VÍDEO | Emigrante infantil: De Mieza a Argentina con 9 años

El testimonio de la salmantina Alegría Vicente se incluye en la serie 'Pasaje de ida' en esta segunda temporada

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 Alegria Vicente
Alegria Vicente

Homenaje a los castellanos y leoneses que dejaron su tierra y a sus seres queridos para encontrar una vida mejor lejos. El centro burgalés de Buenos Aires acogió la semana pasada la presentación de la segunda temporada de la serie audiovisual 'Pasaje de ida', en un acto organizado por la Federación de Sociedades Castellanas y Leonesas de Argentina. ‘Pasaje de ida’ es "un proyecto que construye la memoria de la inmigración a Argentina.


Entre los tres capítulos que forman esta segunda temporada de 'Pasaje de ida', producida por Arija Estudio, se incluye el de la salmantina Alegría Vicente, que, con apenas 9 años, partió con sus hermanos de Mieza "un paisaje hermoso, en las Arribes, desde el que se ve Portugal", hasta Argentina. Reconoce que ama a España y a Argentina y, cuando está en un país, añora el otro. Un emigrante, dos mundos. ¿Y su vida si no hubiera emigrado?  “Es muy probable que marchara a Zamora a estudiar, con mis tíos”.

"Mis padres, a los que nunca había visto llorar, lo hicieron cuando mi hermano y yo nos fuimos"

La pobreza y la miseria empujó a esta familia a emigrar. "No teníamos nada", recuerda en el documental. La única niña de cuatro hermanos, Alegría explica que sus padres se embarcaron en 1929 en la aventura de viajar hasta Argentina, después de casarse.

Su padre sí encontró trabajo como ayudante de cocina, la madre no, y en Argentina nació Santiago, el hermano mayor de Alegría que ahora tiene 88 años. En un momento convulso, con numerosas revueltas, decidieron regresar a España, a Mieza.

Posteriormente, intentan de nuevo el viaje "por la cantina de que se ganaba mucha plata", pero el inicio de la guerra civil le impide al padre, en edad militar, embarcarse en Vigo. "No teníamos nada, ni para comer".

Fue su hermano mayor, Santiago, argentino de nacimiento, el que, junto a Alegría y otro hermano, sí lo consiguieron. "La despedida desde Vitigudino, en carro, la tengo muy registrada, mis padres a los que nunca los había visto llorar lo hacían". Empezaba el desarraigo, recuerda, y "ese recuerdo lo tengo muy presente".

Alegría recuerda su largo viaje "triste" en tercera clase, viendo "cielo y agua, cielo y agua" con una llegada al país sudamericano para la que se preparó con un vestido que tiene en su mente, "de lunares amarillo".

"La adaptación de un niño es más fácil, me sentía argentina", explica Alegría que asegura que cuando, años después, con su hijo de tres años, volvió a Mieza "quise recorrer, recordar...fue inmenso lo que viví esa semana, era dos personas, dos mundos en mi mente, querer a los dos países".

Y con ellos ya en Argentina, años después llegaron los padres desde Mieza. Al año y medio de llegar sus padres, explica, "eran otras personas, no sé si fue por la libertad o por estar bien alimentados, no teníamos escasez, mi madre era muy emprendedora".

Las primeras reuniones de salmantinos en Buenos Aires, a finales del siglo XIX

Casada a los 18 años, madre por primera vez a los 19, Alegría hace referencia en el documental a la importancia, para tantos emigrantes, de la Casa de Salamanca en Buenos Aires, a punto de cumplir 100 años. El actual edificio, en la avenida Independencia, se puso en marcha en 1959, aunque las primeras reuniones de salmantinos en Buenos Aires se remontan a finales del siglo XIX.

Alegría Vicente explica que, desde este centro, los salmantinos "hicimos mucho por el cuerpo de baile, luchábamos como si fuera tan propio, con mucho amor". Y precursora de los trajes regionales, creó un traje charro con todo el material enviado desde Salamanca. "Lo bordamos entre dos personas, tenía mucha ilusión". Sobre el futuro del Centro de Salamanca, reconoce que es difícil. “La sensación de pertenencia de nosotros está ahí”.

Vídeo y foto: 'Pasaje de ida'

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