Durante estos días ha comenzado la limpieza y trabajos de derrumbamiento y desescombro del edificio y las oficinas de la antigua fábrica de harinas de Peñaranda. En concreto, se han quitado algunos de los inservibles silos de granos así como las dependencias de una de las edificaciones que forman parte de este conjunto. Aún se mantiene el edificio central, así como las naves de almecenamiento. 

Precisamente, algunos vecinos habían alertado últimamente del acceso a las instalaciones de personas, con el consiguiente riesgo que esto podía provocar. Para asegurar las instalaciones y prevenir que se pudiera producir algún hecho desafortunado se ha decidido finalmente derruir el edificio. Desde su cierre, incluso se había producido algún conato de incendio como en 2017, donde fue necesaria la intervención de los bomberos.

El edificio data de los años de la reconstrucción de Peñaranda tras la explosión del polvorín en 1939, cuya onda expansiva no solo destruyó la industria perteneciente a la Compañía Viguesa de Panificación, sino también la fábrica de harinas de Alonso Marcos SA. Antes de su cierre la fábrica fue propiedad de la empresa Harinas Peñaranda SA. 

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