El obispo de Salamanca se une a la consternación por la trágica muerte de Iván Díaz Bustillo

El prelado salmantino ha enviado un mensaje en el que comparte el dolor por la muerte del joven de Paradinas de San Juan

Un momento del funeral por Iván Díaz en Paradinas de san Juan
Un momento del funeral por Iván Díaz en Paradinas de san Juan

El prelado salmantino ha enviado un mensaje que se ha leído al final de la Misa de exequias por Iván Díaz Bustillo celebrada en la iglesia parroquial San Pedro apóstol de Paradinas de San Juan. En el mensaje dirigido a los padres, hermana, abuela, tíos, primos, familia, y amigos de Ivan, el obispo de Salamanca comenta que "soy consciente de vuestro dolor, sé que lo estáis pasando mal". 

Monseñor José Luis Retana Gozalo reconoce que "nunca es fácil tener que decir una palabra en una situación semejante a la que estáis viviendo y estamos viviendo todos con vosotros" y añade que "está profundamente conmovido, como lo están los sacerdotes que están celebrando la Eucaristía, todos vuestros paisanos y amigos, y toda la Diócesis que se une a la consternación que nos ha producido la trágica y prematura muerte de Iván, aún por causas no del todo esclarecidas". 

En este sentido, el obispo de Salamanca comenta que "todos compartimos vuestro lógico dolor ante esta muerte. La muerte de Iván nos duele hasta el fondo del alma, nos arranca la sonrisa y momentáneamente nos llena de confusión y nos deja sin palabras. Entiendo que el sufrimiento humano es tierra sagrada que hay que tratar con total respeto". 

Monseñor José Luis Retana les invita a buscar respuesta "en el encuentro interior con el Maestro" y subraya que "en la desolación y en la impotencia en que nos colocan hechos como esta muerte, debe reafirmarse nuestra convicción de creyentes", porque "del misterio pascual de la muerte y resurrección del Señor nace la luz que ilumina el sentido de la vida humana y nos descubre que nuestra muerte no nos deja caer en el vacío de la nada". Por ello pide mira "esta muerte que nos llenan de dolor con ojos de fe. El Señor es el único Señor. El Señor de la historia y de nuestra propia y personal historia. Él es el creador y nosotros somos criaturas. Nos llama amorosamente a la vida y nos la pide. 

El obispo termina su mensaje exhortando "que la oración de tantos amigos os alcance la aceptación humilde de esta muerte aún sin entender su sentido. Que guardemos en el corazón, como María, las cosas que no entendemos". 

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