2022, el año negro en que los incendios arrasaron más superficie forestal que en la última década
Han ardido 8.900 hectáreas en 175 fuegos de las que 5.037 fueron superficie arbolada debido a los desastres de Monsagro y Candelario cuando en 2021 hubo solo 35 siniestros con 263 hectáreas quemadas de zonas arboladas
Ha sido el peor año de incendios en la historia reciente de Salamanca. Un año negro, donde solo en el incendio de Monsagro, considerado por los profesionales de sexta generación (algo nunca antes visto en la provincia) ardieron más de 7.000 hectáreas. Según los datos de la Consejería de Medio Ambiente, recogidos por ICAL, este año en Salamanca 175 incendios han arrasado 8.900,96 hectáreas. De ellas, 5.037 hectáreas han sido superficie arbolada. Unas cifras que, si las comparamos con 2021 o con cualquiera de los años de la última década dejan una triste realidad, el 2022 ha sido el peor año tanto en número de siniestros como en zonas forestales quemadas. De hecho, Salamanca es la segunda provincia de Castilla y León con más incidencias tras Zamora.
El incendio de Monsagro y, en menor medida, el de Candelario tuvieron en vilo a cientos de personas en la Sierra de Francia. Monsagro tuvo que ser evacuado ante el temor de los vecinos que veían las llamas amenazando sus viviendas y devorando todo a su alrededor. También fueron desalojados los vecinos de Morasverdes y Guadapero y casi arde la base helitransportada de los bomberos de la Junta en El Maíllo. A las brigadas y helitransportadas de la Junta se unieron en la extinción las BRIF del Ministerio, la UME y bomberos de la Diputación. Aún así, pasaron semanas hasta que el fuego se dio por extinguido tras arrasar toda la zona. Un gran coste medioambiental que tardará años en recuperarse.
En relación con el año pasado, el número de hectáreas calcinadas este año en Salamanca se ha multiplicado por cuatro. En 2021 fueron 2085 mientras que en este 2022 han sido 8.900 las hectáreas quemadas. Solo en el terrible incendio de Monsagro se quemaron 7.351 hectáreas y en el de Candelario 507 hectáreas. Por su parte, si miramos cuánta superficie arbolada se ha visto afectada las cifras se disparan de manera sangrante. En 2021 fueron solo 263 las hectáreas quemadas de bosque, sin embargo, en este año esta cifra se ha multiplicado casi por 20 alcanzando las 5.037 has. De hecho, solo en este 2022 se ha quemado más terreno que en los últimos diez años. Según las cifras que tiene publicadas la Consejería de Medio Ambiente en 2018 solo ardieron 86 has. de superficie arbolada, en 2019 fueron 82 a pesar de que se registraron 72 incendios y en 2020 fueron 174 en 50 siniestros.
Los incendios forestales, un drama en Castilla y León
Las cifras del drama forestal constatan la tragedia sufrida en los montes de Castilla y León. Los incendios de este año han arrasado oficialmente 45.262 hectáreas arboladas en la Comunidad, lo que equivale a la superficie de los últimos diez años juntos, que contaban con un promedio anual de 4.369 hectáreas calcinadas, una media que se ha disparado este año. Tanto, que toda la masa arbolada que ha ardido en 2022 es la misma, por ejemplo, que un territorio tan extenso como la comarca de Tierra de Campos (4.400 kilómetros cuadrados), en las provincias de León, Palencia, Zamora y Valladolid.
Los datos de balance de la Junta de esta dura campaña, a los que tuvo acceso la Agencia Ical, demuestran que este ejercicio ha sido el peor en el último decenio. Únicamente el año 2012, con 15.400 hectáreas, y el 2017, con 10.491, se cerraron por encima de las 10.000 hectáreas.
