Confiesa que se le ha agotado la capacidad de sorpresa en esto de la política y lamenta no haber tenido más remedio que tomar algunas decisiones delicadas. Aun así, desde su habitual sosiego, Julio Santiago parece no guardar rencores y asegura haber actuado en una conciencia, hoy tranquila, a la que deberá escuchar para valorar qué hacer de cara a las próximas elecciones.

- ¿Cómo resume esta legislatura?
- Ha sido complicada y condicionada por la crisis que muchos ayuntamientos han acusado. Buena parte del esfuerzo se ha destinado a compensar la situación económica.

- ¿Como han sido esos esfuerzos?
- Afortunadamente hemos podido contar con el decreto de pago a proveedores que ha sido muy bueno porque ha aliviado enormemente la gestión municipal. Uno de los agobios más grandes era atender las necesidades de proveedores. Ahora bien, nos ha obligado a poner en marcha un plan de ajuste a largo plazo para amortizar esa deuda. Lo hemos aplicado con éxito y la deuda se ha reducido hasta lograr cambiar la fisonomía contable. Es cierto, eso sí, que te obliga a restringir las expectativas de las inversiones pero estos pequeños ayuntamientos no tienen recursos para grandes proyectos. También te obliga a ser más imaginativo. Estamos condicionados por los recursos que nos vienen de fuera en forma de ayudas o subvenciones y evidentemente estos también se han reducido.

- ¿Se ha podido hacer frente, al menos, a los proyectos más importantes?
- El proyecto de envergadura como era el del edificio municipal se ha atendido con generosidad, lo que va a permitir que se termine. Es de mucha envergadura para los tiempos que corren. Deben estar a punto de adjudicar la última fase y en pocos meses se ejecutara. Además, en estos cuatro años se ha afrontado la urbanización de multitud de calles del municipio y también se han afrontado otros pequeños proyectos que han mejorado el día a día y la vida cotidiana de nuestros vecinos.

- ¿Cómo se ha afrontado desde el Ayuntamiento la crisis estos cuatro años desde el punto de vista de la austeridad y, al mismo tiempo, intentando ayudar a quienes peor lo están pasando?
- En Ayuntamientos como el de Vitigudino el margen de maniobra en cuanto a políticas sociales es mínimo. Hemos buscado recursos para fomentar el empleo y también hemos hecho gestiones para tratar de solucionar casos concretos pero un Ayuntamiento como el nuestro cubre justo los servicios básicos.

- Lleva como alcalde desde 2007. ¿Ha sido esta segunda su legislatura más complicada?
- Ya es una cuestión de hábito. La verdad es que no tengo experiencia de gestión relajada. Lamentablemente siempre surgen problemas colaterales y he de reconocer que se generan situaciones de inestabilidad municipal provocadas por nosotros mismos. Condicionan el día a día municipal. Conciliar sensibilidades diferentes es complicado y resta tiempo.

- Problemas como el de la tasa del cementerio o la publicación de los presupuestos generaron polémica. También le salpicó, incluso, la situación de la sanidad rural, que le llegó a costar cierto hostigamiento en algún pleno. ¿Ha sido una segunda parte de la legislatura para olvidar?
- No es para olvidar y no tengo que avergonzarme de nada. Siempre he creído que hacía lo correcto lo cual no quiere decir que no me haya equivocado. En todo momento he actuado con sentido común y en conciencia. Ha habido circunstancias muy adversas que, en algunos casos, me han pillado de carambola. En todos los casos he obrado en conciencia. Hemos hecho un gran trabajo de desarrollo de la normativa local y hemos puesto en marcha ordenanzas como la de convivencia. Se han restructurado algunas otras, se ha modificado la situación de la recogida de basuras, que va a beneficiar económicamente al Ayuntamiento y el conflicto de las sepulturas se enmarca en una ordenanza de gestión integral del cementerio pendiente de desarrollar y todo ello pensado para cumplir escrupulosamente el plan de ajuste que a veces te obliga a tomar medidas que no siempre son entendidas porque a nadie le gusta que le toquen el bolsillo pero a cambio de eso no se han tocado otros impuestos impuestos de modo que la presión fiscal apenas se ha incrementado en los últimos años.

