La labor de los médicos forenses en las grandes catástrofes: un metódico trabajo efectuado desde el respeto

La doctora Sonsoles Castro explica cómo actúan ante este tipo emergencias donde su trabajo no solo es obligatorio, sino imprescindible para aportar seguridad jurídica, orden y garantías

Médicos forenses acuden al Instituto de Medicina Legal donde se espera la llegada de los cuerpo de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. - Rocío Ruz - Europa Press
Médicos forenses acuden al Instituto de Medicina Legal donde se espera la llegada de los cuerpo de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. - Rocío Ruz - Europa Press | EP

El accidente ferroviario de Adamuz, una tragedia que se ha cobrado 45 víctimas mortales, ha vuelto a poner en el foco informativo una labor tan esencial como poco visible: la de los médicos forenses. En sucesos con múltiples víctimas, su trabajo resulta crucial no solo para esclarecer las causas de la muerte, sino también para garantizar una identificación rigurosa y digna de las personas fallecidas.

Cuando suceden este tipo de emergencias, los institutos de medicina legal de diferentes provincias permanecen en alerta y, evidentemente, disponibles. No en vano, en casos especialmente graves, se contempla incluso la movilización de equipos forenses de otras comunidades autónomas, tal y como ocurrió en anteriores catástrofes, como la DANA, donde fue necesario reforzar los recursos humanos y técnicos dado el elevado número de víctimas.

Furgoneta forense. Foto de archivo
Furgoneta forense. Foto de archivo

Identificar a las víctimas, una prioridad absoluta

La doctora Sonsoles Castro, explica a Salamanca24horas que una de las principales funciones del médico forense en estos escenarios es la identificación de los cadáveres. Cuando el estado de los cuerpos lo permite, refiere, se comienza por los métodos más inmediatos y accesibles: objetos personales, ropa, estatura, constitución física, color de piel, tatuajes, cicatrices o señales quirúrgicas. Estos elementos permiten una primera orientación, aunque siempre deben ser confirmados por pruebas más concluyentes.

El furgón forense en el lugar de un suceso. Foto de archivo
El furgón forense en el lugar de un suceso. Foto de archivo

Entre los sistemas más rápidos destaca la necroreseña. Siempre que es posible, las huellas se cotejan con las bases de datos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, lo que posibilita una identificación fiable.

Si se diera el caso y no se pudiera realizar este procedimiento, continúa la galena, se recurre a pruebas complementarias como radiografías dentales, fichas odontológicas o el análisis de implantes médicos, prótesis, materiales de osteosíntesis o marcapasos, cuyos números de serie pueden aportar datos que resultan decisivos.

Imagen de archivo de un reportaje junto a la Policía Nacional
Imagen de archivo de un reportaje junto a la Policía Nacional | S24H

En los casos más complejos, el estudio genético se convierte en la herramienta fundamental. El ADN, explica la doctora Castro, puede obtenerse del propio fallecido y cotejarse con muestras aportadas por familiares directos dícese, padres, hijos o hermanos.

Protocolo estricto y trabajo coordinado

Contrariamente a la idea de improvisación que puede asociarse a este tipo de tragedias, la actuación forense está meticulosamente protocolarizada. De hecho, existe un procedimiento oficial, vigente desde 2009 y publicado en el BOE, que regula la intervención de los médicos forenses en sucesos que se han cobrado múltiples víctimas.

Servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal de Salamanca ubicado en la trasera del Tanatorio San Carlos
Servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal de Salamanca ubicado en la trasera del Tanatorio San Carlos

Este protocolo establece cómo debe realizarse el levantamiento de cadáveres, la recogida de restos biológicos y objetos personales, y la coordinación entre médicos forenses, policía científica y Guardia Civil. Además, relata la doctora Castro, el Instituto de medicina legal y forense de Salamanca cuenta con planes internos para gestionar situaciones que superen su capacidad habitual incluyendo, entre otros aspectos, la habilitación de espacios alternativos para la conservación de los cuerpos.

Autopsias en tiempo récord, pero con garantías

La autopsia forense es un procedimiento complejo que incluye examen externo e interno del cadáver, así como la recogida de indicios. En situaciones con numerosas víctimas, la rapidez es clave, pero nunca a costa del rigor. Para ello se forman varios equipos de trabajo que operan de manera simultánea, apoyados por técnicos y auxiliares de autopsias.

Imagen de un furgón forense. Foto de archivo
Imagen de un furgón forense. Foto de archivo

En muchos de estos accidentes, las circunstancias del fallecimiento son evidentes, lo que permite centrar el trabajo en confirmar la causa fundamental de la muerte y completar, posteriormente, los informes periciales con el resto de datos necesarios.

Una labor esencial y humana

Más allá del aspecto técnico, la doctora Sonsoles Castro incide la importancia de la comunicación con las familias. Aunque la espera y la incertidumbre resultan especialmente dolorosas, la aplicación de estos protocolos garantiza identificaciones inequívocas y un trato respetuoso hacia las víctimas, algo que las familias suelen comprender cuando se les explica el proceso.

“La ley establece que en toda muerte violenta o sospechosa de criminalidad debe intervenir un médico forense", explica la doctora Castro. Su trabajo no solo es obligatorio, es imprescindible para aportar seguridad jurídica, orden y garantías en momentos que, de otro modo, podrían convertirse en un caos.

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