La mañana soleada presagiaba calor, y así fue, mucha mucha calor en Las Veguillas en la festividad del Cristo de Cabrera aunque también mitidaga por los intervalos nubosos y las sombras de árboles y edificaciones. Los coches anunciaban la marabunta que llenaría la finca donde se ubica el santuario. Puestos de dulces, cerezas, almendras garrapiñadas, ocio para niños, tiendas de rastro con todo tipo de descuentos, mesones... todo indicaba la importancia de esta romería salmantina, quizás la más conocida y concurrida en estos días. Pero no sólo eso, sino que bajo las encinas y los robles, las diversas familias y grupos de amigos instalaban sus mesas y sus sillas al suave fresco de los árboles para, al finalizar los actos religiosos, dar buena cuenta de las viandas.

También, entre el inmenso gentío, hubo autoridades provinciales como el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, y otros muchos diputados populares, que acompañaron al alcalde de Las Veguillas, José María Sánchez Martín, en el día grande de las fiestas de este municipio entresierras.

"Santo Cristo de Cabrera,

a tu ermita he de llegar

aunque destroce mis plantas

en lo áspero del bardal".

Recientemente se celebra por primavera una marcha a pie desde Salamanca, quizá para hacer real lo que decía el viejo romance,

El calor arreciaba según llegaba el mediodía. De tal suerte que más de una persona de edad tuvo que ser atendida por la Guardia Civil y Cruz Roja, insolaciones, lipotimias... Y de todo ello, el alcalde destacó la colaboración entre el Ayuntamiento, Guardia Civil y Cruz Roja.

Un poco de historia

En el aspecto religioso, la devoción al Cristo de Cabrera comenzó a finales del siglo XVII. Ya desde 1714 empiezan a contabilizarse testamentos de fieles forasteros que dejan donativos para que se les digan misas ante el Santo Cristo. La fiesta principal, la romería del Cristo de Cabrera, desde el siglo XVIII, tiene lugar el 18 de junio, sin saber el motivo.

Los actos de culto, con ligeros cambios, no se han modificado en su conjunto. Concretamente era la misa con sermón a cargo de un gran orador, procesión y ofrenda. La salida de la imagen de la iglesia, por la dificultad que ofrece dadas sus dimensiones, ha sido siempre uno de los momentos más emotivos.

Arte de la imagen

La impresión que ofrece la imagen es inmensa, pues son dos metros de los pies a la cabeza y otros dos metros de un extremo a otro de las manos. La imagen pertenece a la tradición de los Cristos castellanos, de origen popular, con toda probabilidad obra de algún artesano local, al que Unamuno describe como 'Cristo campesino'. Es imposible dar una fecha de su talla, alguien ha dicho que pertenece al siglo XI, debido en parte a las reminiscencias románicas que conserva y por la imperfección de las formas.

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