo y se acaban de cumplir 90 años de uno de los episodios más duros de esos meses prebélicos, que ya hacían vislumbrar el ambiente que haría saltar por los aires a todo el país en julio.

Las crónicas recogidas en la prensa de la época dan fiel relato de uno de los momentos más duros de los meses previos a la contienda. Un domingo 15 de marzo de 1936 se han convocado diversas manifestaciones obreras y campesinas en todo el país para pedir mejoras al Gobierno que, aunque después han sido aplazadas, se celebran en varios pueblos de Salamanca a los que no ha llegado la orden de suspensión.

Es el caso de El Pedroso de Armuña, Cespedosa de Tormes, Garcihernández, Santiz o Armenteros. Así lo recoge el diario El Adelanto. También hay una manifestación en Mancera de Abajo, pero esta no termina con el orden del resto, de hecho, es la única en la que ocurren incidentes graves.

Recoge El Adelanto del 16 de marzo que el incidente “grave” ha sido causado por “colisión entre bandos contrarios, con muerte de una mujer de filiación derechista por arma blanca y de una niña de familia izquierdista, por disparo de arma de fuego”. Dos días después habría que añadir un fallecido más a la lista. Es el obrero Filiberto Durán, que murió en el Hospital provincial por las heridas provocadas por un disparo.

Las víctimas de los sucesos

Aunque en un primer momento se habla de una niña fallecida, realmente fue un niño de tres años de edad, Arcadio Martín Jiménez. Hijo del obrero Valentín Martín y de Ana Jiménez Ríos. El niño estaba en brazos de su madre cuando recibió un balazo.

También resultó fallecida una vecina de la localidad, Eleuteria Martínez Méndez. Una viuda de 52 años de edad, según las crónicas, que presentaba una herida por arma de fuego en la región mastoidea, así como una puñalada en las costillas que dañó al pulmón. Eleuteria falleció en la calle de la Veracruz de la localidad, que se mantiene en la actualidad, “a los pocos instantes de registrarse los sucesos en la plaza del pueblo”.

El tercer fallecido, aunque aguantó herido grave dos días, fue Filiberto Durán. Su muerte se narra así en El Adelanto del 18 de marzo: “A las tres menos cuarto de la tarde de ayer, en el Hospital provincial, dejó de existir el obrero Filiberto Durán, que fue herido por un disparo de arma de fuego durante los tristes sucesos desarrollados el domingo pasado en el pueblo de Mancera de Abajo”.

Fallece uno de los heridos en Mancera de Abajo
Fallece uno de los heridos en Mancera de Abajo

Fue esta muerte la que hizo que la izquierda saliera a las calles de Salamanca, el comercio, cafés y tabernas cerraron sus puertas y su funeral se convirtió en una gran manifestación formada por un cortejo de “miles de republicanos, de ciudadanos de ambos sexos, de las fuerzas políticas y proletarias del Frente Popular, que formaron una manifestación imponente y ordenada”,

Además, hubo múltiples heridos durante el enfrentamiento, bien por arma de fuego o por armas blancas. Los obreros Regino Cembellín e Isidro Albarrán Cembellín, la niña de doce años María Nieto y el joven Francisco García Martín, de 18 años e hijo del médico del pueblo, fueron heridos por disparos. Por su parte, Bonifacio Navarro González, herrero, fue herido en el tórax por arma blanca.

Pero ¿cómo acabó una manifestación con muertos a tiros?

En mayo de 1036 tiene lugar el juicio por las muertes, en el que se detalla el curso de los acontecimientos que terminaron con tres muertes y numerosos heridos. El fiscal detalla que, según las distintas declaraciones obtenidas, los tiros empiezan a sonar cuando los manifestantes lanzan vivas y son respondidos por grupos de personas congregadas en la plaza con mueras y vivas contrarios. Ese enfrentamiento da lugar a varios disparos “obedeciendo una consigna” que produjeron las víctimas. Ese día, en Mancera se iba a cambiar la Comisión gestora de la localidad.

Como consecuencia de estos disturbios las autoridades llevan a cabo entre 25 y 30 detenciones en la localidad.

De la muerte del niño no hay un culpable al que juzgar, sin embargo, sí se juzga a Ángel Martínez como autor del disparo con escopeta que mata a Filiberto Durán. Asegura el fiscal que “muchos testigos han afirmado que fue el quien disparo la escopeta”. El acusado afirma que no formó parte de la manifestación, pero que ese día estaba en una calle cercana, que al oír un disparo se refugió en casa de Manuel González y de allí no salió hasta “que se enteró de la presencia de la fuerza pública”.

Sin embargo, el asesinato de Eleuteria Martínez no se desarrolla en la plaza, lugar del enfrentamiento entre ambos bandos, sino en una calle cercana. Como causante de su muerte se juzga a Santiago Ronco. Ningún testigo presenció su muerte, aunque el fiscal asegura que “ninguna otra persona había allí en el momento de producirse el suceso”. Eleuteria apareció “en medio de un gran charco de sangre y la víctima no pudo más que dar unos pasos, cayendo sin poder llegar a su domicilio” y añade la crónica que “las heridas están al lado derecha y que la víctima ni siquiera pudo volver hacia el agresor”. También se determina que “las heridas que presentaba doña Eleuteria y el herrero del pueblo estaban producidas por la misma arma blanca, por un cuchillo de igual forma y de las mismas dimensiones que la utilizada por el procesado Santiago Niego contra el Herrero”.

Por su parte, el acusado aseguró durante el juicio que asistió a las manifestaciones, que al llegar a la plaza fueron recibidos a tiros, por lo que todos huyeron. Que el vio caer a Filiberto Durán y se refugió en un portal de una casa próxima donde permaneció hasta que pudo salir. También aseguró que el no agredió a nadie ni dio muerte a Eleuteria.

Además de estos, hay otra veintena de acusados por los disturbios y se determina que tras los acontecimientos fueron entregadas numerosas armas portadas por unos y otros. “Estaban bien engrasadas y recién disparadas, cuando los procesados han dicho que hacía mucho tiempo que no las utilizaban”.

Finalmente, la sentencia dictó condena para Ángel Martínez y Santiago Nieto, como autores responsables de “un delito de homicidio cada uno, con la concurrencia de una circunstancia atenuante a la pena de doce años y un día de reclusión menor”. Además, hay varias condenas más por tenencia de armas de fuego fuera del domicilio y sin licencia.

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