Javier Iglesias, presidente de la Diputación de Salamanca, junto a alcaldes de la Sierra de Francia, diputados Antonio Gómez Bueno, Alfredo Martín, Manuel Tostado, José Francisco Bautista y Antonio Luengo, y de cerca de cien amantes de la naturaleza, inauguró un nuevo sendero en la Sierra de Francia, que hace el tercero, quedando pendiente el último, que tiene como origen y final Miranda del Castañar.

Este nuevo sendero, Asentadero – Bosque de los Espejos, es un camino circular, con obras de arte en la naturaleza, que discurre entre los municipios de San Martín del Castañar, Las Casas del Conde y Sequeros, cuyos alcaldes agradecieron la puesta en marcha de esta ruta porque “es una forma de generar riqueza y dar a conocer estos municipios”. Conviene destacar que Sequeros y San Martín de Castañar son Conjunto Histórico Artístico.

En sus palabras de inauguración, realizadas en el teatro de Sequeros, Iglesias habló de desarrollo, como es este camino, “un gran esfuerzo y más en tiempos de crisis”. Además, ofreció datos sobre los otros dos senderos. Así, dijo que el Sendero de las Raíces, de La Alberca, con un año, supera los 7.400 visitantes. El Sendero del Agua, entre Mogarraz y Monforte, el primero que se creó, ya supera las 40.000 visitas, y llama la atención que el inaugurado hoy, ya lleva más de 1.400 visitas.

En cuanto a la ruta, de la que SALAMANCA24HORAS ofrecerá un amplio reportaje en su serie Viajar por Salamanca,  puede iniciarse en cualquiera de los tres pueblos, si bien existe una variante más corta que permite visitar solamente dos de ellos, volviendo al punto de origen.

Esta propuesta de arte en la naturaleza integra un camino anterior, el Asentadero de los Curas y la senda circular San Martín del Castañar. Lo que se debe tener claro es tomar el camino con paciencia, con tranquilidad, deteniéndose en todos los detalles –que son muchos, tanto naturales como artísticos- que acompañan al caminante: mariposas, búhos, robles, tapias, cruceros, esculturas, agua y el sonido de los arroyos que se funde con el cántico de las aves.

Este camino es una invitación a mirar de otro modo, leer desde el arte el paisaje que se encuentra en el sendero, sentirse mirado por las aves silvestres y las esculpidas, atravesar el espejo del bosque o adivinar reflejos imposibles cuando la luz se filtra entre los robles y cae sobre el camino.

Y al finalizar la ruta, en la plaza de San Martín, una buen mayoría de los caminantes pudieron degustar queso Cynara y dulces de Hinojosa de Duero y una pinta de vino de Cristóbal, que supieron a 'gloria bendita' tras un largo camino en día más que de invierno de prematura primavera.

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