La reestructuración de los parques de bomberos: personal funcionario, respuesta entre 5 y 15 minutos y un centro de alertas en Villares
El nuevo reglamento de la Diputación de Salamanca establece cuatro áreas de intervención con cuatro estaciones principales: Villares de la Reina, Béjar, Ciudad Rodrigo y Vitigudino complementadas por otros nueve parques secundarios y terciarios
Personal funcionario en la dirección de incidencias, un centro de alertas que coordinará las salidas de cada parque de bomberos de la provincia en las cuatro zonas en las que esta se ha dividido, homogeneización del servicio, mejoras en equipamientos y mayor equilibrio económico entre todo el personal. El nuevo reglamento aprobado por la Diputación regula la estructura, organización y disposiciones obligatorias para los bomberos que forman parte del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de la Diputación. Un documento largamente esperado que unifica criterios, formas de trabajo y que incorpora personal funcionario, que estará presente en todos los parques e intervenciones dirigiendo a los que hasta ahora eran bomberos voluntarios que pasan a denominarse “colaboradores”.
Los trece parques de bomberos con los que cuenta la Diputación se organizan en cuatro áreas de intervención con cuatro estaciones principales: Nordeste-Villares de la Reina; Sureste- Béjar; Suroeste-Ciudad Rodrigo y Noroeste-Vitigudino. Cuatro parques principales que contarán cada uno de ellos con 6 bomberos profesionales funcionarios con el objetivo de que durante las 24 horas del día haya siempre personal funcionario de servicio, ya que en ellos recaerá la dirección de las intervenciones y la coordinación del resto de personal de cada parque. “El objetivo es que siempre haya un bombero profesional funcionario en cada salida con la Diputación”, asegura el diputado delegado del área, Román Hernández.
Los otros nueve parques de bomberos se han estructurado como secundarios: Peñaranda, Tamames, Guijuelo, Fuenteguinaldo, Lumbrales y Ledesma; o parques terciarios: Alba de Tormes, La Alberca y el Payo. Estos parques contarán con la figura de dos bomberos profesionales itinerantes que se encargarán de coordinar esta tarea en todos ellos, en función de las salidas e intervenciones que tendrán que hacer. Todos ellos están atendidos por los denominados “colaboradores”, lo que anteriormente se conocía como bomberos voluntarios que dependen de los Ayuntamientos de cada localidad y seguirán funcionando así, pero siempre dirigidos en las intervenciones por un profesional tal y como obliga una sentencia contra la Diputación que exigía esto y que ha motivado el cambio y la progresiva profesionalización del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento. “Hemos tratado de homogeneizar los parques, regular cada uno de ellos en función de su categoría para eliminar el desequilibrio económico que había entre ellos. Que haya cuatro zonas no quiere decir que no se apoyen entre ellos”, asegura Hernández.
Así, en los parques principales habrá 18 bomberos colaboradores y 6 funcionarios, excepto Villares que tiene 24 colaboradores y Béjar, cuyos bomberos son funcionarios municipales. Los parques secundarios quedarán con nueve colaboradores y los terciarios con 5 bomberos colaboradores, en estos dos últimos casos, dirigidos por el personal itinerante.
Villares acogerá el Centro de Alarmas
Por otra parte, el parque de bomberos de Villares de la Reina se convertirá en la estación referencia que recogerá todas las alertas de la provincia y movilizará los medios en cada zona. El Centro de Alarmas estará ubicado en este parque, que es el que cuenta con más personal y también el que más intervenciones realiza a lo largo del año. Con esta unificación del servicio se pretende mejorar la atención y coordinación en las labores de extinción y salvamento. De hecho, en los cuatro parques principales de cada área el tiempo de salida ante una emergencia es de cinco minutos, mientras que en los secundarios es de entre 5 y 15 minutos.
Unas mejoras que para Román Hernández son fruto de “un trabajo largo, con muchas complicaciones valorando distintas opciones y también para poder crear esos puestos de trabajo”. Una mejora sustancial que permitirá que los nuevos bomberos funcionarios puedan empezar a trabajar en el Servicio de Salvamento y Extinción el próximo año, ya que la oposición ya está convocada. El objetivo final es ir poco a poco profesionalizando un servicio que “ha funcionado siempre bien gracias a la disponibilidad, el compromiso y la eficacia de la gente que ha trabajado como voluntaria, que nunca se ha negado a participar en una intervención y ayudar”, asegura Hernández.
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