El daño es bastante superior si se tiene en cuenta el área forestal total, que ha alcanzado en la Comunidad las 81.716 hectáreas, pues a las 45.262 de masa arbolada se suman otras 23.637 de matorral y 12.817 de pasto. La media anual en Castilla y León en estos últimos años era, en total, de casi 16.600 hectáreas, cinco veces menos que la anotada en este año tan dramático, que además de contar con pérdida forestal, se llevó la vida de cuatro personas, todas ellas en el fuego de Losacio (Zamora), que por sí solo calcinó 26.181 hectáreas, casi la mitad de superficie arbolada.
A lo largo del año se produjeron 1.550 incendios, un tres por ciento más que los 1.504 de la media del último decenio. De ellos, 1.053 fueron conatos (menos de una hectárea), una cifra muy similar a la media (990). Esto es que, mientras en 2022 un 68 por ciento de los fuegos forestales se quedaban por debajo de una hectárea calcinada, en los últimos diez años había sido del 66 por ciento.
El dato de los conatos constata, precisamente, que de entre el resto de fuegos -497- fueron los 16 grandes incendios que sufrió la Comunidad, cinco de ellos intencionados y que pasan de 500 hectáreas, los que acabaron con casi toda la superficie; concretamente calcinaron el 90 por ciento de toda la masa forestal que ardió en 2022, pues quemaron 73.810 de las 81.716 hectáreas totales. Esta cifra multiplica por cinco el promedio del decenio, que había sido de 16.577, de las que 4.369 eran arboladas. De estos fuegos, seis fueron causados por rayos, cuatro de forma accidental o negligencia y uno de origen desconocido.
A pesar de que fueron muchos los incendios que se declararon nivel 2 por afectar numerosa masa forestal, desalojar poblaciones por motivos de seguridad o por afectar a vías de comunicación, lo cierto es que este año las llamas se han cebado especialmente con la provincia de Zamora. Primero fue el de la Sierra de la Culebra, declarado en Riofrío de Aliste a mediados de junio. Acabó con 24.000 hectáreas, 15.000 de ellas de arbolado. Justo un mes más tarde se decretó el de Losacio, con 26.181, casi la mitad de masa arbolada.
Estos fueron los más graves y los que quedarán en la retina de toda la población y los servicios de extinción, con cuatro víctimas mortales y con decenas de localidades desalojadas. Pero a ellos se sumaron también los de Losacino (690 hectáreas), Almaraz de Duero (590), Roelos (633), Figueruela de Arriba (1.151), y en enero y febrero, los de Lubián (503) y Hermisende (1.421 hectáreas, la mayor parte de estos dos últimos de matorral y monte bajo. Es decir, que Zamora ardió este año por los cuatro costados y en casi todas las comarcas vieron como las llamas se llevaron sus ilusiones. Entre los siete grandes incendios en la provincia se calcinaron 55.242 hectáreas, más otras 1.800 de superficie en fuegos menores a 500 hectáreas. Es decir, los zamoranos vieron arder dos de cada tres hectáreas de todas las que se han quemado en 2022 en Castilla y León. Si bien es cierto que solo los de Losacio y Riofrío se llevaron por delante 50.000 de esas hectáreas.
Índices de análisis
Por último, la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio establece una serie de parámetros que evalúan aspectos diferentes de los incendios. Así, el llamado índice de eficacia, que representa la superficie arbolada media quemada por incendio en un determinado periodo, fue en 2022 de 29,2 de promedio, frente al 2,9 de la media de los últimos diez años, es decir, diez veces más. Este índice indica la “capacidad de reacción rápida de los medios, a igualdad de condiciones meteorológicas y de combustible”.
Igualmente, el índice de gravedad representa el porcentaje de toda la superficie arbolada quemada en un determinado periodo. En Castilla y León fue este año de 1,38, muy por encima del 0,13 de la media del decenio, también diez veces más. Cabe recordar, para entender este parámetro, que la Comunidad cuenta con 3,2 millones de hectáreas de superficie arbolada.
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