Desarticulan un grupo criminal especializado en estafas de pisos de alquileres que operaba en toda España
Los Agentes de la Policía Nacional han detenido a 2 de los 3 implicados, cuyos fraudes, de 40.000 euros, han afectado a una veintena de personas
Los Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal que, presuntamente, estaba dedicado a la comisión de estafas de alquileres de pisos a través de Internet. Se han esclarecido 15 delitos, que han afectado a un total de veinte víctimas, según hechos investigados, y que dejan un volumen de fraude que asciende a unos 40.000 euros.
La investigación se inició cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de un grupo criminal especializado en la comisión de estafas a través de anuncios, publicados en Internet, de alquiler de pisos de temporada. Por el momento, el Cuerpo de Policía ha detenido a dos de los tres implicados, afincados en Bilbao y Burgos pero, que actuaban en todo el territorio Nacional.
Ofrecían alquileres de viviendas a precios muy atractivos y exigían el pago de un mes por adelantado y otro de fianza
Los investigados se hacían pasar por propietarios de pisos, de características ideales, en conocidas plataformas de compraventa. En ellas publicaban los anuncios ofreciendo alquileres a precios muy atractivos, por debajo de los de mercado, pero sin excederse para no levantar sospechas, generando en sus víctimas la idea de que era una oportunidad única.
A la hora de formalizar el alquiler, los arrestados exigían el pago de un mes por adelantado y otro de fianza. Además, durante la negociación del precio o de las condiciones del contrato, las víctimas facilitaban datos personales y sus DNI. Los estafadores usurpaban después sus identidades, utilizando estos documentos en nuevas ofertas de alquiler para la comisión de otros delitos con los que lucrarse.
Estafaban a vendedores de plataformas de compraventa mediante transferencias fraudulentas
Otra de las modalidades de estafa que llevaban a cabo consistía en ponerse en contacto con vendedores de diversas plataformas de compraventa para comprarles productos que tenían anunciados y que, posteriormente, revendían. En primer lugar se interesaban por el producto que tenía a la venta y, tras acordar una transferencia bancaria como medio de pago, le manifestaban la urgencia de adquirir el producto remitiendo una captura de pantalla del justificante de la transferencia, que luego resultaba ser falso. De esta forma, dotaban de credibilidad a las compras y las víctimas realizaban el envío de los artículos antes de haber recibido el dinero (ya que las transferencias tardan en hacerse efectivas entre 24 y 48 horas). Al comprobar que la operación no se ejecutaba, los vendedores comenzaban a sospechar de la estafa, si bien ya no recibían respuesta alguna por parte de los estafadores.
Otra de las técnicas empleadas para cometer los ilícitos consistía en acordar la transacción económica a través de una plataforma de pago instantáneo. En estos casos, en lugar de ordenar el pago, realizaban una solicitud por el importe de venta acordado poniendo como concepto “acepte para recibir su dinero”, de modo que si el vendedor no reparaba en que se trataba de una solicitud era él quien realizaba dicho pago.
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