Continúa el juicio por el crimen de Béjar: "He matado a mi mujer, no respira"
Los agentes policiales han declarado ante el tribunal que A.R.L.Z, la madrugada en la que tuvieron lugar los hechos, no presentaba síntomas de estar bajo los efectos ni del alcohol ni de ninguna sustancia estupefaciente
Durante la tarde de este lunes, ha continuado el juicio por el crimen de Béjar. A lo largo de poco más de dos horas, los agentes, tanto de la Policía Nacional como de la Policía Local, que intervinieron el día de los hechos, han testificado.
Todos los funcionarios que tuvieron contacto con el acusado la madrugada de los hechos han manifestado en sala que este repetía, una y otra vez, "he matado a mi mujer, no respira".
Asimismo, han declarado que no presentaba síntomas de estar bajo los efectos ni del alcohol ni de ninguna sustancia estupefaciente; "se desplazaba con mucha facilidad, tenía un discurso coherente, aunque estaba nervioso", han alegado.
Por otro lado es reseñable, y así lo han querido manifestar varios agentes en sus declaraciones, que el asesino confeso tenía miedo de ir a Topas. De hecho, uno de los agentes ha referido que llegó a solicitarles ayuda para no ir al penal salmantino.
Durante su traslado desde el viaducto a comisaría, de forma espontánea y llorando, A.R.L.Z le confesó a los agentes que "se había vuelto loco y que había estrangulado a su mujer".
El acusado añadió, según ha declarado uno de los agentes, que la víctima le había golpeado incialmente con un cenicero.
Los agentes personados en el domicilio en el que tuvieron lugar los hechos, por otro lado, han declarado que la puerta del mismo se encontraba cerrada y que se precisó la ayuda de los bomberos para acceder.
Una vez en su interior, y tras registrar la vivienda, hallaron el cuerpo sin vida de la víctima tendido en el suelo de la habitación. Tras confirmar que no había pulso, se avisó a la comitiva judicial.
Una de las últimas declaraciones ha correspondido a una agente de la Policía Judicial. La funcionaria ha reconocido ante el tribunal que conocía a Charo, ya que se le había realizado un seguimiento en viogén con otra pareja, pero no con el acusado y que, este, no contaba con denuncias anteriores por parte de la víctima.
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