En lo relativo a la supresión de las urgencias nocturnas, me mostré reivindicativo ante la Junta desde el inicio porque fue un error y al final se logró el objetivo de la reapertura debido a la presión ejercida también desde el propio Partido Popular en la comarca. Las reivindicaciones en materia sanitaria en la comarca van más allá de los de los consultorios. Habría otras más eficaces como pedir la instalación de una UVI móvil permanente en Vitigudino. Es una medida que no tendría mayor coste que el de la reapertura de los consultorios y  mejoraría mucho la atención sanitaria en la zona-

- En 2011 se planteaba como retos buscar la normalización económica y para ello, incluso, abría la puerta a la colaboración privada. ¿Ha logrado cumplir esos objetivos?
- Estoy muy satisfecho con lo realizado respecto a la situación económica. En 2011 la contabilidad estaba muy embarullada que impedía conocerla al detalle y aunque ahora la situación sigue siendo complicada, eso sí solo por la falta de recursos, nadie puede decir que no hay conocimiento de la situación contable porque se sabe al céntimo cuál es la situación. Otra cosa es que la situación aún no sea la ideal porque la deuda es importante pero es verdad que la deuda financiera sí se ha reducido de forma notable. 

- ¿Es el de Vitigudino un Ayuntamiento muy endeudado?
- Ahora podemos trabajar ahora con más desahogo pero siendo fieles a ese Plan de Ajuste previsto para una década. La economía, además, irá mejorando y aún respiraremos más pero no hay que olvidar que el Ayuntamiento de Vitigudino en cuanto al equilibrio entre ingresos y gastos está ajustadísimo. Los recursos propios no dan, con o sin plan de ajuste, para más que para mantener los servicios básicos. Plantearse ir más allá de eso es prácticamente imposible.

- ¿Qué balance hace de su alianza con ?Sí por Salamanca??
- Creo que todos los acuerdos políticos en un Ayuntamiento siempre son positivos porque suponen la suma de voluntades pero esos acuerdos han de mantenerse con criterio en el tiempo y no modificarse. En la política municipal hay que ser previsible y cuando esto no sucede  es cuando surgen las dificultades pero siempre. Siempre me mostraré favorable a los acuerdos porque benefician a un municipio.

- Pero imagino que se llevó alguna decepción inesperada.
- Para ser sincero, a estas alturas tengo una capacidad de decepción muy gastada (ríe); me queda poca muy mecha para las decepciones

- Si pudiera volver atrás, ¿repetiría compañeros de viaje?
- No voy a hacer juicios de valor sobre mis compañeros de viaje porque tampoco me gusta que los hagan sobre mí. Han sido los compañeros que han sido igual que yo he sido el alcalde que he sido. En general estoy satisfecho.

- ¿Cómo va a beneficiar al vecino de Vitigudino el hecho de haberse salido de la Mancomunidad para asumir la gestión del servicio de recogida de basuras?
- La explicación no necesita mucha literatura. Con esa gestión vamos a reducir el coste del recibo una media del 25 % incluyendo en la nueva tasa la amortización de los nuevos contenedores adquiridos. Además, ya no estaremos sujetos a las decisiones que se tomen en un órgano ajeno al Ayuntamiento donde teníamos una representación simbólica. Ahora las tomaremos nosotros y así evitamos decisiones perjudiciales que nos hemos visto obligados a asumir. 

- ¿Qué tiene pensado para el futuro?, ¿le apetece seguir? 
- Todavía no he tenido noticia ni se ha planteado la cuestión. Pronto hablaremos de ello y se tomará la decisión. Es un gran desafío pero también es verdad que fatiga bastante. Es perfectamente asumible pero cansado. Ahora toca entrar en ese periodo de reflexión.

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