La Junta financia la restauración de estas tres iglesias en la provincia de Salamanca
Destinará más de medio millón de euros a rehabilitar la iglesia del Robledo, en Sequeros y las de la Tercera Orden y San Agustín en Ciudad Rodrigo
El Consejo de Gobierno ha aprobado un bloque de ayudas para conservar el patrimonio religioso de Castilla y León por un importe total de 5.318.155 euros de los que las diócesis de Salamanca recibirán 590.464 euros en dos años.
Los templos beneficiados en Salamanca con la iglesia de la Virgen del Robledo, en Sequeros, que tendrá una restauración global con una ayuda de 300.000 euros y las iglesias de Ciudad Rodrigo de la Tercera Orden y San Agustín, que se repartirán un presupuesto de 290.464 euros para mejorar la cubierta de la primera y sustituir el solado de la segunda.
La Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León profundiza en una gestión integral basada en la participación de todos los agentes implicados: los propietarios, los agentes sociales y las administraciones públicas y es en esta línea en la que se impulstan estas actuaciones.
En 2023 se suscribió un nuevo convenio con cada una de las diócesis y archidiócesis de Castilla y León, con el fin de establecer un marco rector de los criterios de actuación en las relaciones entre dichas entidades y la Administración autonómica. Así, se dispone en dichos convenios que la Consejería arbitrará anualmente, de acuerdo con sus disponibilidades presupuestarias y, previo cumplimiento de los requisitos y normativa aplicables en cada caso, los mecanismos que estime oportunos con el fin de materializar la aportación económica que permita instrumentar los compromisos correspondientes para lograr los objetivos enunciados en los convenios suscritos. Para ello, cada una de las diócesis y archidiócesis firmantes se comprometen a presentar anualmente una propuesta priorizada de actuaciones en bienes muebles e inmuebles de su titularidad.
La intervención global prevista con estas subvenciones comprende un conjunto de actuaciones orientadas a la protección, conservación y restauración de bienes integrantes del patrimonio cultural de Castilla y León, todos ellos de titularidad eclesiástica. Estas actuaciones se distribuyen entre once entidades beneficiarias, que incluyen obispados, diócesis y arzobispados, y abarcan diferentes tipologías constructivas, desde iglesias parroquiales y ermitas hasta elementos singulares como retablos, cubiertas y estructuras defensivas.
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