Condenados a siete años de prisión dos hermanos del clan 'Matalaburra' por apuñalar a un hombre y esconder armas y drogas en su casa

Los dos hermanos, J.M.M. y D.M.M., integrantes del clan 'Matalaburra' de Salamanca, han sido condenados finalmente por la Audiencia Provincial a la pena de siete años de prisión, según han confirmado en la mañana de este viernes, 11 de octubre, fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL). Los dos individuos han sido condenados por propinar un navajazado en mayo de 2017 a un vecino de Villamayor y por las armas y drogas que fueron localizadas en sus domicilios en la capital salmantina

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Durante la vista, celebrada el pasado 26 de septiembre, se les juzgó por los delitos de lesiones, amenazas, contra la salud pública, tenencia ilícita de armas y por uso fraudulento del suministro eléctrico. Finalmente, la condena es calcada a la solicitud de pena realizada por el fiscal, que la rebajó de diecisiete a siete años durante la vista oral.

Los hechos se remontan a mayo de 2017, cuando los hermanos, que aparecieron en un Opel Astra de color azul, se encontraron en una calle de Villamayor con G.A.R., víctima del suceso. Al parecer, y según el escrito de calificación previa del fiscal, estos demandaron una cantidad de dinero correspondiente a una deuda que tenía el varón con ellos. Al no satisfacerla, los dos hermanos comenzaron una discusión con el afectado.  Según ese mismo documento, y hechos admitidos por ambos acusados, el menor de ellos apuñaló hasta en dos ocasiones a la víctima y acto seguido, el mayor disparó dos veces cuando este huía.

Según los testimonios de los agentes de la Guardia Civil y de uno de los testigos “esos disparos iban a la altura del pecho y a la cabeza de la víctima. Los disparos intimidatorios van al aire, no acaban en un contenedor”, algo que ha negado el acusado.

En ese momento, G.A.R. huyó hasta casa de un familiar donde fue curado por su tía, que ejerce de enfermera. Después de las curas se marchó a su vivienda y no quiso acudir al Hospital ni declarar ante la Guardia Civil, aunque en los días posteriores si lo acabó haciendo, “no denuncié por miedo”

Después de estos hechos, la Guardia Civil encontró el vehículo en una calle del barrio de los Pizarrales y allí registraron la vivienda de ambos. En el lugar se encontraron diferentes sustancias estupefacientes, así como artilugios dedicados presuntamente a la venta de droga. Del mismo modo, en la vivienda de D.M.M. se encontraron, en la zona de trasteros, una plantación de marihuana con focos y ventilación que estaban  fraudulentamente conectados a la luz eléctrica. En el lugar, también se encontró una pistola, un revolver, fundas de armas y munición.

J.M.M., el menor de los hermanos, admitió en el juicio portar la navaja y apuñalar a la víctima “por motivos personales” aunque aseguró no recordar en qué zona del cuerpo. Según su testimonio, los dos hermanos se encontraron con G.A.R. y comenzaron una discusión que acabó con el mencionado apuñalamiento. Después “me marché, se marchó y se acabó”.

El representante del Ministerio Fiscal le preguntó por los diferentes objetos relacionados con el presunto tráfico de drogas que se encontraron en su vivienda (dos básculas de precisión, envoltorios y un molinillo de café con restos de droga) J. M. M. reconoció que esos objetos estaban en su hogar pero “nunca relacionados con el tráfico de drogas. "Todo lo encontrado era para consumo propio”, dijo. Del mismo modo, admitió ser consumidor habitual desde hace cinco años y en el momento del apuñalamiento al hombre "estaba bajo los efectos de las drogas".

Teniendo en cuenta el atenuante por drogadicción, así como el reconocimiento de los hechos por parte de los dos acusados, el representante del Ministerio Fiscal redujo considerablemente la petición de años de prisión.

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