​¿Hasta qué punto revelar un secreto puede causar un daño irreparable en la vida de un salmantino?

El Juzgado de lo Penal número 2 acogerá en junio el juicio contra una mujer acusada de revelar una conversación privada que mantuvo su por entonces pareja con otra mujer y dársela a conocer a los amigos y la familia, causando un importante perjuicio moral en el varón, que permanece en tratamiento psicológico e incluso fue despedido de su trabajo. La acusada se enfrenta a una pena de 2 años y 6 meses de prisión que solicita el Ministerio Fiscal


 Pexels photo 1283371
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La revelación de un secreto puede causar un daño irreparable en cualquier afectado. Así lo recoge y está tipificado en el Código Penal. Un ciudadano salmantino ha querido dar a conocer a los lectores de SALAMANCA24HORAS la situación que vive desde hace ya tres años y que le ha generado importantes perjuicios morales y psicólogos, según explica. El caso, eso sí, no es sencillo.

Los hechos se remontan al mes de febrero de 2017, cuando la víctima mantenía una relación sentimental con una mujer, con la que tenía una hija en común. En esos días, el hombre prestó a su pareja un teléfono de su propiedad, que además le había regalado tiempo antes ella. Y pese a que ese móvil no tenía tarjeta SIM, en la memoria del terminal sí que estaban guardados mensajes personales, uno de ellos “salido de tono”, que el hombre había mantenido con otra mujer. "Yo jamás le fui infiel a mi expareja, algunas eran viejas conversaciones que nada tenían que ver, y la que sí tenía que ver y generó todo sólo eran meras vaciladas amistosas sin intención", explica el varón. 

La mujer registró las conversaciones, realizó “pantallazos” de ellas y comenzó presuntamente a difundirlas tanto a las personas de la familia del varón como de su ambiente laboral y a sus amistades, indica él, “con el fin de desprestigiar mi imagen y con muy mala intención”.

Tal y como recogen las diligencias del Juzgado de Instrucción número 1 de Salamanca, a las que ha tenido acceso SALAMANCA24HORAS, la por entonces pareja de este salmantino, con las conversaciones en su poder, buscó a su vez la identidad de la pareja de una de las mujeres con las que el hombre había intimado y convenció a una amiga para que le enviara las capturas de pantalla a través de Facebook a este segundo hombre.

“Este hecho generó un grave desprestigio de mi imagen con muy mala intención, creando un ambiente aún peor en mi puesto de trabajo, que acabó en un despido, ya que incluso algunos de los clientes del bar en el que trabajaba me discriminaban porque también habían recibido los pantallazos”, cuenta el afectado. El hombre decidió denunciar a su entonces pareja por un delito de descubrimiento y revelación de secretos y, además, por otro delito de apropiación del teléfono móvil que, siempre según sus explicaciones, “nunca devolvió”. “El despido del bar fue improcedente y tuvieron que indemnizarme”, cuenta.

El próximo mes de junio de 2019, tres años después del incidente, el Juzgado de lo Penal número 2 de Salamanca acogerá el juicio contra la expareja, que está acusada del delito de revelación de secretos y de apropiación del terminal móvil; y se enfrentará a una condena solicitada por el representante del Ministerio Fiscal de 2 años y 6 meses de prisión, así como al pago de una cantidad económica superior a los 19.000 euros. Por su parte, el abogado de la acusación que representa al dueño del teléfono móvil eleva las penas solicitadas hasta los 5 años de prisión, así como “10.000 euros por los daños morales y 12.000 euros por los daños psicológicos creados”.

Una serie de denuncias por acoso

Sin embargo, el caso no concluye ahí. “Desde el momento de la separación han surgido numerosos problemas para poder ver a mi hija, ya que su madre me obstaculizaba toda comunicación, interrumpiendo constantemente el establecido régimen de visitas. De hecho, tuve que recurrir a sus padres para que mediasen”, cuenta el salmantino.

“Desde entonces y durante estos dos años los descaros y acosos de mi ex han ido en aumento. Y no sólo contra mí, también contra mi actual pareja, a la que ha llegado a insultar en plena calle”. El hombre explica que la situación se ha tensado tanto que sólo puede ver a su hija, de corta edad, en la sede de la Asociación para la protección del menor (Aprome) que existe en Salamanca.

El hombre desgrana, a su vez, que ha tenido que sufrir calificativos como “mierda”, “mal padre”, “chulito” e “hijo de la gran puta” durante dos años. “A la par, ella ha ido divulgando la falsedad de que yo le he sido infiel por haber mantenido relaciones íntimas con un número de mujeres que va creciendo sin medida razonable con el tiempo”. Estas situaciones, asegura, fueron denunciadas ante la Policía Nacional de Salamanca en febrero y marzo de 2018 y el hombre se encuentra en tratamiento psicológico por los incidentes que ha vivido.

Una de las denuncias realizadas, presentada en febrero de 2019, se encuentra en el juzgado y este salmantino confía en que será aceptada a trámite. En ella se detalla cómo el coche de su expareja les persiguió a él y a la mujer con la que ha rehecho su vida a gran velocidad por la zona de Salas Bajas, mientras un varón que viajaba en el vehículo comenzó a darles voces en un semáforo y les dijo que “bajaran”.

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