Condenados a cuatro años de prisión por robar 48.000 euros disfrazados de ‘Scream’ en un pub de la calle Íscar Peyra

Uno de ellos, quien distrajo al personal, es un conocido delincuente de Salamanca, mientras su cómplice, antiguo trabajador del local, entró disfrazado para no ser reconocido

Policía Nacional en la puerta del Juzgado de Guardia
Policía Nacional en la puerta del Juzgado de Guardia

Dos varones han sido condenados a cuatro años de prisión -cada uno- por llevarse 48.000 euros de la caja fuerte de un local de la calle Íscar Peyra en octubre de 2023.

Se trata de S.V.S., anterior trabajador del local, y Y.A.M., conocido delincuente de Salamanca. Ambos, en complot, urdieron un plan para poder entrar en una sala del local donde se encuentra la caja fuerte con la recaudación.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 27 de octubre de 2023 y se desarrollaron en un breve periodo de tiempo. El plan se inició con una primera vigilancia por parte de Y. A. M., que, según la sentencia condenatoria a la que ha tenido acceso Salamanca24horas.com, entró al local a las 1:37 horas para evaluar cuánta gente había. Estuvo solo tres minutos y se marchó para avisar a su cómplice, S. V. S.

A las 1:43 horas volvió a entrar en el local, con la misión de distraer al encargado, quien en juicio aseguró que el delincuente no paraba de insistirle para enseñarle “un furúnculo” que tenía.

Solo un minuto después de la entrada en el local de Y. A. M., hizo lo propio S. V. S.. Sin embargo, como había sido trabajador del local en un puesto de seguridad, y para evitar ser identificado, acudió al lugar disfrazado de Halloween, dada la cercanía de la festividad estadounidense, ataviado con una capa negra y una máscara de ‘Scream’.

Según las declaraciones de las víctimas y trabajadores del local, así como las imágenes de las cámaras de seguridad, S. V. S. se dirigió directamente a la oficina situada en la planta inferior.

Una vez en la puerta, fracturó la cerradura y sustrajo 48.000 euros de la caja fuerte que en ese momento estaba abierta, puesto que, según declaraciones de personal del local, suele estar abierta para hacer gestiones de cambio -aunque la sala está cerrada con llave y solo tiene acceso el dueño y el encargado-.

Solo tres minutos después de haber entrado, el delincuente disfrazado huyó del lugar, haciendo un gesto de celebración que para las víctimas, que lo conocían de sobra, era muy identificativo, además de las deportivas que portaba.

Una coartada 'chapucera'

Horas después, y creyendo los dos ladrones que sería una coartada perfecta, volvieron al local, pero esta vez ambos sin disfrazar y S. V. S. portando unas muletas, fingiendo una lesión.

De hecho, era tal el convencimiento de los dos de que era una buena idea, que S. V. S. se aseguró de que los empleados supieran que llevaba muletas y que no podía bajar las escaleras al baño, lugar donde se encontraba también la oficina a la que había accedido momentos antes.

Sin embargo, su coartada no fue efectiva, puesto que el Juzgado de lo Penal número uno de Salamanca les ha responsabilizado del robo condenándoles a la pena de cuatro años de prisión, además de tener que indemnizar con 48.000 euros a la empresa propietaria del local. Todo ello teniendo en consideración la agravante de disfraz y la reincidencia de Y. A. M..

La sentencia condenatoria, ante la que todavía cabe recurso ante la Audiencia Provincial, se fundamenta en varios puntos significativos. Uno de ellos es que los teléfonos móviles de ambos acusados se ubicaron en la zona del pub en el momento exacto del robo.

Además, argumentan que es un claro indicio el conocimiento de uno de los acusados de la oficina, así como la existencia de la caja fuerte y el método para abrir la puerta intermedia del local.

Así mismo, el encargado identificó un gesto de euforia del asaltante en las grabaciones y las zapatillas.

Por último, testigos declararon en el juicio que S. V. S. empezó a gastar grandes sumas de dinero y vestir ropa de marca tras el suceso.

Cabe añadir que en el inicio de la causa había una tercera persona acusada, un varón de Valladolid que supuestamente se encontraba con los dos condenados. Sin embargo, el juez no ha encontrado pruebas suficientes para vincularle con la planificación o la ejecución del plan para llevar a cabo el robo.

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