Pérez Pinto compone una faena nacida del corazón y la afición le concede las dos orejas y el rabo

Garrido corta una oreja y Ginés Marín y Alejandro Marcos son ovacionados

Derechazo de Pérez Pinto
Derechazo de Pérez Pinto

Clarines y timbales anunciaban el que sería el último paseíllo de los carnavales. Un día histórico era este miércoles de ceniza. Cincuenta años hacia que no se celebraba un festejo el día de los cenizos en el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo. Paso lento, firme y sereno llevaban los diestros hacia el Ayuntamiento durante el paseíllo, seguido del himno de España. Ciudad Rodrigo en pie y el alguacilillo a galope tendido.

Paseíllo
Paseíllo

José Garrido era el primero en medirse frente a los Montalvo. Verónicas de recibo, seguidas de Chicuelinas fue la carta de presentación del extremeño, que estuvo muy en torero durante toda su actuación. Destacó en su par Rafael Viotti.

José Garrido
José Garrido

Acto seguido Garrido daba la bienvenida a su obra con la rodilla genuflexa, obligando al acaramelado Montalvo que no se cansaba de embestir una y otra vez. Citaba de lejos el extremeño y el pupilo de Juan Ignacio Pérez Tabernero repetía. Disfrutó el torero en una faena intermitente que fue perdiendo fuelle a medida que avanzaba el reloj. Pinchó Garrido y fue premiado con una oreja.

El segundo de Juan Ignacio era un astado más serio de presentación, el más alto del festival. Brindaba al público un Ginés Marín a quien la suerte le asignó un Montalvo flojo de fuerza al que el matador mimó componiendo una faena limpia, aunque sin terminar de calar en los tendidos debido a la falta de transmisión del burel. Mató de media estocada, el toro tardó en caer, recibió un aviso y saludó con algún que otro pito. Los  trofeos se quedaron en el albero.

Ginés Marín
Ginés Marín

Precioso traje corto vestía el torero de La Fuente de San Esteban que no pudo lucirse con el capote. Brindaba Alejandro Marcos a José Ramón Martín, profesor de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca. Tardó en definirse el Montalvo que se quedaba corto y era bastante reservón, sin recorrido.

La condición del animal puso en aprietos al diestro en más de una ocasión, motivo por el que Alejandro no tardó en darle pasaporte a un oponente que no le dio opciones. Dejó una estocada tendida, trasera y contraria que le obligó a descabellar. Ovación para el diestro.

Alejandro Marcos
Alejandro Marcos

La gente estaba ansiosa en el tendido por ver a Pérez Pinto. El novillero volvía a actuar en su casa y de qué maneras. Sus ganas de torear se dejaron ver nada más que asentó el pie en el albero. A caballo dejó un buen puyazo Agustín Sanz.

Agustín Sanz
Agustín Sanz

 Dos largas cambiadas de rodillas y Verónicas al ralentí mecían suave al pupilo de Juan Ignacio que se presagiaba de mejor condición que sus hermanos. Brindaba Pinto al público aferrando fuerte el sombrero contra el pecho. Su gente estaba entregada.

Iniciaba la faena genuflexo, cuidando al Montalvo de una extraordinaria clase y almibarada embestida. La suavidad de sus muñecas se desplazaban a golpe de olés.

El burel fue perdiendo fuelle, mientras Pinto no se dejaba nada en el tintero. Apretó al novillo en los finales y mató de una estocada un pelín caída pero muy efectiva. Las dos orejas y el rabo hicieron saltar las lágrimas al novillero que cerró el carnaval con una faena nacida del corazón.

 

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