La Asociación Bajo-Tormes reclama la limpieza urgente y el aumento del caudal del río

 La Asociación Bajo-Tormes reclama la limpieza urgente y el aumento del caudal del río
La Asociación Bajo-Tormes reclama la limpieza urgente y el aumento del caudal del río
En contestación a las declaraciones realizadas por el actual Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) en relación al estado en el que se encuentra el cauce del Tormes aguas debajo de la presa de Almendra, la Asociación Bajo-Tormes, colectivo con sede en Villarino de los Aires e integrado por medio centenar de personas, sostiene que el estado de degradación en el que se encuentra este tramo de 18 kilómetros del río Tormes “no es un hecho puntual como consecuencia de las crecidas que cada año registra el río Duero”, si no que su actual estado es consecuencia, principalmente, del escaso caudal del Tormes que desaloja la presa de Almendra desde hace 40 años, “500 l/s en el mejor de los casos, porque las cifras reales y que maneja la CHD señalan que el caudal medio anual que desaloja Almendra se sitúa entre los 270 y 350 l/s, un regato”, señalan desde la Asociación y que según la propia CHD confiere un caudal anual de 10 Hm3 frente a los 1.300 Hm3 de su régimen natural.

Este exiguo caudal es incapaz de arrastrar la masa forestal muerta que se acumula sobre el cauce a lo largo de estos 18 kilómetros del río, no solo en la zona de su desembocadura en el Duero, aunque aquí esa circunstancia es más patente como lo demuestran las imágenes adjuntas y el vídeo, donde se aprecian, además de la ingente cantidad de masa forestal, la inundación de merenderos y construcciones tradicionales como molinos y aceñas y sobre las que el Ayuntamiento ha actuado y adecuado en varias ocasiones como reclamo turístico, aunque estos esfuerzos han resultado en vano ante las características de alteración de las zonas de inundación como consecuencia de las presas hidroeléctricas del Duero.

Por otra parte, el escaso caudal del Tormes desde que se construyera la presa de Almendra, hace 40 años, ha tenido como principal consecuencia la terrestrificación‟ del cauce y la invasión de masa forestal que con el tiempo, en época de correntías como la actual y debido a la envergadura que alcanzan muchos de los árboles ante la ausencia de actuaciones de deforestación, sucumben finalmente para yacer a lo largo de todo el cauce. “Si el cauce estuviera ocupado por una corriente adecuada a las características del río, este hecho no se produciría porque impediría que los árboles creciesen en el lugar que no les corresponde”, sostienen desde este colectivo.

Esta situación es más palpable en el paraje conocido como Ambasaguas (Villarino-Fermoselle), estuario donde el Tormes confluye con el Duero, y ello es debido a que la explotación hidroeléctrica del Duero, en esta zona con las presas de Bemposta (Portugal) y Aldeadávila (España), convierten a este tramo del cauce en una zona de mayores propiedades lénticas, con constantes inundaciones que indicen en la proliferación de masa forestal que irrumpe y tapona posteriormente el curso del Tormes en sus últimos 800 metros.

Depósito de grandes sedimentos

A esta circunstancia, desde Bajo-Tormes añaden en su denuncia el depósito de grandes cantidades de sedimentos varios cientos de metros aguas arriba del estuario natural y que deteriora el espacio apropiado para la freza de especies acuícolas potódromas (barbos y bogas), que necesitan remontar el río para realizar sus puestas y completar su ciclo vital. A este hecho de deterioro del lecho del río se suma que ausencia de caudal suficiente impide a los peces sobrepasar varias barreras como suponen los muros de dos pesqueras, elementos que ante la escasez de agua dificultan el remonte de los peces y que además reducen en mayor medida la velocidad del escaso agua que discurre por el cauce.

A pesar de ser uno de los espacios de mayor riqueza medioambiental del Parque Natural Arribes del Duero, declarado Zona Especial para la Protección de Aves (ZEPA) en 1995, este tramo de 18 kilómetros del Tormes tan solo ha sido objeto de una “pequeña actuación de deforestación hace cinco o seis años”. La intervención se limitó a una pequeña reducción del ramaje de algunos de los árboles en la zona de Ambasaguas, “nada que ver con las necesidades reales de intervención en este paraje”, como lo demuestra el estudio de recuperación medioambiental del bajo Tormes redactado por encargo de la CHD.

Según los datos manejados por la Comisaría de Aguas de la CHD, el caudal actual del Tormes aguas abajo de la presa de Almendra se sitúa entre 250 y 370 litros por segundo, con una aportación interanual que ronda los 10 Hm3 frente a los 1.200 Hm3 que aportaría en régimen natural. De acuerdo a estos datos, el Tormes en este tramo de 18 kilómetros “es el río más alterado de la Península Ibérica con un índice de 1/120, según nos han manifestado técnicos de la CHD en alguna ocasión”, señalan.

Para la Asociación Bajo-Tormes “es vital una actuación urgente en materia de limpieza del cauce y deforestación”, además del aumento del caudal, “porque sin esta segunda parte la primera tiene poco sentido”. Por ello piden a la CHD haga cumplir a la empresa propietaria de la presa de Almendra, a la mayor brevedad posible, el Plan Hidrológico de Cuenca aprobado el año pasado en Consejo de Ministros y cuyo horizonte, para cumplimiento de la Directiva europea sobre Calidad del Agua, se sitúa en 2015, plazo que “de seguir con la misma actitud no se cumplirá”, advierten. Asimismo, solicitan la ejecución del proyecto de recuperación medioambiental que ha sido redactado hace ya dos años y que “aparece han olvidado o escondido en algún armario a la espera de que el problema se solucione solo, y lo que está sucediendo es todo lo contrario, el problema se agrava cada mes que pasa sin actuar”.

Incumplimiento sistemático de la ley durante 42 años

Aun a pesar de la mejora sustancial que supondrá la aplicación del PHD, con el aumento del caudal hasta los 1,5 m3/s de media interanual, el caudal del Tormes se quedará muy por debajo de los valores que hubieran de garantizar su recuperación medioambiental a corto plazo y que establece el Real Decreto-Ley para el aprovechamiento hidroeléctrico del Duero y afluentes, de 23 de agosto de 1926, un precepto que se ha vulnerado desde la construcción de la citada presa en el año 1970.

En este Real Decreto-Ley se establecen las bases para fijar las reglas complementarias al tratado de 1912 para el aprovechamiento del tramo internacional del Duero. En este documento, en su artículo 10 establece que “se otorga a la Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos, las siguientes concesiones de aprovechamientos en el río Tormes: término municipal de Carbellino, paraje de las Espúndias y término municipal de Argusinos, paraje Picón del Gallo, ambos en la provincia de Zamora, concediendo embalse con central de pie de presa y central de canal de derivación.

Al mismo tiempo, este Real Decreto-Ley, en su artículo 17, determina que “(…) El caudal total de los ríos se concede para los embalses, sin perjuicio de establecer y ser objeto de aprobación un régimen de desagüe de ellos (…), que se propondrá al hacer el estudio de los proyectos definitivos (…),quedando preceptuado que el mínimo caudal sería el estiaje medio, si no se llega a un acuerdo con Portugal, o el estiaje medio aumentado en cuanto se convenga en el Tratado Internacional para los efectos de la negociación prevista en el artículo 3 de este Real Decreto-Ley”. Asimismo, se establece que el periodo de adjudicación del aprovechamiento es de 75 años a partir de la autorización de la explotación.

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