El otro drama de las residencias: Familias que llevan semanas sin noticias de sus mayores

"Después de más de 20 días sin saber nada, he podido hablar con mi madre gracias a una enfermera que, con su móvil, me ha permitido comprobar que está viva", explica Gregorio Maíllo, hijo de una residente de 90 años en el Buen Pastor de Béjar

 Buen pastor bejar (2)
Buen pastor bejar (2)

La madre de Gregorio Maíllo, de 90 años, es una de las residentes del Buen Pastor de Béjar desde hace ocho años. Después de reiterados intentos durante tres semanas, fue el pasado miércoles, 8 de abril, cuando habló brevemente con ella.

"Llevábamos más de 20 días sin que los directivos y la junta directiva de la residencia nos informaran de la salud de mi madre, si sabemos cómo está es por los sanitarios y trabajadores". Gregorio Maíllo denuncia la falta de información sobre el estado de su madre en una situación tan crítica como la actual. Ha sido únicamente el personal, reitera, "el que nos han informado". 

"Si pude hablar con mi madre fue gracias a una enfermera que, utilizando su móvil, me ha permitido comprobar que está viva, aunque asustada y desorientada". Gregorio Maíllo se muestra enfadado con esta situación en una residencia "centenaria, de la que los bejaranos nos sentimos muy orgullosos, que ha afrontado épocas terribles y ha subsistido gracias a las personas que dieron todo su buen hacer y honradez, sin esperar nada a cambio " y no entiende esta falta de información sobre el estado de los residentes.  

Y, añade, que ha tenido que ser una empleada, "a la que agradeceré toda mi vida, a pesar de su riesgo, la que ha hecho lo que no hace quienes deben responder ante los familiares de los residentes".

Gregorio Maíllo considera que los empleados de la residencia Buen Pastor "están desbordados, y en un estado de ansiedad considerable y, como me han demostrado, se dejan la piel para cuidar a nuestros mayores muy por encima de sus atribuciones, entre las que no debería estar la tarea de informar a los familiares, pues eso  es tarea de sus dirigentes"

"Mi madre no entiende cómo no puede hablar con nosotros a diario, como era habitual"


"Mi madre me dijo que se encuentra mal y no entiende cómo no puede hablar con nosotros a diario como era habitual, ya que ella manejaba el móvil perfectamente, hasta que la movieron de habitación y todo desgraciadamente se descontroló para ella", manifiesta indignado por las reiteradas evasivas de la dirección de la residencia cada vez que intentaba ponerse en contacto con su madre.

Gregorio Maíllo prosigue que ha sido esta enfermera la que le ha informado de la salud de su madre. "Ya no tiene fiebre y ha comido mucho mejor aunque sigue desorientada. Esta ha sido la primera noticia en más de 20 días, durante los que mi angustia no ha hecho más que crecer ante la imposibilidad de contactar con las personas responsables, como el actual presidente, al que le he dejado un mensaje sin respuesta".

"A mi madre la sacaron de su habitación y la aislaron, si ahora ya está bien, ¿por qué no ha vuelto a su sitio, donde tiene todas las cosas y pueda sentirse más segura", se pregunta.

"Si hay problemas, que los expliquen, si necesitan ayuda, que la pidan"

Gregorio Maíllo asegura que solo quiere información "como es debido ante una situación tan grave como la que estamos viviendo. Si todo está bien, que lo demuestren. Si hay problemas, que los expliquen y nos digan qué se está haciendo para solucionarlo, si se puede. Si necesitan ayuda, que la pidan sin demora. Me apunto como el primer voluntario sin dudar. Que den la cara, que comparezcan y se hagan cargo de su responsabilidad, que es garantizar la salud y bienestar de los residentes".

Este hijo reitera que dónde está la dirección de la residencia y su junta directiva. "En otras se emiten noticias diarias e, incluso, utilizan redes sociales o las videoconferencias para que los familiares puedan estar en contacto cotidiano con sus mayores, ¿por qué aquí no se hace algo parecido?"

"Es justo que queden señalados los que escurren el bulto y eluden responsabilidades"

"Mi corazón se está rompiendo cuando imagino a mi madre abandonada, encerrada y desconectada de sus hijos. Ahora todo el mundo se está poniendo medallas, bien está para los que se las merecen; pero es justo que queden señalados los que escurren el bulto y eluden las responsabilidades que tienen, porque con la salud y bienestar de nuestros mayores no se pueden adoptar posturas relajadas, distendidas o irresponsables". 

Cuando todo esto acabe, manifiesta Gregorio Maíllo, "espero que pronto, ya se pedirán responsabilidades ahora toca apoyar a los que siguen cuidando a nuestros seres queridos". 

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