Un año después, el crimen de Álvaro en Ciudad Rodrigo sigue sin respuestas
Salamanca24horas adelantó en exclusiva que el cuerpo presentaba hasta tres heridas por arma blanca y, 365 días después, aún no se han producido detenciones
Han transcurrido 365 días del hallazgo del cuerpo sin vida de Álvaro en una finca de Cantarranas, en la carretera de Sanjuanejo; 365 días en los que se han sucedido especulaciones, registros e incógnitas, pero ninguna detención.
El 24 de enero del pasado año, tras horas de búsqueda y alrededor de las 18:00 horas, se descubrió el cadáver del joven de 19 años bajo una paca. Tras dar el pertinente aviso a las autoridades, en el lugar se personó un médico de emergencias, quien solo pudo certificar el fallecimiento del chico. En un primer momento, la disposición del cuerpo reforzó una primera hipótesis que apuntaba a tratarse de una muerte accidental.
Ya había caído la noche cuando la finca fue acordonada por la Guardia Civil. Vecinos y medios de comunicación se agolparon en las inmediaciones, mientras los agentes aseguraban el perímetro para preservar la escena. En este tipo de hallazgos, la inspección inicial juega un papel clave: se fotografía el entorno y se evita cualquier alteración que pueda comprometer la posterior investigación.
Como correponde en este tipo de casos, una vez se personó la comitiva judicial en el lugar, se procedió al levantamiento del cadáver y a su posterior traslado al Instituto Anatómico Forense.
A las 8:00 horas del sábado, en la mañana del día siguiente, Salamanca24horas adelantó en exclusiva que el cuerpo presentaba al menos tres heridas por arma blanca y que se descartaba, por tanto, la muerte accidental. Las investigaciones cambiaban, entonces, de rumbo: se trataba de una muerte violenta.
De forma paralela a la difusión de esta información, agentes de la Guardia Civil especializados en Criminalística se encontraban en la finca recogiendo indicios y vestigios. Cabe recordar que durante las labores, el terreno estaba embarrado producto de las lluvias que habían caído aquella noche y durante el día anterior.
Apenas un par de horas después de la publicación de la noticia por este medio, la jueza encargada de la instrucción decretó secreto de actuaciones.
No sería hasta el 27 de enero, tras una comparecencia pública del delegado de gobierno, Nicanor Sen, en la que confirmaba los indicios de muerte violenta, que el caso saltaría al ámbito nacional, dando lugar a numerosas especulaciones que no se correspondían con el estado real de la investigación. Pese a los rumores sobre posibles detenciones que se difundieron en varios platós de televisión, lo único cierto es que un año después no se ha producido ninguna.
Dos semanas más tarde, el 7 de febrero, Salamanca24horas informó de nuevo en primicia del registro de la vivienda de uno de los sospechosos sobre los que se cernían las investigaciones. La actuación tuvo lugar en un edificio situado a la salida de Ciudad Rodrigo y se desarrolló bajo un estricto control policial. La Guardia Civil cortó la calle y extremó las medidas, llegando incluso a cubrir las mirillas del resto de las viviendas para evitar filtraciones.
El inmueble, un segundo piso, fue inspeccionado por agentes de Criminalística, quienes utilizaron la vestimenta propia para evitar la contaminación de posibles pruebas. Durante el registro se retiraron varias cajas con enseres, debidamente precintadas. Asimismo, un vehículo fue intervenido para ser analizado por Criminalística, procedimiento habitual cuando se busca establecer posibles desplazamientos o localizar restos que puedan vincular personas y lugares con determinados hechos.
Ese mismo día continuaron los registros en otras propiedades del municipio, tanto viviendas de personas del entorno de unos de los sospechosos como las fincas que se encontraban alquiladas por él. Las inspecciones se prolongaron durante horas y se extendieron también a una vivienda situada en la avenida de Portugal.
A día de hoy, la investigación continúa bajo secreto de actuaciones. Las autoridades han evitado en todo momento ofrecer información que pudiera comprometer el avance del caso.
Han pasado 365 días y las preguntas siguen siendo las mismas, ¿qué ocurrió aquel 24 de enero en la finca de Cantarranas? ¿Qué llevó a Álvaro hasta aquella finca? ¿El crimen ocurrió allí o trasladaron posteriormente el cadáver? ¿El autor material pretendió encubrir lo ocurrido arrojando la paca sobre el cuerpo para hacerlo pasar por accidente?
Las investigaciones continúan su curso.
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